Advocación mariana
Nuestra Señora de la Vega
Patrona de Haro · célebre por su «Rosario de los Faroles»
En Haro, capital del vino riojano, la Virgen de la Vega es venerada como patrona desde antiguo; su imagen porta un rosario, una granada y unas espigas, y en sus fiestas recorre las calles el «Rosario de los Faroles», declarado de Interés Turístico Regional.

Origen e historia
La actual basílica barroca, levantada entre 1703 y 1756, se alza sobre una construcción anterior donde ya se veneraba la imagen de la patrona de Haro, descrita como talla gótica. Junto al templo existe un Museo de la Virgen de la Vega, y la Cofradía de Nuestra Señora de la Vega declara su fundación en 1552, lo que muestra una devoción establecida al menos desde mediados del siglo XVI. La tradición más difundida es la «leyenda granadina»: unos cristianos que huían de las vegas de Granada tras la invasión de 711 habrían traído la imagen, y el carro que la transportaba se detuvo prodigiosamente en la vega de Haro, interpretándose como voluntad de la Virgen de quedarse allí; relato de piedad popular, no historia documentada.
La imagen porta varios atributos devocionales —rosario, granada y espigas—; las espigas evocan un prodigio muy querido en Haro, según el cual la cebada de una madre necesitada se convirtió en trigo al invocar a la Virgen, por lo que las espigas bendecidas se conservan como alivio para los enfermos. Su devoción se expresa en la ofrenda de flores y del primer mosto, la bendición de espigas y la presentación de los niños a la Virgen. El vínculo con el Rosario es muy visible: la imagen lleva un rosario y, durante las fiestas del 8 de septiembre, recorre las calles el «Rosario de los Faroles», procesión declarada de Interés Turístico Regional.
Coronación canónica: no consta en las fuentes.
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