Advocación mariana
Nuestra Señora de las Caldas
Santuario dominico de Las Caldas de Besaya (Los Corrales de Buelna)
Junto al río Besaya y a un manantial termal, los dominicos custodian desde 1605 una venerada imagen gótica famosa por sus milagros; uno de los grandes santuarios marianos de Cantabria, ligado por su Orden a la difusión del Rosario.
Origen e historia
Junto al Camino Real y al río Besaya existía una pequeña ermita medieval del pueblo de Barros donde se veneraba ya una imagen gótica de la Virgen de los siglos XIII-XIV, cuyo origen es desconocido. En 1605 el pueblo de Barros entregó la ermita a los frailes dominicos del convento de Regina Coeli de Santillana del Mar, atraído por la fama de su predicación. Desde entonces los dominicos asumieron el culto, y a lo largo del siglo XVII la ermita se transformó en un gran convento barroco con iglesia y claustro, que llegó a funcionar como seminario mayor dominicano y hoy está declarado Bien de Interés Cultural.
La devoción se sostiene sobre una larga tradición de favores y milagros, registrados en exvotos y escritos desde al menos 1564, que dieron al santuario fama de lugar de especial intercesión, reforzada por su entorno termal, asociado a peticiones de salud. Al estar confiado a los dominicos, Orden históricamente ligada a la predicación del Santo Rosario, el santuario vive dentro de esa espiritualidad rosariana, marco habitual de su culto mariano.
Fiesta litúrgica propia, patronazgo formal y coronación canónica: no constan en las fuentes.
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