Advocación mariana
Nuestra Señora de Caysasay
Advocación mariana de Taal (Luzón)
Según la tradición, en 1603 un pescador llamado Juan Maningcad (o Maningkad) encontró en sus redes, en el río Pansipit, una pequeña imagen de la Virgen María, que llevó a su casa como objeto de devoción. Con el tiempo se difundieron relatos de apariciones y prodigios vinculados a la imagen, considerados entre los primeros fenómenos de este tipo en el Filipinas de época colonial, y que suscitaron una rápida expansión de la devoción en la zona de Taal.

Datos principales
Origen e historia
Según la tradición, en 1603 un pescador llamado Juan Maningcad (o Maningkad) encontró en sus redes, en el río Pansipit, una pequeña imagen de la Virgen María, que llevó a su casa como objeto de devoción. Con el tiempo se difundieron relatos de apariciones y prodigios vinculados a la imagen, considerados entre los primeros fenómenos de este tipo en el Filipinas de época colonial, y que suscitaron una rápida expansión de la devoción en la zona de Taal.
En cuanto a la historia documentada, las fuentes señalan que la imagen se data a inicios del siglo XVII y que el Santuario de Nuestra Señora de Caysasay se construyó en 1639, cerca del lugar donde la imagen era repetidamente hallada o donde se asociaban los prodigios. La devoción se consolidó bajo la autoridad de la Iglesia católica en el rito latino, y con el tiempo la Virgen de Caysasay llegó a ser conocida como “Reina de la Archidiócesis de Lipa”. El santuario y la imagen han sobrevivido a erupciones del volcán Taal y a otros desastres, siendo objeto de restauraciones y cuidados a lo largo de los siglos.
La imagen y el santuario
La imagen de Nuestra Señora de Caysasay es una pequeña talla de madera de la Inmaculada Concepción, de aproximadamente 27,2 cm de altura. Se trata de una imagen mariana vestida, de estilo hispano-filipino, representando a la Virgen sin el Niño, de pie, según la iconografía de la Inmaculada, y se considera que conserva su aspecto original del siglo XVII. La historiografía filipina la reconoce como una de las imágenes marianas más antiguas del país.
El lugar principal de culto es el Santuario Arquidiocesano de Nuestra Señora de Caysasay (Archdiocesan Shrine of Our Lady of Caysasay), en el barrio de Labac, Taal, provincia de Batangas, perteneciente a la Archidiócesis de Lipa. El templo es una iglesia relativamente pequeña, construida en piedra de coral, de origen siglo XVII, restaurada en varias ocasiones y recientemente sometida a una importante restauración para devolverle su esplendor histórico. El santuario se relaciona también con el llamado pozo o “wells” de Santa Lucía, vinculado devocionalmente a la imagen. La imagen pasa parte de la semana en este santuario y parte en la Basílica Menor de San Martín de Tours de Taal, donde también es venerada.
Patronazgo y coronación
Nuestra Señora de Caysasay es reconocida como patrona local de Taal y de sus fieles, y ha recibido el título de “Reina de la Archidiócesis de Lipa”, según reconocen las fuentes devocionales y eclesiales. No consta que tenga un patronazgo de alcance nacional en Filipinas.
En cuanto a la coronación canónica, las fuentes coinciden en que la imagen fue coronada canónicamente el 8 de diciembre de 1954. La ceremonia tuvo lugar en la Basílica de San Martín de Tours, en Taal, y se llevó a cabo por mandato del papa Pío XII; se indica que el acto fue presidido en su nombre por el cardenal español Fernando Quiroga.
Fiesta y devoción
La fiesta principal de Nuestra Señora de Caysasay se celebra cada 8 de diciembre, coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción, y se prolonga/devincula también al 9 de diciembre, según la tradición local. Las conmemoraciones incluyen procesiones, misas solemnes y diversos ritos populares de gran colorido, con especial participación de la comunidad chino-filipina, para la que esta devoción tiene un significado particular.
La devoción a Nuestra Señora de Caysasay se caracteriza por peregrinaciones al santuario de Labac y a la basílica de Taal, por el recurso confiado a la intercesión de la Virgen en necesidades familiares y de salud, y por la difusión de numerosos testimonios de favores y “milagros” atribuidos a su intercesión. El constante flujo de peregrinos y la antigüedad de la devoción consolidan a Caysasay como uno de los centros marianos históricos de Filipinas.
Vínculo con el Rosario
Las fuentes consultadas no mencionan un vínculo específico o histórico formal entre la advocación de Nuestra Señora de Caysasay y una cofradía o práctica particular del Rosario (por ejemplo, como santuario rosariano oficial o sede de una archicofradía del Rosario). No obstante, por su carácter de imagen de la Inmaculada Concepción y su enraizamiento en la espiritualidad popular filipina, el rezo del Rosario forma parte habitual de las expresiones devocionales de los fieles, especialmente en las novenas, procesiones y vigilias marianas en torno al 8 de diciembre.
En el contexto de esta advocación, el Rosario se comprende como una escuela de contemplación de los misterios de Cristo con María, que ayuda a unir los sufrimientos y esperanzas del pueblo de Taal y de la archidiócesis de Lipa a la vida de Jesús, desde la Encarnación hasta la gloria pascual. De este modo, la pequeña imagen hallada en el río Pansipit se convierte, para los devotos, en un signo que invita a recorrer con María, mediante el Rosario, todo el itinerario de la salvación.
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