Advocación mariana
Nuestra Señora de La Salette de Enfield
Patrona de Enfield
La devoción a Nuestra Señora de La Salette tiene su origen en la aparición mariana de 1846 en la aldea de La Salette-Fallavaux, en los Alpes franceses, donde la Virgen se habría manifestado llorando a los pastorcitos Mélanie Calvat y Maximin Giraud, llamando a la conversión y a la fidelidad a Dios. Esta aparición fue aprobada por la autoridad diocesana y el santuario francés se convirtió en un importante centro de peregrinación, dando origen también a la Congregación de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette.
Datos principales
Origen e historia
La devoción a Nuestra Señora de La Salette tiene su origen en la aparición mariana de 1846 en la aldea de La Salette-Fallavaux, en los Alpes franceses, donde la Virgen se habría manifestado llorando a los pastorcitos Mélanie Calvat y Maximin Giraud, llamando a la conversión y a la fidelidad a Dios. Esta aparición fue aprobada por la autoridad diocesana y el santuario francés se convirtió en un importante centro de peregrinación, dando origen también a la Congregación de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette.
El National Shrine of Our Lady of La Salette en Enfield (New Hampshire) nace históricamente como iniciativa de los Misioneros de La Salette en Estados Unidos, que difundieron esta advocación en territorio norteamericano inspirándose explícitamente en el santuario original francés. Estos religiosos se establecieron junto al lago Mascoma, en Enfield (estado de Nuevo Hampshire), donde desarrollaron una casa de retiro y santuario mariano dedicado a Nuestra Señora de La Salette; se trata de una réplica espiritual y pastoral del santuario de La Salette en Francia, no de una reproducción arquitectónica estricta. No consta una fecha única solemne de “fundación” canónica públicamente destacada, pero sí se reconoce que el santuario de Enfield se inscribe dentro de la red de obras y santuarios de los Misioneros de La Salette en Norteamérica.
Desde el punto de vista de la tradición, los fieles asocian este santuario con el mensaje de la Virgen “que llora por los pecados del mundo” y llama a la penitencia, la oración y la fidelidad a la Eucaristía y al domingo, en continuidad con el relato de 1846 en Francia. Tales contenidos pertenecen al ámbito de la piedad y de la historia de la espiritualidad, y su recepción en Enfield se concreta en la predicación, las misiones, retiros y celebraciones organizadas por los Misioneros de La Salette para el pueblo de Dios.
La imagen y el santuario
En el santuario de Enfield la Virgen se venera bajo la iconografía propia de Nuestra Señora de La Salette, basada en la representación de la aparición de 1846: la Virgen con vestido de campesina, corona de rosas, cruz sobre el pecho y lágrimas, asociada al mensaje de conversión. Esta iconografía se reproduce en estatuas y relieves; sin embargo, en la documentación accesible del santuario de Enfield no consta con precisión pública el material principal de la imagen titular (madera, piedra, resina u otro), por lo que debe indicarse con rigor: no consta en fuentes verificables el detalle técnico de la pieza principal.
El lugar de culto se conoce como National Shrine of Our Lady of La Salette (Enfield, New Hampshire), identificado como santuario de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette junto al lago Mascoma, dentro de la diócesis católica latina correspondiente en Estados Unidos. Es un santuario mariano y casa de retiros, con iglesia, capillas, espacios al aire libre para el rezo y áreas dedicadas a la pastoral y la acogida de peregrinos. No consta que el templo haya sido elevado al título de basílica menor, ni que exista un decreto de reconocimiento como “santuario nacional” por la Conferencia Episcopal, más allá del uso devocional del nombre “National Shrine” en el ámbito de la congregación; por lo tanto, a efectos estrictamente documentales, puede describirse como santuario mariano gestionado por los Misioneros de La Salette. El conjunto es conocido además por su gran Festival de Luces en tiempo de Navidad, que atrae numerosos visitantes y ha dado notoriedad al lugar en la región.
Patronazgo y coronación
Nuestra Señora de La Salette, en su santuario de Enfield, es titular y patrona espiritual de la obra de los Misioneros de La Salette en esa casa, y referencia mariana para los fieles de la zona. No se ha hallado, en fuentes diocesanas o de la congregación accesibles públicamente, un decreto formal que la proclame patrona principal de la ciudad de Enfield, de la diócesis o del estado de Nuevo Hampshire; por tanto, no consta un patronazgo canónicamente declarado más allá de su carácter de titular del santuario y referencia devocional.
Respecto a la coronación canónica de la imagen venerada en Enfield, no aparece documentación que acredite un acto de coronación canónica aprobado por la Santa Sede o por delegación pontificia específico para este santuario. En consecuencia, con el rigor pedido: no consta una coronación canónica documentada para la imagen de Nuestra Señora de La Salette del National Shrine de Enfield.
Fiesta y devoción
La fiesta principal de Nuestra Señora de La Salette se celebra el 19 de septiembre, en memoria de la aparición de 1846. Esta fecha se observa también en la familia de los Misioneros de La Salette y en los santuarios vinculados a esta advocación, entre ellos el de Enfield (New Hampshire), como día central de la celebración litúrgica y devocional.
El santuario de Enfield se caracteriza por acoger peregrinaciones, retiros espirituales y jornadas de oración, especialmente en torno al mensaje de conversión, reconciliación y misericordia asociado a La Salette. Uno de sus rasgos más conocidos es el gran festival de luces navideñas, un amplio despliegue de iluminación y escenas navideñas en el entorno del santuario, que convoca a numerosos visitantes cada año y se convierte en ocasión de evangelización, catequesis y oración para familias y grupos, aun más allá del círculo habitual de peregrinos practicantes. No constan cifras oficiales exactas y actuales de afluencia, por lo que conviene indicar simplemente que se trata de un evento de notable convocatoria regional.
La devoción se expresa en la participación en la Eucaristía, el recurso al sacramento de la Reconciliación, el rezo de oraciones propias de La Salette y la meditación del mensaje de la Virgen, subrayando la llamada a “volver a Dios” y a la fidelidad a la vida cristiana. El santuario, a través de los Misioneros de La Salette, favorece también la escucha y la acogida pastoral de quienes buscan orientación espiritual o un tiempo de retiro.
Vínculo con el Rosario
En la documentación disponible del santuario de Enfield no se especifica una práctica particular propia o exclusiva del Rosario ligada a esta advocación (como promesas específicas o formas singulares de rezarlo). Por ello, con precisión documental, debe señalarse: no consta una forma diferenciada o normativa del rezo del Rosario propia de Nuestra Señora de La Salette en Enfield.
Sin embargo, en la tradición católica, el Rosario acompaña de manera natural la devoción a La Salette, porque el centro del mensaje de la Virgen —llamar a la conversión, a la oración perseverante y a la fidelidad al Evangelio— sintoniza plenamente con la espiritualidad del Rosario. Al contemplar los misterios de Cristo junto a María, el Rosario ayuda a acoger la llamada de Nuestra Señora de La Salette a la penitencia, a la reconciliación con Dios y con los hermanos, a la santificación del domingo y a una vida cristiana coherente. En el contexto del santuario de Enfield, el rezo del Rosario puede considerarse, entonces, una forma ordinaria y privilegiada de alimentar la devoción a Nuestra Señora de La Salette y de interiorizar su mensaje en la vida cotidiana.
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