La Reina de la Paz de Medjugorje
Europa · Bosnia y Herzegovina
Qué sucedió
El 24 de junio de 1981, seis jóvenes de la aldea de Medjugorje afirmaron ver en la colina de Podbrdo a una «señora» con un Niño en brazos, a la que identificaron como la Virgen María, llamándola la «Gospa» (Señora). Desde entonces se habla de apariciones a algunos de los videntes y de mensajes dirigidos al mundo. Se mencionan también unos «secretos» comunicados a los videntes entre 1981 y 1985. El fenómeno se ha prolongado de manera muy extensa en el tiempo, algo sin precedentes entre las apariciones aprobadas, lo que ha aconsejado un examen especialmente serio.
El mensaje
Los mensajes que se difunden se centran en la conversión, la paz, la oración, en especial el Rosario, la Eucaristía, el ayuno y la confesión frecuente. Son llamadas que, en su contenido esencial, coinciden con lo que la Iglesia siempre ha predicado: volver a Dios, orar y vivir los sacramentos.
El santuario o lugar hoy
Medjugorje se ha convertido en un destino de peregrinación muy concurrido y en un gran centro de confesiones. Numerosos sacerdotes atestiguan largas horas en el confesionario, y la conversión moral y sacramental es el fruto más citado. En mayo de 2019 el papa Francisco autorizó la organización de peregrinaciones, dejando claro que ello no implicaba reconocimiento de la sobrenaturalidad.
La postura de la Iglesia
En 2024 el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el documento «La Reina de la Paz» sobre Medjugorje. La Iglesia concedió un «nihil obstat», es decir, autorizó el culto público a la Reina de la Paz y las peregrinaciones, basándose en los muchos frutos positivos verificados, pero sin reconocer el carácter sobrenatural del fenómeno. El documento subraya que los fieles no están obligados a creer en las apariciones y que la valoración positiva de la mayor parte de los mensajes no implica declarar que tengan un origen directamente sobrenatural; además, precisa que las peregrinaciones se hacen para vivir una experiencia de oración y fe, no para encontrarse con supuestos videntes. Esto se enmarca en las Normas del Dicasterio de mayo de 2024, según las cuales, por regla general, ya no se declara la sobrenaturalidad de estos fenómenos, sino que el juicio más favorable es un «nihil obstat» que permite la acción pastoral sin afirmar un origen divino; solo el Papa puede autorizar un proceso para una eventual declaración de sobrenaturalidad.
Prudencia y discernimiento
La propia Iglesia pide distinguir entre los frutos espirituales reales y la interpretación de los fenómenos. El «nihil obstat» autoriza la devoción, pero no equivale a aprobar los mensajes como revelación privada divina ni obliga a creer en las apariciones. Por eso la actitud recomendada es vivir la devoción mariana y la peregrinación sin absolutizar los mensajes ni basar la fe en supuestas revelaciones privadas. Lo esencial -la oración, los sacramentos y el Rosario- es siempre bueno y no necesita que la Iglesia se pronuncie sobre lo extraordinario.
Vínculo con el Rosario
El Rosario ocupa un lugar central en la espiritualidad ligada a Medjugorje, donde se invita insistentemente a rezarlo cada día. Es una invitación que coincide plenamente con lo que la Iglesia siempre ha alentado: contemplar con María los misterios de Cristo.
