{"id":9617,"date":"2026-06-29T19:57:50","date_gmt":"2026-06-29T17:57:50","guid":{"rendered":"https:\/\/rezaelrosario.org\/?page_id=9617"},"modified":"2026-06-29T19:57:50","modified_gmt":"2026-06-29T17:57:50","slug":"sanctuaire-cap-de-la-madeleine-quebec","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/advocaciones-marianas\/sanctuaire-cap-de-la-madeleine-quebec","title":{"rendered":"El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo \u2014 Cap-de-la-Madeleine, Quebec"},"content":{"rendered":"<div class=\"rr-om\">\n<style>.rr-om{max-width:900px;margin:0 auto;padding:40px 20px;font-family:Inter,system-ui,sans-serif;color:#1E2A36} .rr-om-hero{text-align:center;padding:3rem 2rem;background:linear-gradient(135deg,#1F4E79 0%,#2E6DA4 100%);border-radius:20px;color:#fff;margin-bottom:3rem} .rr-om-hero h1{font-family:Merriweather,serif;font-size:clamp(1.8rem,4vw,3rem);margin:0 0 .8rem;color:#fff} .rr-om-hero p{color:#C9E4FF;font-size:1.1rem;margin:0 auto;max-width:600px} .rr-om h2{font-family:Merriweather,serif;color:#1F4E79;border-left:4px solid #C9A227;padding-left:14px;margin:2.5rem 0 1rem} .rr-om p{line-height:1.8;font-size:1.05rem;margin-bottom:1.1rem} .rr-om-cita{background:#EEF4FF;border-left:4px solid #1F4E79;border-radius:0 12px 12px 0;padding:20px 24px;margin:2rem 0;font-style:italic;color:#2C4A6E} .rr-om-dato{background:#F0F7FF;border:1px solid #B8D4F0;border-radius:12px;padding:20px 24px;margin:2rem 0}<\/style>\n\n<div class=\"rr-om-hero\">\n  <h1>El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo<\/h1>\n  <p>Cap-de-la-Madeleine, Quebec &mdash; El milagro del puente de hielo y la apertura de los ojos de la Virgen<\/p>\n<\/div>\n\n<h2>Una tierra consagrada desde los or\u00edgenes de Nueva Francia<\/h2>\n<p>En la orilla norte del r\u00edo San Lorenzo, donde el r\u00edo San Mauricio vierte sus aguas en el gran caudal que atraviesa Quebec, existe un lugar que los primeros colonos franceses llamaron simplemente <em>le Cap<\/em>: el Cabo. Hoy lo conocemos como Cap-de-la-Madeleine, una peque\u00f1a ciudad junto a Trois-Rivi\u00e8res que alberga el santuario mariano nacional m\u00e1s visitado de Canad\u00e1 y uno de los m\u00e1s importantes del continente americano.<\/p>\n\n<p>La historia de la devoci\u00f3n mariana en este rinc\u00f3n de Quebec es casi tan antigua como la presencia francesa en Am\u00e9rica del Norte. En 1659, el gobernador Pierre Boucher, se\u00f1or del dominio que entonces se llamaba <em>fief Sainte-Marie<\/em>, mand\u00f3 erigir la primera capilla de madera en el lugar. La peque\u00f1a ermita sirvi\u00f3 de centro de oraci\u00f3n para los colonos instalados en aquella tierra inh\u00f3spita, rodeados de bosques inmensos y de un r\u00edo que en invierno se volv\u00eda camino y en primavera, trampa mortal.<\/p>\n\n<p>La devoci\u00f3n a la Virgen del Rosario en Cap-de-la-Madeleine se remonta a 1694, cuando el padre Paul Vachon instituy\u00f3 la Cofrad\u00eda del Rosario, reuniendo a los parroquianos en torno a la oraci\u00f3n comunitaria del rosario cada domingo. Esta pr\u00e1ctica arraig\u00f3 hondo en la espiritualidad de aquellas gentes sencillas: pescadores, agricultores, madereros, que encontraban en el rosario un hilo de plata que les un\u00eda al cielo en medio de las durezas del invierno canadiense.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-dato\">\n<strong>Dato hist\u00f3rico:<\/strong> El nombre completo del lugar era originalmente Cap-des-Trois-Rivi\u00e8res. Fue rebautizado Cap-de-la-Madeleine en honor a la parroquia de Sainte-Marie-Madeleine, cuya iglesia es hoy el coraz\u00f3n del santuario.\n<\/div>\n\n<h2>La capilla de piedra del siglo XVIII: un testigo del r\u00e9gimen franc\u00e9s<\/h2>\n<p>Cuando en 1714 las autoridades eclesi\u00e1sticas concedieron el permiso para construir una iglesia de piedra en Cap-de-la-Madeleine, los vecinos se pusieron manos a la obra con la generosidad propia de quienes construyen para Dios. Las obras se extendieron entre 1717 y 1720, levantando un edificio s\u00f3lido, de muros gruesos, capaz de resistir los inviernos m\u00e1s crudos del valle del San Lorenzo. Esta capilla de piedra, que hoy conocemos como el <em>Petit Sanctuaire<\/em> o capilla original, es uno de los edificios religiosos m\u00e1s antiguos de Am\u00e9rica del Norte que se conserva en pie y en su estado original.<\/p>\n\n<p>Sus muros guardan tres siglos de oraciones. En ellos han rezado los primeros colonos francocanadienses, los soldados de la Nueva Francia, los supervivientes del invierno de 1709 &mdash;uno de los m\u00e1s mort\u00edferos de la historia de Quebec&mdash;, y los peregrinos que hoy siguen acudiendo desde todos los rincones del mundo. La capilla, de proporciones modestas y austero interior, transmite una paz que solo dan los lugares que han sido regados durante siglos con l\u00e1grimas y oraciones.<\/p>\n\n<p>Tras la muerte del padre Vachon en 1729, la devoci\u00f3n mariana en Cap-de-la-Madeleine entr\u00f3 en un largo per\u00edodo de declive que dur\u00f3 casi 140 a\u00f1os. No fue hasta 1867 cuando un sacerdote excepcional, el padre Luc D\u00e9silets, lleg\u00f3 a la parroquia y reconstituy\u00f3 la Cofrad\u00eda del Rosario, devolviendo a la comunidad su vocaci\u00f3n mariana. Cuenta la cr\u00f3nica que D\u00e9silets encontr\u00f3 un d\u00eda un peque\u00f1o cerdo masticando un rosario abandonado en el patio de la iglesia, y que aquella imagen le golpe\u00f3 el coraz\u00f3n: comprendi\u00f3 que la devoci\u00f3n que los fundadores hab\u00edan sembrado hab\u00eda sido abandonada, y que \u00e9l deb\u00eda restaurarla.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-cita\">\n\u00abDesde 1867, el padre D\u00e9silets reuni\u00f3 a sus parroquianos cada domingo despu\u00e9s de la misa para rezar el rosario en com\u00fan. Lo que comenz\u00f3 como una pr\u00e1ctica piadosa se convertir\u00eda en el fundamento del milagro que estaba por venir.\u00bb\n<\/div>\n\n<h2>El invierno de 1878-1879 y el voto a la Virgen<\/h2>\n<p>En 1878, las autoridades eclesi\u00e1sticas y la comunidad parroquial tomaron una decisi\u00f3n de gran alcance: Cap-de-la-Madeleine necesitaba una iglesia nueva, m\u00e1s grande, capaz de acoger a una feligres\u00eda que no dejaba de crecer. El plan era sencillo en teor\u00eda pero complicado en la pr\u00e1ctica: completar el aprovisionamiento de piedra con canteras situadas en la orilla sur del r\u00edo San Lorenzo, a unos dos kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n\n<p>El problema era el r\u00edo. Para transportar las piedras desde la orilla sur a la norte, los obreros necesitaban cruzar el San Lorenzo. Y para cruzarlo de manera econ\u00f3mica y sin necesidad de balsas, necesitaban que el r\u00edo se congelara lo suficiente como para soportar el peso de los trineos cargados. En aquel tiempo, los inviernos canadienses eran habitualmente tan rigurosos que el hielo del San Lorenzo alcanzaba un grosor que permit\u00eda el paso de veh\u00edculos pesados. Era el modo natural en que las comunidades ribere\u00f1as se aprovisionaban durante siglos.<\/p>\n\n<p>Pero el invierno de 1878-1879 fue, con crueldad casi deliberada, extraordinariamente benigno. Las temperaturas no bajaron lo suficiente. El r\u00edo San Lorenzo, en lugar de ofrecer su habitual camino de hielo, permanec\u00eda rebelde, con grandes trozos de hielo flotante pero sin la solidez necesaria para cruzarlo. Los meses pasaban, la primavera se acercaba, y las piedras de la orilla sur segu\u00edan siendo inaccesibles.<\/p>\n\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, el padre Luc D\u00e9silets tom\u00f3 una determinaci\u00f3n que dice mucho de su fe: convoc\u00f3 a sus parroquianos a rezar el rosario cada domingo para implorar la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, y formul\u00f3 un voto solemne. Si la Virgen enviaba el hielo necesario para transportar las piedras, \u00e9l se compromet\u00eda a no demoler la vieja capilla de piedra del siglo XVIII, sino a conservarla intacta y consagrarla como santuario perpetuo en su honor. La capilla que iba a ser transformada se convertir\u00eda en la morada permanente de Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n\n<h2>El milagro del Puente de los Rosarios (16-25 de marzo de 1879)<\/h2>\n<p>El 16 de marzo de 1879, cuando la primavera estaba ya llamando a la puerta y la esperanza de contar con hielo practicable parec\u00eda definitivamente perdida, se produjo algo que los testigos no supieron explicar de otro modo que como una intervenci\u00f3n sobrenatural. Una tormenta de nieve inesperada, seguida de un fr\u00edo repentino e intenso, comenz\u00f3 a transformar la superficie del r\u00edo. En cuesti\u00f3n de horas, los fragmentos de hielo flotante empezaron a unirse, a compactarse, a formar una estructura cada vez m\u00e1s s\u00f3lida entre las dos orillas.<\/p>\n\n<p>El vicario de la parroquia, el padre Louis-Eug\u00e8ne Duguay, que hab\u00eda animado a D\u00e9silets a confiar en la intercesi\u00f3n mariana, tom\u00f3 la iniciativa. Junto a un peque\u00f1o grupo de parroquianos, se aventur\u00f3 sobre el hielo reci\u00e9n formado para probarlo, cargando el peso de un trineo lleno de piedras. El hielo aguant\u00f3. Y aguant\u00f3 tambi\u00e9n al d\u00eda siguiente, y al siguiente. Durante seis d\u00edas seguidos &mdash;del 19 al 25 de marzo de 1879&mdash;, los obreros cruzaron el r\u00edo con sus trineos cargados con bloques de piedra que pod\u00edan pesar hasta una tonelada y media por carga, transportando todo el material necesario para la construcci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>El 25 de marzo, festividad de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or, el \u00faltimo trineo cruz\u00f3 el r\u00edo con su carga de piedra. Horas despu\u00e9s, el hielo se deshizo. El r\u00edo recuper\u00f3 su movimiento. El paso que hab\u00eda sido milagrosamente s\u00f3lido durante exactamente el tiempo necesario desapareci\u00f3 como si nunca hubiera existido. Los parroquianos de Cap-de-la-Madeleine contemplaron el espect\u00e1culo con asombro: la Virgen hab\u00eda enviado su puente de hielo en el momento justo, y lo hab\u00eda retirado cuando ya no era necesario.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-dato\">\n<strong>El Pont des Chapelets:<\/strong> El pueblo llam\u00f3 a aquel camino milagroso el \u00abPuente de los Rosarios\u00bb (<em>Pont des Chapelets<\/em>), en reconocimiento de que hab\u00eda sido conquistado por la oraci\u00f3n del rosario. Es hoy una de las atracciones m\u00e1s evocadoras del santuario, y un s\u00edmbolo de c\u00f3mo la oraci\u00f3n mariana mueve monta\u00f1as, o en este caso, congela r\u00edos.\n<\/div>\n\n<h2>La capilla conservada: un santuario que naci\u00f3 de un voto<\/h2>\n<p>El padre D\u00e9silets cumpli\u00f3 su voto. La vieja capilla de piedra del siglo XVIII fue preservada tal como estaba. La nueva iglesia se construy\u00f3 junto a ella, no en su lugar. Y la capilla original fue consagrada como santuario de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo el 22 de junio de 1888, en una ceremonia que pasar\u00eda a la historia de la Iglesia en Canad\u00e1 por un acontecimiento absolutamente inesperado.<\/p>\n\n<p>El d\u00eda de la consagraci\u00f3n, el padre Luc D\u00e9silets, su amigo y peregrino frecuente Pierre Lacroix &mdash;un hombre de Trois-Rivi\u00e8res que padec\u00eda graves problemas de salud y acud\u00eda habitualmente al santuario&mdash; y el padre Fr\u00e9d\u00e9ric Janssoone, un fraile franciscano que ejerc\u00eda su apostolado en Cap-de-la-Madeleine, permanecieron en oraci\u00f3n ante la estatua de la Virgen despu\u00e9s de la ceremonia. El sol de junio entraba por las ventanas. El silencio era profundo.<\/p>\n\n<h2>La apertura de los ojos de la Virgen: 22 de junio de 1888<\/h2>\n<p>Fue Pierre Lacroix el primero en notarlo. Los ojos de la estatua de la Virgen, normalmente entrecerrados en una actitud de meditaci\u00f3n, estaban abiertos. Completamente abiertos. Y no con la apertura inerte de una escultura que siempre ha tenido los ojos abiertos: hab\u00eda en aquella mirada algo vivo, algo que los tres hombres describieron como una expresi\u00f3n de profunda seriedad mezclada con tristeza. La Virgen los miraba.<\/p>\n\n<p>El padre D\u00e9silets, que a sus 57 a\u00f1os era un hombre de fe templada por d\u00e9cadas de ministerio, no se dej\u00f3 llevar por la emoci\u00f3n f\u00e1cil. Pidi\u00f3 calma. Invit\u00f3 a los presentes a arrodillarse. Y durante varios minutos &mdash;entre cinco y diez, seg\u00fan los testimonios&mdash;, los tres hombres contemplaron en silencio aquellos ojos \u00aboscuros, bien formados, en perfecta armon\u00eda con el rostro\u00bb, como los describir\u00edan m\u00e1s tarde en sus declaraciones juradas.<\/p>\n\n<p>Despu\u00e9s, los ojos se cerraron nuevamente. La estatua recuper\u00f3 su aspecto habitual. El padre D\u00e9silets, Pierre Lacroix y el padre Fr\u00e9d\u00e9ric Janssoone salieron de la capilla profundamente conmovidos. Hab\u00edan sido testigos de algo que ninguno de los tres supo explicar de otro modo que como una manifestaci\u00f3n de la presencia de la Madre de Dios en aquel lugar que Ella misma hab\u00eda elegido.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-cita\">\n\u00abSus ojos estaban abiertos, de un color oscuro, bien formados, en perfecta armon\u00eda con el conjunto del rostro. Permanecieron as\u00ed durante varios minutos, con una expresi\u00f3n de seriedad mezclada de tristeza que nunca olvidar\u00e9 mientras viva.\u00bb <br>&mdash; Testimonio de Pierre Lacroix sobre el prodigio del 22 de junio de 1888.\n<\/div>\n\n<h2>El beato Fr\u00e9d\u00e9ric Janssoone: un testigo elevado a los altares<\/h2>\n<p>El tercer testigo de la apertura de los ojos, el padre Fr\u00e9d\u00e9ric Janssoone (1838-1916), no era un sacerdote cualquiera. Fraile franciscano nacido en Ghyvelde, norte de Francia, hab\u00eda ejercido su apostolado en Tierra Santa antes de llegar a Canad\u00e1, donde se convirti\u00f3 en uno de los evangelizadores m\u00e1s activos de la provincia de Quebec. Su figura qued\u00f3 para siempre asociada al santuario de Cap-de-la-Madeleine, al que contribuy\u00f3 decisivamente con su predicaci\u00f3n y su organizaci\u00f3n de peregrinaciones.<\/p>\n\n<p>El 25 de septiembre de 1988 &mdash;exactamente un siglo despu\u00e9s de la apertura de los ojos de la Virgen&mdash;, el papa Juan Pablo II lo beatific\u00f3 durante su visita a Canad\u00e1. Hoy el beato Fr\u00e9d\u00e9ric Janssoone, testigo privilegiado del prodigio de 1888, es venerado en toda la francofon\u00eda canadiense como uno de sus santos m\u00e1s queridos. Su figura y una reliquia suya est\u00e1n presentes en el santuario.<\/p>\n\n<h2>La construcci\u00f3n de la bas\u00edlica y el crecimiento del santuario<\/h2>\n<p>La consagraci\u00f3n de la capilla original como santuario en 1888 fue solo el comienzo. A medida que la fama del lugar se extend\u00eda, primero por Quebec, luego por el resto de Canad\u00e1 y finalmente por todo el mundo cat\u00f3lico de habla francesa, la afluencia de peregrinos creci\u00f3 de manera exponencial. Las obras de la nueva bas\u00edlica comenzaron en 1955 bajo la direcci\u00f3n de los padres Oblatos de Mar\u00eda Inmaculada, que hab\u00edan asumido la custodia del santuario. Despu\u00e9s de a\u00f1os de construcci\u00f3n y de importantes trabajos de acabado, la bas\u00edlica fue inaugurada en 1964, a\u00f1o en que el papa Paulo VI la elev\u00f3 a la categor\u00eda de bas\u00edlica menor.<\/p>\n\n<p>La bas\u00edlica de Notre-Dame-du-Cap es un edificio imponente de estilo moderno, con una c\u00fapula de vidrio que inunda de luz el interior y una capacidad para varios miles de fieles. Pero lo que los peregrinos vienen a ver no es la bas\u00edlica nueva, sino la vieja capilla de piedra del siglo XVIII que est\u00e1 justo al lado: el <em>Petit Sanctuaire<\/em>, donde vive la estatua de la Virgen del Cabo con su mirada que una vez se abri\u00f3 ante tres testigos asombrados.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-dato\">\n<strong>Cifras del santuario:<\/strong> El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo recibe m\u00e1s de 500.000 peregrinos y visitantes cada a\u00f1o. Es el principal santuario mariano de Canad\u00e1 y uno de los m\u00e1s visitados de Am\u00e9rica del Norte.\n<\/div>\n\n<h2>La devoci\u00f3n al rosario: alma del santuario<\/h2>\n<p>Si hay un elemento que define la espiritualidad de Cap-de-la-Madeleine por encima de todos los dem\u00e1s, es el rosario. Desde que el padre Vachon instituy\u00f3 la Cofrad\u00eda del Rosario en 1694, pasando por la restauraci\u00f3n de D\u00e9silets en 1867, el milagro del puente de hielo obtenido por la oraci\u00f3n del rosario en 1879, y hasta hoy, el rosario es el coraz\u00f3n de toda la vida espiritual del santuario.<\/p>\n\n<p>Cada d\u00eda, grupos de peregrinos recorren el <em>Chemin du Rosaire<\/em>, el camino del rosario que rodea el santuario, meditando los misterios de la vida de Cristo y de su Madre. Las coronas de rosario son el regalo t\u00edpico que los peregrinos compran en el santuario para llevar a sus casas, a sus parroquias, a sus familias. El nombre mismo del puente milagroso &mdash;el Pont des Chapelets, el Puente de los Rosarios&mdash; recuerda a cada visitante que todo comenz\u00f3 con la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n<h2>El santuario en el siglo XXI<\/h2>\n<p>Hoy el Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo est\u00e1 confiado a los padres Oblatos de Mar\u00eda Inmaculada. Sus instalaciones incluyen la capilla original del siglo XVIII &mdash;el <em>Petit Sanctuaire<\/em>&mdash;, la gran bas\u00edlica de 1964, una vasta explanada para celebraciones al aire libre, un centro de acogida de peregrinos, y numerosas capillas y espacios de oraci\u00f3n distribuidos por los jardines del recinto.<\/p>\n\n<p>El santuario ofrece ejercicios espirituales, retiros, celebraciones de los sacramentos, y una agenda lit\u00fargica intensa durante todos los meses del a\u00f1o, con especial intensidad en la temporada de peregrinaciones, de mayo a octubre. El 22 de agosto, aniversario de la consagraci\u00f3n del santuario y de la apertura de los ojos de la Virgen, es la fiesta m\u00e1s importante del a\u00f1o lit\u00fargico del lugar.<\/p>\n\n<p>Nuestra Se\u00f1ora del Cabo &mdash;<em>Notre-Dame-du-Cap<\/em>&mdash; es hoy la patrona del pueblo quebequ\u00e9s, una madre que en el invierno de 1879 envi\u00f3 su puente de hielo, que en el verano de 1888 abri\u00f3 sus ojos, y que desde entonces no ha dejado de mirar a sus hijos con esa expresi\u00f3n que Pierre Lacroix no pudo olvidar mientras vivi\u00f3: seria, profunda, y llena de una tristeza que es tambi\u00e9n, para quien sabe leerla, una promesa de amor.<\/p>\n\n<h2>Informaci\u00f3n pr\u00e1ctica para el peregrino<\/h2>\n<p>El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo se encuentra en 626, rue Notre-Dame Est, Cap-de-la-Madeleine, Quebec (G8T 4G9), a pocos kil\u00f3metros del centro de Trois-Rivi\u00e8res. Es accesible en autom\u00f3vil por la autopista 40 y en verano hay servicios de transporte desde Trois-Rivi\u00e8res. El santuario est\u00e1 abierto todo el a\u00f1o, aunque la temporada de peregrinaciones activa va de mayo a octubre. La bas\u00edlica acoge misas diarias en franc\u00e9s y, en temporada alta, tambi\u00e9n en ingl\u00e9s y espa\u00f1ol.<\/p>\n\n<div class=\"rr-om-cita\">\n\u00abLa Virgen del Cabo ha sido para el pueblo de Quebec lo que la estrella del norte para el navegante: una luz fija en el cielo de su historia, hacia la que siempre es posible orientarse cuando todo lo dem\u00e1s se mueve.\u00bb\n<\/div>\n\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo Cap-de-la-Madeleine, Quebec &mdash; El milagro del puente de hielo y la apertura de los ojos de la Virgen Una tierra consagrada desde los or\u00edgenes de Nueva Francia En la orilla norte del r\u00edo San Lorenzo, donde el r\u00edo San Mauricio vierte sus aguas en el gran caudal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":114,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"slim_seo":{"title":"El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo \u2014 Cap-de-la-Madeleine, Quebec - Reza el Rosario","description":"El Santuario Nacional de Nuestra Se\u00f1ora del Cabo Cap-de-la-Madeleine, Quebec &mdash; El milagro del puente de hielo y la apertura de los ojos de la Virgen Una t"},"rra_otros_nombres":"","rra_descripcion_corta":"","rra_historia":"","rra_imagen_principal":"","rra_galeria":"","rra_origen_principal":"","rra_origen_secundario":"","rra_pais":"","rra_region":"","rra_provincia":"","rra_ciudad":"","rra_parroquia":"","rra_santuario":"","rra_coordenadas":"","rra_fecha_origen":"","rra_fecha_fiesta":"","rra_vidente":"","rra_patronazgo":"","rra_espiritualidad":"","rra_relacion_con_rosario":"","rra_oracion":"","rra_novena":"","rra_himno":"","rra_fuentes":"","rra_estado_revision":"","rra_destacada":"","footnotes":""},"class_list":["post-9617","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9617"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/9617\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/rezaelrosario.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}