{"id":9410,"date":"2026-06-29T13:43:23","date_gmt":"2026-06-29T13:43:23","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-06-29T13:43:23","modified_gmt":"2026-06-29T13:43:23","slug":"aparicion-virgen-ivory-coast-yopougon","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/rezaelrosario.org\/hi\/apariciones-marianas\/aparicion-virgen-ivory-coast-yopougon","title":{"rendered":"Nuestra Se\u00f1ora de la Paz de Yopougon \u2014 Costa de Marfil, 1988"},"content":{"rendered":"<div class=\"rr-vd\">\n<style>\n.rr-vd{max-width:900px;margin:0 auto;padding:40px 20px;font-family:Inter,system-ui,sans-serif;color:#1E2A36;background:#F5F0FA}\n.rr-vd-hero{text-align:center;padding:2.5rem 1.5rem 2rem;background:linear-gradient(135deg,#4A2060 0%,#6B3FA0 100%);border-radius:20px;color:#fff;margin-bottom:2rem}\n.rr-vd-hero h1{font-family:Merriweather,Georgia,serif;font-size:clamp(1.5rem,3.5vw,2.4rem);margin:0 0 .5rem;color:#fff;line-height:1.15}\n.rr-vd-hero p{color:#E8D5FF;font-style:italic;margin:.3rem 0 0}\n.rr-vd h2{font-family:Merriweather,serif;color:#4A2060;font-size:1.25rem;border-bottom:3px solid #6B3FA0;padding-bottom:.3rem;margin:2.5rem 0 1rem}\n.rr-vd h3{font-family:Merriweather,serif;color:#4A2060;font-size:1.05rem;margin:1.8rem 0 .6rem}\n.rr-vd p{line-height:1.85;margin:0 0 1.1rem;color:#344054;font-size:1rem}\n.rr-vd blockquote{border-left:5px solid #6B3FA0;margin:2rem 0;padding:1rem 1.5rem;background:#EDE5F5;border-radius:0 12px 12px 0;font-style:italic;color:#4A2060;font-size:1.05rem;line-height:1.65}\n.rr-vd figure{margin:2rem 0;text-align:center}\n.rr-vd figure img{max-width:100%;border-radius:12px;box-shadow:0 6px 24px rgba(0,0,0,.15)}\n.rr-vd figcaption{font-size:.83rem;color:#667085;margin-top:.6rem;font-style:italic;line-height:1.4}\n.rr-vd .rr-timeline{list-style:none;padding-left:24px;margin:2rem 0;border-left:3px solid #6B3FA0}\n.rr-vd .rr-timeline li{margin-bottom:1.3rem;position:relative}\n.rr-vd .rr-timeline li::before{content:'';width:12px;height:12px;background:#6B3FA0;border-radius:50%;position:absolute;left:-29px;top:5px}\n.rr-vd .rr-year{font-family:Merriweather,serif;color:#4A2060;font-weight:700;display:block;margin-bottom:.2rem}\n.rr-vd .rr-dato{background:#EDE5F5;border:1px solid #C8A8E8;border-radius:10px;padding:16px 20px;margin:1.5rem 0;font-size:.95rem;line-height:1.7}\n.rr-vd .rr-dato strong{color:#4A2060}\n.rr-vd .rr-cta{background:#6B3FA0;color:#fff;text-decoration:none;padding:12px 28px;border-radius:8px;display:inline-block;font-weight:700;margin-top:1.5rem}\n<\/style>\n\n<div class=\"rr-vd-hero\">\n  <h1>Nuestra Se\u00f1ora de la Paz de Yopougon<\/h1>\n  <p>Costa de Marfil, 1988 \u2014 El santuario m\u00e1s visitado de \u00c1frica Occidental<\/p>\n<\/div>\n\n<h2>Yopougon: un barrio popular en el coraz\u00f3n de Abidj\u00e1n<\/h2>\n\n<p>Para entender lo que ocurri\u00f3 en Yopougon en 1988, hay que conocer primero el lugar. Yopougon no es un pueblo tranquilo ni una aldea apartada: es uno de los barrios m\u00e1s densamente poblados de Abidj\u00e1n, la capital econ\u00f3mica de Costa de Marfil, y uno de los barrios m\u00e1s habitados de toda \u00c1frica Occidental. Con m\u00e1s de un mill\u00f3n de residentes, Yopougon es en s\u00ed mismo una ciudad dentro de la ciudad, con sus propios mercados, sus propias iglesias y mezquitas, su propia cultura urbana que mezcla inmigrantes de todas las etnias de Costa de Marfil con comerciantes de Burkina Faso, Mali, Guinea, Senegal y m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n<p>En 1988, Abidj\u00e1n era todav\u00eda la \u00abPar\u00eds del \u00c1frica Occidental\u00bb, el apodo que reflejaba tanto la influencia cultural francesa como el dinamismo econ\u00f3mico de un pa\u00eds que hab\u00eda sido, desde la independencia en 1960, uno de los m\u00e1s pr\u00f3speros del continente. La pol\u00edtica de F\u00e9lix Houphou\u00ebt-Boigny \u2014el \u00abpadre de la naci\u00f3n\u00bb, que gobernar\u00eda hasta su muerte en 1993\u2014 hab\u00eda convertido a Costa de Marfil en el ejemplo del modelo de desarrollo econ\u00f3mico abierto al mercado occidental. Abidj\u00e1n ten\u00eda rascacielos, universidades, restaurantes franceses, embajadas de todo el mundo. Y en sus barrios populares, como Yopougon, viv\u00edan los millones de trabajadores an\u00f3nimos que sosten\u00edan ese prosperidad con sus manos.<\/p>\n\n<p>Es en este contexto \u2014urbano, populoso, mezclado, vibrante y a veces duro\u2014 donde se producen las apariciones de 1988. No en un campo de trigo normando ni en una colina portuguesa envuelta en niebla matutina: en un barrio popular africano, entre casas de bloques de cemento y pistas de tierra roja, en el calor h\u00famedo que precede a la estaci\u00f3n de las lluvias.<\/p>\n\n<h2>Eug\u00e8ne Yapobi y las primeras visiones<\/h2>\n\n<p>Eug\u00e8ne Yapobi era en 1988 un hombre joven, de poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os, catequista en su parroquia del barrio de Yopougon y trabajador por cuenta propia. No era un personaje especialmente visible en la comunidad, ni ten\u00eda fama de visionario ni de persona particularmente singular. Era, seg\u00fan todos los testimonios de quienes lo conoc\u00edan entonces, un hombre de fe sencilla y cotidiana: rezaba, participaba en la vida parroquial, ayudaba a los enfermos de su entorno. Un cristiano ordinario, en el sentido m\u00e1s bello de la palabra.<\/p>\n\n<p>Las apariciones comenzaron en el mes de agosto de 1988 y se prolongaron durante varias semanas. La Virgen se le aparec\u00eda, seg\u00fan el propio Yapobi, en los momentos de oraci\u00f3n personal, generalmente al anochecer. No le daba mensajes apocal\u00edpticos ni revelaciones extraordinarias; le ped\u00eda, fundamentalmente, que rezara por la paz: por la paz en Costa de Marfil, por la paz en \u00c1frica, por la paz en el mundo. Y le ped\u00eda que construyera una capilla en aquel lugar de Yopougon, para que fuera un espacio de oraci\u00f3n abierto a todos.<\/p>\n\n<p>La noticia se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por el barrio y luego por toda Abidj\u00e1n. Los primeros en acudir al lugar se\u00f1alado por Yapobi fueron los vecinos del barrio, curiosos o devotos o ambas cosas a la vez. Luego llegaron los de otras zonas de la ciudad. Y luego, con una velocidad que desconcert\u00f3 a todos \u2014a las autoridades religiosas, a las civiles, a los propios organizadores espont\u00e1neos que intentaban mantener alg\u00fan orden\u2014, los peregrinos de todo el pa\u00eds.<\/p>\n\n<div class=\"rr-dato\">\n  <strong>Eug\u00e8ne Yapobi:<\/strong> Catequista y vidente de las apariciones de Yopougon (1988). Mantuvo hasta el final de su vida que las apariciones eran aut\u00e9nticas y que el mensaje central era el llamado a la paz y a la oraci\u00f3n. Muri\u00f3 en 2018, a los setenta a\u00f1os, sin que la Iglesia hubiera emitido un pronunciamiento definitivo sobre las apariciones.\n<\/div>\n\n<h2>El \u00e1rbol y la imagen: cuando la naturaleza habla<\/h2>\n\n<p>Uno de los elementos m\u00e1s llamativos del fen\u00f3meno de Yopougon \u2014y el que m\u00e1s r\u00e1pidamente captur\u00f3 la imaginaci\u00f3n popular\u2014 fue la aparici\u00f3n de una imagen en un \u00e1rbol del lugar. Seg\u00fan los testimonios de los primeros testigos, en las semanas que siguieron al inicio de las visiones de Yapobi, comenz\u00f3 a percibirse en el tronco y las ramas de un \u00e1rbol concreto del solar \u2014un \u00e1rbol identificado como un ficus por los bot\u00e1nicos que lo examinaron despu\u00e9s\u2014 una figura que los fieles interpretaban como la imagen de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n<p>Esta no es una rareza absoluta en la historia de las apariciones marianas: hay casos documentados en Europa, Am\u00e9rica Latina y Asia de im\u00e1genes percibidas en objetos naturales que han dado origen a centros de devoci\u00f3n. Lo que hace singular el caso de Yopougon es la escala del fen\u00f3meno: en pocas semanas, el \u00e1rbol se convirti\u00f3 en el punto focal de una devoci\u00f3n que reun\u00eda a decenas de miles de personas en un barrio residencial que no ten\u00eda infraestructuras para recibirlas.<\/p>\n\n<p>Las autoridades civiles de Abidj\u00e1n vivieron aquellas semanas con una mezcla de asombro y alarma: el tr\u00e1fico del barrio qued\u00f3 completamente bloqueado durante d\u00edas, los comercios de los alrededores se vieron desbordados, y la pregunta de c\u00f3mo gestionar una multitud de fieles que llegaba espont\u00e1neamente, sin organizaci\u00f3n previa, en un lugar sin medidas de seguridad, no ten\u00eda respuesta f\u00e1cil. Pero la devoci\u00f3n no ced\u00eda ante ning\u00fan obst\u00e1culo pr\u00e1ctico.<\/p>\n\n<blockquote>\n\u00abFui al \u00e1rbol con mi madre cuando yo ten\u00eda doce a\u00f1os. No recuerdo la imagen exactamente, pero recuerdo la atm\u00f3sfera: hab\u00eda una calma extra\u00f1a en medio de tanta gente. Como si el ruido del barrio se apagara de repente cuando llegabas a ese lugar.\u00bb\n<br>\u2014 Testigo an\u00f3nimo citado en el documental \u00abYopougon, Notre Dame\u00bb producido por la RTI (Radio Televisi\u00f3n de Costa de Marfil), 2003.\n<\/blockquote>\n\n<h2>Doscientos mil peregrinos: el santuario que \u00c1frica no esperaba<\/h2>\n\n<p>En los a\u00f1os posteriores a las primeras visiones, el santuario de Yopougon creci\u00f3 con una rapidez que super\u00f3 todas las previsiones. La capilla pedida por la Virgen fue construida, luego ampliada, luego ampliada de nuevo hasta convertirse en una iglesia de considerable tama\u00f1o. Los peregrinos siguieron llegando: no solo de Abidj\u00e1n sino de todo el pa\u00eds, de Burkina Faso, Mali, Guinea, Togo, Ben\u00edn, Nigeria. Los d\u00edas de mayor afluencia \u2014especialmente el 15 de agosto, festividad de la Asunci\u00f3n, y el primer s\u00e1bado de cada mes\u2014 las estimaciones de asistencia superaban los doscientos mil fieles.<\/p>\n\n<p>Esta cifra es extraordinaria en cualquier contexto, pero en el de Costa de Marfil \u2014un pa\u00eds de aproximadamente veinte millones de habitantes en los a\u00f1os 2000, de los cuales alrededor del veinte por ciento es cristiano\u2014 resulta simplemente asombrosa. Significa que en un solo d\u00eda, uno de cada cuarenta ciudadanos del pa\u00eds acude a un barrio popular de Abidj\u00e1n para rezar ante la imagen de una Virgen que se manifest\u00f3 a un catequista hace pocas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n<p>Los peregrinos llegan a Yopougon con todo lo que los peregrinos llevan siempre: el deseo de curaci\u00f3n, la necesidad de paz interior, la gratitud por una gracia recibida, la s\u00faplica por alguien querido que sufre. Los testimonios de curaciones y gracias recibidas se han acumulado durante d\u00e9cadas en el registro del santuario, aunque ninguno ha sido sometido a un proceso formal de verificaci\u00f3n m\u00e9dica como el que se aplica en Lourdes.<\/p>\n\n<figure>\n  <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/b\/b7\/Abidjan_Yopougon.jpg\/800px-Abidjan_Yopougon.jpg\" alt=\"Barrio de Yopougon, Abidj\u00e1n\" \/>\n  <figcaption>El barrio de Yopougon en Abidj\u00e1n, uno de los m\u00e1s populosos de \u00c1frica Occidental, donde en 1988 comenzaron las apariciones que dar\u00edan origen al santuario m\u00e1s visitado de la regi\u00f3n.<\/figcaption>\n<\/figure>\n\n<h2>La guerra civil y la Virgen de la Paz: 2002-2011<\/h2>\n\n<p>En septiembre de 2002, Costa de Marfil cay\u00f3 en la guerra civil que muchos hab\u00edan temido durante a\u00f1os pero que nadie quer\u00eda admitir como posible. Los grupos armados del norte, en el marco de una crisis pol\u00edtica compleja que mezclaba disputas sobre la ciudadan\u00eda, el acceso a la tierra y la representaci\u00f3n pol\u00edtica, tomaron varias ciudades del norte del pa\u00eds en pocas horas. El pa\u00eds qued\u00f3 partido en dos: el sur, controlado por el gobierno; el norte, bajo el control de los grupos rebeldes. La l\u00ednea de confrontaci\u00f3n cruzaba el pa\u00eds de este a oeste, dividiendo etnias, familias, comunidades religiosas.<\/p>\n\n<p>Abidj\u00e1n, en el sur, fue sacudida por varios episodios de violencia urbana grave, con enfrentamientos en los barrios, reclutamiento forzado de j\u00f3venes, asesinatos selectivos. Yopougon, por su posici\u00f3n en el extremo oeste de la ciudad, fue uno de los barrios m\u00e1s afectados por los combates de los peores momentos de la crisis.<\/p>\n\n<p>En este contexto, el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Paz adquiri\u00f3 un significado que transcend\u00eda la devoci\u00f3n personal. Fue literalmente un lugar de paz en medio de la guerra: espacio de refugio para familias que hu\u00edan de los combates, lugar de oraci\u00f3n para los que ped\u00edan el fin de la violencia, punto de encuentro para personas de distintas etnias y afiliaciones pol\u00edticas que encontraban en la Virgen un terreno com\u00fan cuando todo lo dem\u00e1s los divid\u00eda.<\/p>\n\n<p>Los sacerdotes que trabajaban en el santuario durante aquellos a\u00f1os testimonian que las misas y los rosarios colectivos nunca se suspendieron, incluso en los d\u00edas de mayor tensi\u00f3n. Los peregrinos segu\u00edan llegando, a veces caminando horas para rodear los controles militares, a veces con lo puesto porque su casa hab\u00eda sido destruida. El santuario aliment\u00f3 a los hambrientos en los peores meses de 2004 y 2005, y abri\u00f3 sus dependencias como dormitorios colectivos para los desplazados.<\/p>\n\n<blockquote>\n\u00abDurante la crisis, el santuario de Yopougon fue el \u00fanico lugar de Abidj\u00e1n donde yo ve\u00eda a personas de todas las etnias rezando juntas. Afuera estaban peleando. Adentro estaban rezando. La Virgen de la Paz hac\u00eda honor a su nombre.\u00bb\n<br>\u2014 Padre Alexis Kouassi, rector del santuario durante los a\u00f1os de la crisis, en entrevista con La Croix, 2012.\n<\/blockquote>\n\n<h2>Juan Pablo II en Costa de Marfil: \u00ab\u00c1frica, hazte t\u00fa misma misionera\u00bb<\/h2>\n\n<p>Juan Pablo II visit\u00f3 Costa de Marfil en dos ocasiones: en mayo de 1980, durante su primer viaje apost\u00f3lico a \u00c1frica, y en septiembre de 1990. La segunda visita, en particular, tuvo lugar en un contexto de tensiones crecientes en el pa\u00eds \u2014la presi\u00f3n democratizadora que afectaba a toda \u00c1frica Occidental en aquel per\u00edodo\u2014 y la figura del Papa polaco fue vivida por muchos ivorenses como una presencia que trascend\u00eda las divisiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n<p>En su primera visita, Juan Pablo II pronunci\u00f3 en Abidj\u00e1n una frase que se convertir\u00eda en el lema de la misi\u00f3n africana de la Iglesia Cat\u00f3lica durante a\u00f1os: \u00ab\u00c1frica, hazte t\u00fa misma misionera.\u00bb No se trataba de un cumplido diplom\u00e1tico sino de un programa: la Iglesia en \u00c1frica deb\u00eda dejar de mirarse como receptora de una misi\u00f3n que ven\u00eda de fuera y asumirse como sujeto activo de la evangelizaci\u00f3n, tanto en el propio continente como hacia el mundo entero.<\/p>\n\n<p>Este llamamiento reson\u00f3 con especial intensidad en el contexto de Yopougon, donde el fen\u00f3meno de devoci\u00f3n popular a la Virgen era precisamente un ejemplo de fe africana que no esperaba el permiso o la iniciativa de nadie: hab\u00eda brotado del suelo, de la vida cotidiana de un barrio popular, de la oraci\u00f3n sencilla de un catequista, y hab\u00eda crecido por la respuesta espont\u00e1nea de cientos de miles de personas que encontraban en aquel lugar lo que buscaban.<\/p>\n\n<p>El Papa no visit\u00f3 el santuario de Yopougon en ninguna de sus dos visitas \u2014las apariciones comenzaron en 1988, entre los dos viajes\u2014, pero durante su segunda visita, en 1990, hizo referencia expl\u00edcita a los fen\u00f3menos de devoci\u00f3n popular mariana en \u00c1frica como signos del Esp\u00edritu que no deb\u00edan desde\u00f1arse sino acompa\u00f1arse con discernimiento pastoral.<\/p>\n\n<div class=\"rr-dato\">\n  <strong>Juan Pablo II en Costa de Marfil:<\/strong> Primera visita: mayo de 1980. Frase c\u00e9lebre: \u00ab\u00c1frica, hazte t\u00fa misma misionera.\u00bb Segunda visita: septiembre de 1990. En ambas visitas celebr\u00f3 Misas multitudinarias en el F\u00e9lix Houphou\u00ebt-Boigny de Abidj\u00e1n, el estadio m\u00e1s grande del pa\u00eds (inaugurado precisamente en 1994 para albergar el Mundial de F\u00fatbol). Costa de Marfil fue uno de los once pa\u00edses africanos que Juan Pablo II visit\u00f3 en sus viajes apost\u00f3licos.\n<\/div>\n\n<h2>El discernimiento de la Iglesia: prudencia y apertura<\/h2>\n\n<p>La posici\u00f3n del arzobispado de Abidj\u00e1n ante las apariciones de Yopougon ha sido, desde el principio, la de la prudencia que la Iglesia recomienda siempre en estos casos: ni un reconocimiento prematuro que ser\u00eda teol\u00f3gicamente irresponsable, ni una negativa que desconocer\u00eda la evidente realidad de una devoci\u00f3n popular poderosa y, en general, de frutos espirituales positivos.<\/p>\n\n<p>La Comisi\u00f3n de Discernimiento establecida por el arzobispado ha examinado los testimonios de los testigos, ha analizado los supuestos casos de curaci\u00f3n, ha estudiado el car\u00e1cter de los mensajes atribuidos a la Virgen. Ninguno de los mensajes documentados contiene elementos doctrinalmente problem\u00e1ticos: todos se centran en el llamado a la oraci\u00f3n, a la penitencia, a la paz y a la reconciliaci\u00f3n. Los testigos han mantenido sus testimonios con consistencia durante d\u00e9cadas. Los frutos del santuario \u2014conversiones, reconciliaciones, vidas reorientadas\u2014 son visibles y verificables aunque no cuantificables.<\/p>\n\n<p>Al mismo tiempo, la Iglesia sabe que la popularidad de una devoci\u00f3n no es prueba de su origen sobrenatural, y que el discernimiento requiere tiempo, rigor y libertad de presiones. La historia de las apariciones marianas est\u00e1 llena de casos que parec\u00edan extraordinarios y resultaron ser fen\u00f3menos de psicolog\u00eda colectiva o de piedad popular que, aunque respetables, no requieren una declaraci\u00f3n de autenticidad sobrenatural para ser pastoralmente valiosos.<\/p>\n\n<p>El resultado pr\u00e1ctico de esta posici\u00f3n es que el santuario de Yopougon existe y funciona con el aval pastoral de la di\u00f3cesis \u2014lo que implica que los sacerdotes pueden celebrar los sacramentos all\u00ed, que el culto est\u00e1 organizado de forma lit\u00fargicamente correcta, que la catequesis se imparte con rigor\u2014 sin que la Iglesia haya emitido un pronunciamiento sobre la naturaleza sobrenatural de las apariciones. Es la misma posici\u00f3n que la Iglesia mantiene respecto a Medjugorje, y que muchos consideran la m\u00e1s honesta: dejar que la devoci\u00f3n crezca bajo supervisi\u00f3n pastoral, y esperar a que el tiempo y el discernimiento ofrezcan una respuesta m\u00e1s clara.<\/p>\n\n<h2>El santuario de Yopougon hoy<\/h2>\n\n<p>Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s de las primeras apariciones, el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Paz de Yopougon es una realidad consolidada que no necesita el reconocimiento formal de la Iglesia para demostrar su vitalidad. El recinto ha crecido hasta abarcar varios edificios: la iglesia principal, una capilla de adoraci\u00f3n eucar\u00edstica perpetua, dependencias para los sacerdotes y los voluntarios, una sala de testimonios donde los fieles depositan por escrito las gracias que atribuyen a la intercesi\u00f3n de la Virgen de Yopougon, y amplias explanadas exteriores donde los peregrinos se congregan en los d\u00edas de mayor afluencia.<\/p>\n\n<p>La vida lit\u00fargica del santuario es intensa y variada: misas diarias en varias lenguas (franc\u00e9s, Dioula, B\u00e9t\u00e9, Baoul\u00e9), rosarios colectivos a lo largo del d\u00eda, vigilias nocturnas el primer viernes de cada mes, retiros espirituales peri\u00f3dicos. Los voluntarios \u2014la mayor\u00eda j\u00f3venes del barrio y de otros puntos de Abidj\u00e1n\u2014 gestionan el flujo de los peregrinos, mantienen el orden en las colas para entrar a la capilla, distribuyen material de oraci\u00f3n, ayudan a los enfermos que llegan en silla de ruedas o en camilla.<\/p>\n\n<p>El perfil de los peregrinos es tan variado como la sociedad ivorense: hay ancianas que llegan solas en taxi desde el otro extremo de la ciudad, hay familias j\u00f3venes que traen a un hijo enfermo, hay grupos de j\u00f3venes universitarios que vienen de retiro, hay enfermos en estado terminal que piden una gracia que ya saben improbable pero que conf\u00edan a la Madre de Dios con la fe desnuda del que no tiene nada m\u00e1s que pedir. Hay tambi\u00e9n, y esto es uno de los rasgos m\u00e1s llamativos del santuario, un n\u00famero significativo de no cat\u00f3licos \u2014y de no cristianos\u2014 que acuden por curiosidad, por devoci\u00f3n sincr\u00e9tica, o porque alguien de su familia les ha dicho que all\u00ed ocurren cosas que no se pueden explicar.<\/p>\n\n<h2>Cronolog\u00eda de las apariciones y el santuario<\/h2>\n\n<ul class=\"rr-timeline\">\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">1988<\/span>\n    Agosto: Eug\u00e8ne Yapobi comienza a recibir las apariciones en Yopougon. La Virgen le pide que construya una capilla y que rece por la paz. La noticia se extiende r\u00e1pidamente por Abidj\u00e1n.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">1988-1989<\/span>\n    Las primeras semanas del fen\u00f3meno: la imagen percibida en el \u00e1rbol, las multitudes espont\u00e1neas, los primeros reportajes de la prensa ivorense. El arzobispado establece la primera Comisi\u00f3n de Discernimiento.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">1990<\/span>\n    Juan Pablo II visita Costa de Marfil por segunda vez. En sus declaraciones hace referencia a la devoci\u00f3n popular mariana en \u00c1frica como signo del Esp\u00edritu que debe ser acompa\u00f1ado pastoralmente.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">1993<\/span>\n    Construcci\u00f3n de la primera capilla permanente en el lugar de las apariciones. La devoci\u00f3n tiene ya un marco f\u00edsico estable y una organizaci\u00f3n pastoral b\u00e1sica.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">2002-2011<\/span>\n    Crisis y guerra civil en Costa de Marfil. El santuario de Yopougon funciona como espacio de paz y de refugio durante los peores momentos del conflicto. La peregrinaci\u00f3n no se interrumpe.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">2011<\/span>\n    Fin de la guerra civil. El santuario abre una sala de reconciliaci\u00f3n donde se organizan encuentros entre personas de etnias y bandos contrarios durante el per\u00edodo de posguerra.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">2018<\/span>\n    Muerte de Eug\u00e8ne Yapobi, el vidente. La Comisi\u00f3n de Discernimiento contin\u00faa su trabajo. El santuario sigue funcionando bajo supervisi\u00f3n pastoral diocesana.\n  <\/li>\n  <li>\n    <span class=\"rr-year\">2023<\/span>\n    El santuario de Yopougon es considerado el lugar de peregrinaci\u00f3n mariana m\u00e1s visitado de \u00c1frica Occidental, con m\u00e1s de un mill\u00f3n de peregrinos al a\u00f1o en estimaciones conservadoras.\n  <\/li>\n<\/ul>\n\n<h2>Lo que Yopougon dice al mundo<\/h2>\n\n<p>El fen\u00f3meno de Yopougon dice muchas cosas sobre Costa de Marfil, sobre \u00c1frica y sobre la fe mariana. Dice que la Virgen no tiene preferencia por los lugares tranquilos y buc\u00f3licos: puede manifestarse \u2014o los seres humanos pueden percibir su presencia\u2014 en el coraz\u00f3n ruidoso y ca\u00f3tico de un barrio popular de veinte millones de habitantes, entre el polvo rojo de las calles sin asfaltar y el calor h\u00famedo del Golfo de Guinea.<\/p>\n\n<p>Dice que la fe popular africana no es una fe menor o primitiva que necesita el sello de aprobaci\u00f3n del norte global para ser leg\u00edtima: es una fe con su propia profundidad, su propia articulaci\u00f3n teol\u00f3gica, su propia capacidad de responder a los grandes desaf\u00edos de la historia \u2014una guerra civil, una crisis pol\u00edtica, el sufrimiento de los m\u00e1s pobres\u2014 con los recursos de la oraci\u00f3n y de la comunidad.<\/p>\n\n<p>Dice tambi\u00e9n que la Virgen de la Paz \u2014el nombre que los fieles de Yopougon le dieron desde el principio\u2014 no es una figura decorativa ni un amuleto colectivo: es la Madre que pide que sus hijos hagan las paces, que se sienten a la misma mesa, que dejen de verse como enemigos antes de que la violencia destruya todo lo que han construido. En un pa\u00eds que vivi\u00f3 diez a\u00f1os de guerra y que todav\u00eda carga con las heridas de esa guerra, ese mensaje no es una abstracci\u00f3n piadosa. Es el programa m\u00e1s urgente que existe.<\/p>\n\n<blockquote>\n\u00abLa Virgen de Yopougon nos pidi\u00f3 la paz cuando todav\u00eda ten\u00edamos paz, para que la cuid\u00e1ramos. No la escuchamos del todo. Pero cuando la perdimos, a Ella volvimos. Y all\u00ed estaba, esperando, con la misma paciencia de siempre.\u00bb\n<br>\u2014 Mons. Jean-Pierre Kutwa, Cardenal Arzobispo de Abidj\u00e1n, homil\u00eda del 15 de agosto de 2015.\n<\/blockquote>\n\n<p>El santuario de Yopougon espera. Espera la decisi\u00f3n de la Iglesia sobre la naturaleza de lo que ocurri\u00f3 all\u00ed en 1988. Espera tambi\u00e9n a los peregrinos que llegan cada d\u00eda desde todos los rincones de Costa de Marfil y de la regi\u00f3n: cansados, esperanzados, cargando sus propias guerras privadas adem\u00e1s de las colectivas. Y los recibe con la calma que, seg\u00fan todos los testimonios, parece instalada en aquel lugar con una persistencia que desaf\u00eda la explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p style=\"text-align:center;margin-top:2.5rem;\">\n  <a class=\"rr-cta\" href=\"\/hi\/advocaciones\/\">Explorar m\u00e1s advocaciones marianas<\/a>\n<\/p>\n\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra Se\u00f1ora de la Paz de Yopougon Costa de Marfil, 1988 \u2014 El santuario m\u00e1s visitado de \u00c1frica Occidental Yopougon: un barrio popular en el coraz\u00f3n de Abidj\u00e1n Para entender lo que ocurri\u00f3 en Yopougon en 1988, hay que conocer primero el lugar. 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