Novena a Nuestra Señora de La Salette

Novena a Nuestra Señora de La Salette

Oraciones y novenas marianas · Francia

Nueve días de oración ante Nuestra Señora de La Salette, la «Bella Señora» que en 1846 se apareció llorando en los Alpes franceses para llamar a la conversión, la oración y la reconciliación.

Fiesta: 19 de septiembre

Santuario de Nuestra Señora de La Salette, en la montaña de los Alpes franceses
Santuario de Nuestra Señora de La Salette (Isère, Francia). Foto: Vassil · Wikimedia Commons · CC0. La imagen muestra el santuario en la montaña.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de La Salette, la Bella Señora que llora y llama a la conversión

El 19 de septiembre de 1846, en la montaña de La Salette-Fallavaux, en los Alpes franceses de la diócesis de Grenoble, dos jóvenes pastores, Mélanie Calvat y Maximin Giraud, contaron haber visto a una hermosa Señora que lloraba sentada sobre una piedra. Aquella aparición, examinada durante cinco años por la autoridad eclesiástica, fue reconocida por el obispo de Grenoble, monseñor Philibert de Bruillard, en su mandamiento del 19 de septiembre de 1851. El mensaje aprobado es sobrio y evangélico: una llamada apremiante a la conversión, a la oración, a la penitencia, a la santificación del domingo y al respeto del nombre de Dios. De aquella montaña nació un santuario y una familia religiosa, los Misioneros de La Salette, que custodian hoy el lugar y difunden esa llamada.

Al comenzar esta novena conviene recordar una verdad fundamental de nuestra fe: solo Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo— es adorado; a la Virgen María la honramos y veneramos, y le pedimos que interceda por nosotros ante su Hijo. Cuando rezamos a Nuestra Señora de La Salette no la ponemos en el lugar de Dios, sino que acudimos a ella como Madre y mediadora de gracia, para que nos alcance del Señor la conversión del corazón que aquellas lágrimas nos pedían. Toda esta novena está, por tanto, orientada a Cristo: María llora y suplica precisamente para conducirnos a Él.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de La Salette, «la Reconciliadora de los pecadores».
  • Lugar: montaña de La Salette-Fallavaux, diócesis de Grenoble, Alpes franceses (Isère, Francia).
  • Custodios: Congregación de los Misioneros de La Salette, fundada a partir del santuario, y las Hermanas de Nuestra Señora de La Salette.
  • Marco eclesial: aparición reconocida por el obispo de Grenoble, monseñor Philibert de Bruillard, el 19 de septiembre de 1851; culto legítimamente aprobado.
  • Fiesta: 19 de septiembre.
  • Devoción: peregrinación al santuario de montaña, oración por la conversión de los pecadores y por la paz, y compromiso de vida cristiana según el mensaje aprobado.

Cómo prepararse para rezar la novena

Una novena es un camino de nueve días de oración perseverante, a imitación de los discípulos y de María reunidos en el Cenáculo esperando el Espíritu Santo. No se trata de acumular fórmulas ni de arrancar favores, sino de dejar que el corazón se ablande y se convierta. Elige una hora fija cada día, un lugar tranquilo y, si puedes, una imagen de la Virgen o una vela encendida que te ayude a recogerte. La constancia importa más que la solemnidad: mejor unos minutos fieles cada día que un gran esfuerzo aislado.

El mensaje de La Salette es una invitación a la penitencia y a la reconciliación, de modo que esta novena se vive con especial fruto si se acompaña de una revisión sincera de la propia vida. Considera acercarte durante estos días al sacramento de la Reconciliación, cuidar la asistencia a la Misa dominical y poner un pequeño gesto concreto de conversión: perdonar a alguien, moderar la lengua, dedicar tiempo a la oración en familia. La Bella Señora lloraba por sus hijos; nuestra mejor respuesta es enjugar esas lágrimas con una vida más fiel al Evangelio.

Prepárate también interiormente pidiendo humildad. Los videntes eran dos niños pobres y sencillos, sin instrucción religiosa notable; Dios se sirvió de ellos para recordar lo esencial. Ponte tú en esa misma actitud de pequeñez, sin buscar experiencias extraordinarias, sino la sencilla fidelidad a lo que ya conoces del Evangelio. Reza confiado, sabiendo que la Virgen presenta ante su Hijo cada una de tus peticiones.

Orden propuesto para cada día

  1. Ponte en presencia de Dios con la señal de la cruz y unos instantes de silencio.
  2. Reza la oración inicial común a todos los días.
  3. Invoca al Espíritu Santo para que ilumine tu oración.
  4. Lee con calma la memoria histórica del día.
  5. Detente en la meditación y deja que interpele tu vida.
  6. Acoge la Palabra de Dios sugerida y guárdala en el corazón.
  7. Formula el propósito del día y reza la oración propia de la jornada.
  8. Concluye con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y con tus peticiones personales.

Uvodna molitva za svaki dan

Dios y Padre nuestro, que en la montaña de La Salette quisiste mostrar a tus hijos el rostro doliente de la Virgen María para llamarnos de nuevo a la conversión, concédenos escuchar hoy esa llamada con el corazón abierto. Por intercesión de Nuestra Señora, Reconciliadora de los pecadores, danos un espíritu de penitencia sincera, de oración perseverante y de fidelidad a tu Hijo Jesucristo, para que, dejando el pecado, caminemos como verdaderos discípulos suyos. Te lo pedimos por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Ilumina mi entendimiento para acoger el mensaje de La Salette, mueve mi voluntad a la conversión y sostén mi debilidad con tu gracia. Tú que enseñaste a María a guardar y meditar la Palabra en su corazón, enséñame también a mí a escuchar, orar y obedecer. Amén.

Día primero — La aparición de 1846

Memoria histórica

El sábado 19 de septiembre de 1846, en la ladera de un monte cercano a la aldea de La Salette-Fallavaux, Mélanie Calvat, de unos catorce años, y Maximin Giraud, de unos once, guardaban unas pocas vacas. Según su testimonio, hacia media tarde vieron un gran resplandor del que surgió la figura de una Señora sentada, con el rostro entre las manos, llorando. Aquella escena, contada con sencillez por dos pastores pobres, fue el comienzo de un largo proceso que la Iglesia examinaría con prudencia antes de reconocer, en 1851, la autenticidad del hecho y la legitimidad del culto.

Meditación

Dios eligió un lugar apartado y a dos niños humildes para dirigir un mensaje a toda la Iglesia. No hubo grandes multitudes ni signos espectaculares al principio, sino el llanto silencioso de una Madre. Comenzar esta novena es aceptar esa pedagogía divina que se sirve de lo pequeño y escondido. También a nosotros el Señor nos habla en lo cotidiano, en el trabajo sencillo, en las obligaciones ordinarias, si estamos atentos y disponibles como aquellos pastores.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11, 25).

Propósito

Comenzar esta novena con humildad, pidiendo la gracia de escuchar a Dios en las cosas sencillas de cada día.

Oración del día

Señora de La Salette, que apareciste llorando a dos pastores pobres, alcánzame la humildad de corazón para reconocer la voz de Dios en mi vida ordinaria. Que no busque prodigios, sino la fidelidad callada de cada jornada. Amén.

Día segundo — La Bella Señora que llora

Memoria histórica

Los videntes describieron a una Señora luminosa que permanecía llorando durante casi toda la conversación, con las lágrimas resbalando por su rostro. Aquel llanto impresionó profundamente a los niños y se convirtió en el rasgo más recordado de la aparición: no una Madre triunfante ni severa, sino una Madre que sufre por la situación espiritual de sus hijos. La piedad cristiana ha visto en esas lágrimas la expresión del amor materno de María, que se duele del pecado precisamente porque aleja a los hombres de Dios.

Meditación

Las lágrimas de María no son un reproche que hunde, sino un amor que suplica. Una madre llora por el hijo que se pierde, no para condenarlo, sino porque desea salvarlo. Ante ese llanto no podemos quedar indiferentes: nos invita a mirar con verdad nuestra vida, a reconocer en qué nos hemos alejado del Señor y a volver a Él. Dejemos que esas lágrimas toquen nuestra dureza y despierten en nosotros el deseo sincero de cambiar.

Palabra de Dios sugerida

«Y viendo la ciudad, lloró sobre ella» (Lc 19, 41).

Propósito

Contemplar hoy el llanto de la Virgen y examinar con sinceridad en qué necesito convertirme, sin miedo a mirar la verdad de mi corazón.

Oración del día

Madre dolorosa de La Salette, que lloraste por tus hijos, ablanda la dureza de mi corazón. Que tus lágrimas no caigan en vano en mi vida, sino que me muevan a volver con confianza a tu Hijo Jesucristo. Amén.

Día tercero — La llamada a la conversión

Memoria histórica

El núcleo del mensaje aprobado de La Salette es una llamada a la conversión. La Señora lamentaba el abandono de la fe y de la práctica religiosa de su pueblo, y pedía que los hombres volvieran a Dios. No se trataba de una amenaza vengativa, sino de la advertencia amorosa de una Madre que ve a sus hijos alejarse del camino de la vida. La Iglesia recogió este mensaje como una renovación de la predicación evangélica de siempre: «Convertíos y creed en el Evangelio».

Meditación

Convertirse no es sentir remordimiento pasajero, sino dar la vuelta al corazón y reorientar la vida entera hacia Dios. La conversión es tarea de cada día, porque cada día podemos tibiarnos o desviarnos. El mensaje de La Salette nos recuerda que no basta con una religiosidad de costumbre: Dios quiere el corazón, no solo los gestos externos. Preguntémonos si nuestra fe es viva o se ha reducido a una rutina sin fervor.

Palabra de Dios sugerida

«Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15).

Propósito

Elegir hoy un aspecto concreto de mi vida que necesita conversión y ponerlo delante de Dios, decidido a cambiar con su gracia.

Oración del día

Nuestra Señora de La Salette, Reconciliadora de los pecadores, alcánzame la gracia de una conversión verdadera. Que no me contente con apariencias, sino que entregue a tu Hijo el corazón entero, hoy y cada día. Amén.

Día cuarto — La oración

Memoria histórica

En su mensaje, la Señora se lamentaba de que ya no se rezaba, y preguntó a los niños si hacían bien su oración. La respuesta fue humilde: apenas sabían rezar. La Virgen les animó entonces a orar mañana y noche, aunque fuese poco, y a rezar más cuando pudieran hacerlo. Este rasgo, sencillo y accesible a cualquiera, subraya que la oración cotidiana es el primer paso para volver a Dios y para sostener la vida cristiana.

Meditación

La oración es la respiración del alma. Sin ella, la fe se apaga y el corazón se enfría. La Virgen no pide a los pastores grandes prácticas, sino la fidelidad de la oración de la mañana y de la noche, hecha con sencillez. También nosotros necesitamos ese ritmo diario que consagra la jornada al Señor y la cierra en sus manos. La constancia humilde vale más que los grandes fervores esporádicos.

Palabra de Dios sugerida

«Orad sin cesar; dad gracias en toda ocasión» (1 Ts 5, 17-18).

Propósito

Recuperar o afianzar hoy la oración de la mañana y de la noche, aunque sea breve, con fidelidad y confianza.

Oración del día

Madre de La Salette, que enseñaste a los pastores a rezar cada día, enséñame a mí a orar con perseverancia y sencillez. Que el trato con Dios sea el aire que respire mi alma, al comenzar y al terminar cada jornada. Amén.

Día quinto — La santificación del domingo

Memoria histórica

Entre las cosas que la Señora lamentaba estaba el abandono del descanso y de la santificación del domingo, y el trabajo servil realizado en el día del Señor. El mensaje de La Salette recuerda así el tercer mandamiento y la importancia de reservar el domingo para Dios, para la Misa y para el descanso. Este acento pastoral respondía a la realidad de un mundo rural que, absorbido por las faenas, descuidaba la vida religiosa dominical.

Meditación

El domingo es el día del Señor, memoria de la Resurrección y centro de la semana cristiana. Santificarlo no es una carga, sino un don: Dios nos regala un día para el descanso, la familia, la caridad y sobre todo la Eucaristía. Cuando lo llenamos únicamente de trabajo o de distracciones vacías, perdemos la fuente que sostiene toda la semana. La Virgen nos invita a devolver al domingo su verdadero sentido.

Palabra de Dios sugerida

«Acuérdate del día del sábado para santificarlo» (Ex 20, 8).

Propósito

Comprometerme a vivir el próximo domingo con la participación en la Misa como centro, y a reservar tiempo para Dios, la familia y el descanso.

Oración del día

Señora de La Salette, ayúdame a santificar el día del Señor. Que el domingo sea para mí encuentro con Cristo resucitado en la Eucaristía, tiempo de descanso agradecido y de caridad con los demás. Amén.

Día sexto — El respeto al nombre de Dios

Memoria histórica

La Señora se dolía también del modo irrespetuoso con que se trataba el nombre de Dios, tomado en vano y mezclado con blasfemias en el hablar ordinario. El mensaje de La Salette pone así de relieve el segundo mandamiento y la reverencia debida al Nombre santo. Aquella advertencia, dirigida a un tiempo concreto, sigue siendo válida en cualquier época, pues el uso ligero o burlón del nombre de Dios revela un corazón que ha perdido el sentido de lo sagrado.

Meditación

El nombre de Dios es santo, y con él invocamos al Creador y Redentor. Pronunciarlo con respeto, y no en vano ni en la ira, es signo de un corazón que reconoce su grandeza. La costumbre de blasfemar o de usar lo sagrado a la ligera embota el alma y contagia a los demás, especialmente a los más pequeños. Cuidar nuestro lenguaje es una forma sencilla y concreta de honrar a Dios cada día.

Palabra de Dios sugerida

«No tomarás el nombre del Señor, tu Dios, en vano» (Ex 20, 7).

Propósito

Vigilar hoy mi lenguaje, evitar toda expresión irrespetuosa hacia lo sagrado y pronunciar el nombre de Dios con reverencia.

Oración del día

Madre de La Salette, que te dolías del nombre de Dios tomado en vano, purifica mis labios y mi corazón. Enséñame a bendecir y no a maldecir, a honrar el Nombre santo en mi hablar y en mi vivir. Amén.

Día séptimo — La reconciliación

Memoria histórica

Nuestra Señora de La Salette es invocada como «Reconciliadora de los pecadores», título que resume el fruto de su mensaje: reconciliar a los hombres con Dios y entre sí. La Congregación de los Misioneros de La Salette hizo de la reconciliación el corazón de su carisma. Aquellas lágrimas y aquella llamada a la conversión tenían por fin devolver la paz al pecador, restaurando la comunión rota por el pecado mediante la misericordia divina.

Meditación

Reconciliarse es dejarse abrazar de nuevo por el Padre que espera al hijo pródigo. El sacramento de la Reconciliación es el don por el cual Cristo perdona y restaura al pecador arrepentido. La Virgen, como Madre, nos conduce de la mano hasta ese abrazo. Pero la reconciliación con Dios se prolonga en la reconciliación con el prójimo: perdonar y pedir perdón, deshacer rencores, tender puentes donde había muros.

Palabra de Dios sugerida

«Dejaos reconciliar con Dios» (2 Co 5, 20).

Propósito

Prepararme para acudir al sacramento de la Reconciliación durante esta novena, y dar un paso concreto de perdón o reconciliación con alguien.

Oración del día

Nuestra Señora de La Salette, Reconciliadora de los pecadores, condúceme al abrazo del Padre misericordioso. Alcánzame un corazón arrepentido y capaz de perdonar, para vivir en paz con Dios y con mis hermanos. Amén.

Día octavo — María que llora por sus hijos y los consuela

Memoria histórica

El llanto de la Bella Señora, que tanto impresionó a los pastores, ha sido acogido por la piedad cristiana como signo del amor materno de María y también de su consuelo. Del santuario de montaña brotó una devoción que ha atraído a peregrinos de todo el mundo, muchos de ellos cargados de dolores, enfermedades y penas, que suben a La Salette buscando en la Madre que llora un consuelo para su propio llanto. La Iglesia ve en ella a la Madre que acompaña a sus hijos en el sufrimiento.

Meditación

La Madre que llora por sus hijos es también la Madre que los consuela. Al pie de la cruz, María recibió de Jesús la maternidad sobre todos los discípulos, y desde entonces acompaña a la Iglesia peregrina. Nuestras lágrimas no le son ajenas: las conoce, las recoge y las presenta ante su Hijo. Acudir a ella en las penas de la vida es encontrar una Madre que comprende y que sostiene, y que nos remite siempre a Cristo, único Salvador.

Palabra de Dios sugerida

«Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19, 27).

Propósito

Confiar hoy a la Virgen mis penas y las de las personas que sufren, buscando en ella consuelo y fortaleza para llevar la cruz con Cristo.

Oración del día

Madre de La Salette, que lloras por tus hijos y los consuelas, acoge mis lágrimas y las de cuantos sufren. Sé mi consuelo en la prueba y condúceme, con esperanza, hasta tu Hijo, en quien todo llanto será enjugado. Amén.

Día noveno — El envío

Memoria histórica

Según el testimonio de los videntes, antes de desaparecer la Señora les encomendó una misión: «Lo haréis pasar a todo mi pueblo». Aquel encargo hizo de dos pastores humildes portadores de un mensaje para toda la Iglesia. Del santuario de La Salette surgió una congregación misionera dedicada precisamente a difundir esa llamada a la conversión y a la reconciliación. Así, la aparición no terminó en la montaña, sino que se prolongó en un envío que sigue vivo.

Meditación

Toda gracia recibida se convierte en misión. Quien ha escuchado la llamada de La Salette no puede guardarla para sí: está invitado a transmitirla con la palabra y, sobre todo, con el testimonio de una vida convertida. Al concluir esta novena, no cerramos un capítulo, sino que asumimos un envío: ser en nuestro ambiente reconciliadores, sembradores de oración y de paz. El mensaje se hace pasar a todo el pueblo también a través de nosotros.

Palabra de Dios sugerida

«Id, pues, y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28, 19).

Propósito

Asumir el envío de La Salette con un gesto concreto: dar testimonio del Evangelio y ayudar a alguien a acercarse a Dios.

Oración del día

Nuestra Señora de La Salette, que enviaste a los pastores a llevar tu mensaje a todo el pueblo, hazme también a mí mensajero de conversión y de paz. Que mi vida anuncie a Cristo y ayude a otros a volver a Él. Amén.

Završna molitva

Nuestra Señora de La Salette, Reconciliadora de los pecadores, al terminar esta novena te damos gracias por la llamada que dirigiste desde la montaña a toda la Iglesia. Graba en nuestro corazón el mensaje que la Iglesia ha reconocido: la conversión sincera, la oración perseverante, la penitencia, la santificación del domingo y el respeto del nombre de Dios. Que tus lágrimas no hayan sido derramadas en vano en nuestra vida, sino que nos muevan a volver de veras al Señor.

Madre y Medianera de gracia, presenta ante tu Hijo Jesucristo las peticiones que hoy te confiamos, y alcánzanos la gracia de perseverar en el camino de la reconciliación. A Él, único Salvador, sea dada toda adoración y toda gloria, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia, para que anuncie sin cansancio la llamada a la conversión que resonó en La Salette.
  • Por los pecadores alejados de Dios, para que la intercesión de la Reconciliadora los devuelva al abrazo del Padre.
  • Por las familias, para que santifiquen el domingo y hagan de la oración diaria el centro de su hogar.
  • Por cuantos sufren y lloran, para que encuentren en María consuelo y esperanza en Cristo.
  • Por los Misioneros de La Salette y por todos los que custodian el santuario, para que sigan sembrando reconciliación y paz.
  • Por nosotros, que hemos rezado esta novena, para que el mensaje escuchado se traduzca en una vida verdaderamente convertida.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

🌹 Pensamiento

Čitaj →
🌹 Misli

Kraljica mira · Međugorje

Poruka za meditaciju

Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

🌹Marijanska anegdotaOtkrijte ih