Oraciones y novenas marianas · Fuerteventura
Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Peña, patrona de Fuerteventura, venerada en su santuario de Vega de Río Palmas.
Nueve días previos a su fiesta · Romería en septiembre

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
La roca firme de Fuerteventura
En el corazón de Fuerteventura, en la Vega de Río Palmas, se venera desde hace siglos a Nuestra Señora de la Peña, patrona principal de la isla y de la parte majorera de la Diócesis de Canarias. Su nombre nace de la roca, de la peña viva del barranco de las Peñitas, y toda la devoción del pueblo se ha ido enraizando en ese paisaje austero de piedra, palmeras y silencio. La imagen es pequeña, gótica, tallada en alabastro, y esa misma humildad ha sido durante generaciones un espejo de la sencillez de los majoreros.
Conviene recordar desde el principio, para rezar esta novena con verdad, que a la Virgen no se la adora: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la honramos como Madre del Señor y le pedimos su intercesión, es decir, que rece con nosotros y por nosotros ante su Hijo. Cuando la llamamos «Nuestra Señora de la Peña», no ponemos nuestra confianza última en una roca ni en una talla, sino en Dios, que en la Escritura es llamado «mi roca y mi fortaleza». María nos toma de la mano y nos conduce siempre hacia Él.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de la Peña, patrona de Fuerteventura.
- Lugar: Santuario de la Vega de Río Palmas (Betancuria, Fuerteventura, Canarias), junto al barranco de las Peñitas.
- Custodios: comunidad diocesana de Fuerteventura, con el cuidado del santuario y la vinculación tradicional de la orden franciscana en la historia de Betancuria.
- Marco eclesial: Diócesis de Canarias (sede en Las Palmas de Gran Canaria), que comprende Fuerteventura.
- Fiesta: celebración y romería principal en septiembre, que suele situarse en torno al tercer sábado del mes; al ser fecha móvil, conviene confirmar cada año el día exacto en la parroquia o la diócesis.
- Devoción: peregrinación al santuario, romería popular majorera, y una piedad sobria arraigada en el paisaje de piedra y en la vida sencilla de la isla.
Cómo prepararse para rezar la novena
Una novena es un camino de nueve jornadas de oración serena y constante. No se trata de multiplicar palabras, sino de reservar cada día un rato de silencio en el que dejar que Dios trabaje en nosotros a través de la intercesión de María. Conviene elegir una hora fija y un lugar tranquilo, encender quizá una vela y disponer el corazón como quien sube despacio al santuario por el barranco, sin prisa, dejando fuera las preocupaciones del día.
Puede ayudar tener cerca una imagen de Nuestra Señora de la Peña o un pequeño crucifijo, y una Biblia para leer la Palabra sugerida cada día. Si se reza en familia o en comunidad, es bueno repartir las lecturas y hacer las pausas de silencio sin miedo; el silencio no es tiempo vacío, sino espacio para escuchar. Quien pueda, hará bien en acompañar la novena con la confesión y la comunión, para que la oración florezca en vida sacramental.
La peña, la roca del santuario, será el hilo que recorra estos nueve días. Cada jornada nos invitará a mirar a Dios como cimiento firme sobre el que construir la vida, y a María como la creyente que edificó toda su existencia sobre la Palabra. Pidamos desde ahora la gracia de no fundar nuestra casa sobre arena, sino sobre la roca que no se derrumba.
Orden propuesto para cada día
- Ponerse en presencia de Dios y hacer la señal de la cruz.
- Rezar la oración inicial común a todos los días.
- Invocar al Espíritu Santo para disponer el corazón.
- Leer con calma la memoria histórica y la meditación del día.
- Proclamar la Palabra de Dios sugerida y guardar un breve silencio.
- Acoger el propósito del día y rezar la oración propia de la jornada.
- Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones de todos.
- Terminar con la oración final y una jaculatoria a Nuestra Señora de la Peña.
Uvodna molitva za svaki dan
Señor Dios nuestro, roca firme en quien nos apoyamos, que quisiste que la Virgen María fuera Madre de tu Hijo y madre nuestra: concédenos rezar esta novena con fe sencilla y corazón sincero. Al honrar a Nuestra Señora de la Peña, no buscamos otra cosa que llegar a Ti, único digno de adoración. Que su intercesión maternal nos alcance las gracias que necesitamos y nos enseñe a edificar la vida sobre el cimiento de tu Palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles. Enciende en nosotros el fuego de tu amor y ábrenos a la escucha de la Palabra, para que, como María, sepamos guardarla y meditarla en el corazón. Tú que la cubriste con tu sombra en la Encarnación, cubre también nuestra pobreza y haznos dóciles a tu voz durante estos nueve días. Amén.
Día primero — Fuerteventura y su patrona
Memoria histórica
Fuerteventura, la más antigua y una de las mayores de las islas Canarias, fue de las primeras en incorporarse a la Corona de Castilla a comienzos del siglo XV, con la fundación de Betancuria como primera capital. En aquel entorno de tierra seca y viento constante fue arraigando la fe cristiana, y con ella la devoción mariana que acabaría teniendo su centro en Nuestra Señora de la Peña. La tradición vincula estrechamente los orígenes de esta advocación con la presencia franciscana en la isla, aunque conviene distinguir siempre lo que es memoria devocional de lo que la documentación histórica puede confirmar con certeza.
Meditación
Toda historia de fe empieza con Dios que sale al encuentro de un pueblo concreto, en un lugar concreto. También a Fuerteventura, isla humilde y austera, llegó el don del Evangelio, y María quiso quedarse en ella como madre y guía. Al comenzar esta novena pedimos aprender a reconocer la presencia de Dios en nuestra propia tierra, en nuestra propia historia pequeña, sin envidiar otros lugares más brillantes. La grandeza no está en el tamaño ni en el ruido, sino en dejarse habitar por el Señor.
Palabra de Dios sugerida
«Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava» (Lc 1,46-48).
Propósito
Dar gracias hoy por la fe recibida en mi tierra y en mi familia, y pedir por quienes primero me la transmitieron.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, madre de los majoreros y de cuantos te invocamos: gracias por haber querido quedarte entre las rocas de esta isla como signo de la cercanía de Dios. Enséñanos a valorar el don de la fe recibida y a transmitirla con sencillez. Ruega por nosotros a tu Hijo, para que sepamos comenzar este camino con corazón agradecido. Amén.
Día segundo — El santuario de la Vega de Río Palmas
Memoria histórica
El santuario de Nuestra Señora de la Peña se levanta en la Vega de Río Palmas, un enclave verde y recogido dentro del municipio de Betancuria, muy cerca del barranco de las Peñitas, del que la advocación toma su nombre. La tradición cuenta que la pequeña imagen de alabastro estuvo asociada a ese paraje rocoso antes de recibir culto en el templo actual. Allí acude el pueblo, especialmente en septiembre, en una de las romerías más significativas de la isla. Como en tantos santuarios, la historia documentada y el relato piadoso se entrelazan, y es prudente acogerlos con respeto sin confundir ambos planos.
Meditación
Un santuario es un lugar donde el cielo parece tocar la tierra, no porque Dios esté más allí que en otras partes, sino porque generaciones de creyentes han rezado en él y han encontrado consuelo. Peregrinar al santuario de la Peña, aunque sea con el corazón, es aprender a salir de nosotros mismos para buscar a Dios. Cada peregrinación es imagen de la vida entera, que es un camino hacia la casa del Padre. Preguntémonos hoy hacia dónde caminamos y qué buscamos de verdad.
Palabra de Dios sugerida
«Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”» (Sal 122,1).
Propósito
Hacer hoy una pequeña peregrinación interior: dedicar unos minutos más de oración o visitar, si puedo, una iglesia cercana.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, que reúnes a tu pueblo en la Vega de Río Palmas: haz de nuestra vida una peregrinación constante hacia tu Hijo. Que no nos quedemos parados en las cosas pasajeras, sino que caminemos hacia la casa del Padre. Acompáñanos como madre en cada tramo del camino. Amén.
Día tercero — Dios, roca firme, y la peña
Memoria histórica
El nombre mismo de esta advocación remite a la roca: la peña del barranco, la piedra viva del paisaje majorero. No es casualidad que la piedad popular haya unido a María con la roca, pues la Escritura llama a Dios «roca» una y otra vez, y la Iglesia ve en la Virgen a la creyente que se asienta enteramente sobre esa firmeza divina. Así, el paisaje áspero y pétreo de Fuerteventura se convierte en catequesis: la dureza de la piedra habla de la solidez de Dios.
Meditación
Cuando el salmista clama «Dios, roca mía», confiesa que no hay en su vida apoyo más seguro que el Señor. Nosotros buscamos muchas rocas falsas: el dinero, la salud, el prestigio, la aprobación de los demás; y todas se resquebrajan tarde o temprano. Solo Dios permanece. María, honrada aquí como Señora de la Peña, nos recuerda que ella misma se apoyó siempre en Dios, incluso al pie de la cruz. Mirémosla y aprendamos a poner los pies sobre la única roca que no falla.
Palabra de Dios sugerida
«Te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador» (Sal 18,2-3).
Propósito
Reconocer hoy qué falsas seguridades sostienen mi vida y hacer un acto de confianza en Dios como única roca.
Oración del día
Dios y Señor nuestro, roca firme e inconmovible, que en la peña de este santuario nos hablas de tu fidelidad: líbranos de apoyarnos en seguridades vanas. Por intercesión de Nuestra Señora de la Peña, enséñanos a fundar la vida sobre Ti. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Día cuarto — María y la vida sobria de la isla
Memoria histórica
Fuerteventura ha sido durante siglos una isla de vida dura y sobria: escasez de agua, sequías, un pueblo acostumbrado a trabajar la tierra difícil y a vivir con lo justo. En ese contexto, la pequeña imagen de alabastro de la Peña, humilde y sencilla, encajaba bien con el carácter austero de los majoreros. La devoción no nació del lujo, sino de la confianza de gente humilde que ponía en manos de la Virgen sus necesidades más básicas: la lluvia, la cosecha, la salud de los suyos.
Meditación
María de Nazaret vivió también una existencia sencilla y escondida, sin riquezas ni honores mundanos. Su grandeza estuvo en la fidelidad callada, en el trabajo de cada día, en el «hágase» que sostuvo toda su vida. En una época marcada por el afán de tener y de aparentar, la Señora de la Peña nos enseña la belleza de la sobriedad: vivir con poco, pero con el corazón lleno de Dios. La verdadera pobreza evangélica no es miseria, sino libertad para amar.
Palabra de Dios sugerida
«No andéis agobiados por vuestra vida… Mirad los lirios del campo, cómo crecen» (Mt 6,25.28).
Propósito
Renunciar hoy a algo superfluo y compartir lo que me sobra con quien lo necesita.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, Virgen humilde y sencilla: en tu imagen pequeña de alabastro reconocemos la belleza de la sobriedad. Líbranos del afán de tener y aparentar, y enséñanos a vivir con lo justo, confiando en la providencia del Padre. Ruega por nosotros a tu Hijo. Amén.
Día quinto — La fe del pueblo majorero
Memoria histórica
Los majoreros, habitantes de Fuerteventura, han mantenido durante generaciones una fe sencilla y tenaz, expresada de manera especial en la devoción a su patrona. La romería a la Vega de Río Palmas ha sido siempre punto de encuentro de la isla entera: familias que caminan, cantos populares, la imagen venerada, el reencuentro de quienes viven lejos. En esa fe popular, transmitida de padres a hijos, late una eclesialidad honda: no es un sentimiento aislado, sino la fe de un pueblo que se reconoce hijo de la misma Madre.
Meditación
La fe no es un asunto meramente privado; se recibe, se comparte y se celebra en comunidad. La religiosidad popular, cuando está bien orientada, es un tesoro que conserva la fe de los sencillos y la protege de los vaivenes de las modas. La Señora de la Peña nos recuerda que somos Iglesia, cuerpo de Cristo, pueblo que camina junto. Pidamos hoy no encerrar nuestra fe en el corazón, sino vivirla también con los hermanos, sostenidos unos por otros.
Palabra de Dios sugerida
«Todos perseveraban unánimes en la oración, con María, la madre de Jesús» (Hch 1,14).
Propósito
Rezar hoy por mi parroquia y mi comunidad, y buscar un gesto concreto de unión con otros creyentes.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, que congregas al pueblo majorero en torno a tu Hijo: haz crecer en nosotros el sentido de la Iglesia. Que no vivamos la fe aislados, sino como hermanos que se sostienen. Enséñanos a perseverar unánimes en la oración, como los primeros discípulos junto a ti. Amén.
Día sexto — María en la enfermedad y la prueba
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, muchos majoreros han acudido a la Peña en tiempos de sequía, enfermedad o dificultad, poniendo ante la Virgen sus lágrimas y sus súplicas. Los exvotos y las promesas cumplidas hablan de una confianza sencilla en la intercesión de la Madre. Conviene recordar, con prudencia y honestidad, que la fe no consiste en esperar milagros a la carta, sino en confiar en que Dios acompaña siempre, también cuando la respuesta no es la que pedimos, y que María acerca al Señor nuestras peticiones.
Meditación
En las bodas de Caná, María se dio cuenta de la necesidad antes que nadie y llevó el problema a su Hijo con una confianza total: «Haced lo que él os diga». Así intercede por nosotros en cada prueba. Cuando llega la enfermedad, la Señora de la Peña nos invita a no desesperar, sino a poner nuestra vida en las manos del Padre, unidos a la cruz de Cristo. El sufrimiento, ofrecido con fe, no es tiempo perdido: puede convertirse en oración y en camino de purificación.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”» (Jn 2,5).
Propósito
Rezar hoy por un enfermo concreto y, si puedo, acompañarlo con una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, consuelo de los que sufren: presenta a tu Hijo las súplicas de los enfermos, de los que están solos y de los que atraviesan la prueba. Enséñanos a confiar como tú, diciendo con la vida «hágase tu voluntad». Sé refugio firme en la tormenta, como la roca que no se mueve. Amén.
Día séptimo — La caridad con el prójimo
Memoria histórica
La vida difícil de Fuerteventura enseñó a sus gentes el valor de la ayuda mutua: compartir el agua escasa, socorrer al vecino, acoger al que llegaba de fuera. Esa solidaridad nacida de la necesidad se ha alimentado también de la fe cristiana, que hace de la caridad el signo distintivo de los discípulos de Cristo. La devoción a la Peña, cuando es auténtica, no se queda en el santuario, sino que empuja a servir al hermano, especialmente al más pobre.
Meditación
Apenas concebido el Señor en su seno, María se puso en camino «deprisa» para servir a su prima Isabel. El encuentro con Dios siempre desemboca en el servicio al prójimo; si no fuera así, sería una piedad falsa. La Señora de la Peña, que reunió durante siglos a un pueblo hospitalario, nos pide hoy salir de nosotros mismos. No basta con rezar: la oración verdadera se comprueba en la caridad concreta, en las obras de misericordia con quien tenemos al lado.
Palabra de Dios sugerida
«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).
Propósito
Realizar hoy una obra de caridad concreta y desinteresada, sin esperar nada a cambio.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, que te pusiste en camino para servir: enséñanos a convertir la oración en caridad. Que nuestra devoción no se quede en palabras, sino que se traduzca en gestos de amor con los más pobres y necesitados. Ruega por nosotros para que seamos discípulos de tu Hijo por el amor. Amén.
Día octavo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
En una isla azotada por las sequías y las penurias, la esperanza ha sido siempre una virtud necesaria para seguir adelante. El pueblo majorero aprendió a sembrar aun sin saber si llovería, a confiar en el mañana con las manos vacías. La devoción a la Peña ha sostenido esa esperanza: acudir a la Virgen era, y sigue siendo, un modo de decir que la última palabra no la tienen la sequía ni la muerte, sino Dios, que es fiel a sus promesas.
Meditación
María es llamada por la Iglesia «estrella de la esperanza», porque creyó contra toda esperanza y se mantuvo firme al pie de la cruz esperando la resurrección. Nuestra esperanza no es un optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios, roca firme, cumple lo que promete. Sobre esa roca podemos construir sin miedo. La Señora de la Peña nos invita hoy a levantar la mirada por encima de las dificultades y a fiarnos del Señor, que no defrauda a quien en Él espera.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
Propósito
Ofrecer hoy una palabra de ánimo y esperanza a alguien que esté desanimado o abatido.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, estrella de la esperanza: cuando la vida se vuelve árida como la tierra sin lluvia, sostén nuestra confianza en Dios. Enséñanos a esperar contra toda esperanza, firmes sobre la roca que es tu Hijo. Que no nos falte nunca la certeza de que Él es fiel. Amén.
Día noveno — Envío hacia la romería de septiembre
Memoria histórica
Cada mes de septiembre, en torno al tercer sábado —fecha móvil que conviene confirmar cada año—, Fuerteventura entera se vuelca en la romería a la Vega de Río Palmas. Peregrinos de todos los pueblos caminan hacia el santuario para honrar a su patrona, en una de las mayores manifestaciones de fe y de identidad de la isla. La romería no es solo fiesta: es acción de gracias, es reencuentro y es renovación del vínculo de un pueblo entero con la Madre de Dios.
Meditación
Terminamos la novena, pero no termina el camino. Como la romería lanza al pueblo hacia el santuario, esta novena nos envía de vuelta a la vida cotidiana con el corazón renovado. Hemos contemplado a Dios como roca firme y a María como la creyente que edificó su casa sobre esa roca. Ahora nos toca a nosotros construir sobre ese cimiento, escuchando la Palabra y poniéndola en práctica. Que la alegría de estos días se convierta en fidelidad de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca» (Mt 7,24).
Propósito
Concretar un compromiso estable que prolongue en el tiempo la gracia recibida en esta novena.
Oración del día
Nuestra Señora de la Peña, patrona de Fuerteventura, al terminar esta novena te damos gracias por acompañarnos. Envíanos a la vida diaria como peregrinos de la fe, decididos a edificar sobre la roca que es Cristo. Acompaña a tu pueblo en la romería de septiembre y a cuantos te invocan desde lejos. Guíanos siempre hacia tu Hijo, único Salvador. Amén.
Završna molitva
Dios de bondad, que nos has concedido honrar a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña, roca en la que resplandece tu fidelidad: recibe la oración de estos nueve días. Concédenos, por su intercesión maternal, la firmeza de fundar la vida sobre Ti, la sencillez para vivir con sobriedad, la caridad para servir al hermano y la esperanza que no defrauda. Que un día, terminada nuestra peregrinación, lleguemos a la casa del Padre, donde Tú vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia que peregrina en Fuerteventura y en toda la Diócesis de Canarias, para que anuncie el Evangelio con alegría y fidelidad.
- Por los enfermos, los ancianos solos y cuantos atraviesan la prueba, para que encuentren en María consuelo y en Dios su roca firme.
- Por el pueblo majorero y por cuantos viven lejos de su isla, para que conserven viva la fe recibida de sus mayores.
- Por quienes sufren escasez, sequía o dificultades materiales, para que no les falte lo necesario ni la solidaridad de los hermanos.
- Por los peregrinos que acuden cada septiembre a la Vega de Río Palmas, para que la romería renueve su fe y su caridad.
- Por todos los difuntos de nuestras familias, para que descansen en la paz de Dios, fundamento eterno de nuestra esperanza.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

