Vida de un beato
En una sociedad esclavista, unas clases de catecismo devolvieron a muchos la certeza de ser hijos de Dios.
Cuando el hermano Scubilion Rousseau llegó a la isla de Reunión en 1833, encontró una sociedad en la que seres humanos eran tratados como propiedad. Enseñar catecismo a personas esclavizadas podía parecer un gesto demasiado débil frente a una injusticia tan arraigada. Él no confundió el Evangelio con resignación.
Se acercó, instruyó y anunció que cada persona había sido creada y amada por Dios, con una dignidad que ninguna ley humana podía conceder ni retirar. Aquellos encuentros no borraron de inmediato las cadenas ni el sufrimiento; hicieron posible, sin embargo, que quienes eran despreciados se reconocieran hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Tras la abolición, su tarea educativa siguió ayudando a construir relaciones nuevas.
Al beatificarlo, san Juan Pablo II vinculó expresamente su misión con la superación de la esclavitud. Lo que al principio parecía solo una lección religiosa reveló después su fuerza: nombrar ante Dios la verdad de una persona podía contradecir desde dentro la mentira social que la reducía a objeto. Scubilion comprendió que enseñar la fe era servir una libertad más honda y preparar una libertad también histórica.
01
Lo que parecía
Que unas clases de catecismo eran demasiado poco frente a un sistema que negaba públicamente la humanidad y la libertad.
02
Lo que descubrimos
Que anunciar la filiación divina devolvía un nombre y una dignidad que preparaban a las personas y a la sociedad para una libertad verdadera.
03
Para tu vida
Si alguien es tratado como menos, hoy yo pronunciaré con mis actos la verdad: ante Dios es mi hermano.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de Beato Scubilion Rousseau, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de beatificación del hermano Scubilion Rousseau, Saint-Denis de La Réunion, 2 de mayo de 1989.
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