Vida de un santo
La ayuda que Juan Calabria necesitó de joven se convirtió después en hogar y oportunidad para muchachos abandonados.
Juan Calabria nació en una familia muy pobre y necesitó ayuda ajena para poder continuar sus estudios. En aquellos años, depender de otros podía parecer humillante o incompatible con la vocación que intuía. No sabía por qué el camino hacia el sacerdocio pasaba por reconocer que no se bastaba a sí mismo.
Más tarde, al encontrar muchachos pobres, huérfanos, abandonados o alejados de la fe, reconoció enseguida el miedo y la fragilidad que él mismo había conocido. La ayuda recibida no quedó como una deuda imposible de pagar a sus primeros bienhechores: se volvió mirada, casa y oportunidad para otros. Así nacieron obras confiadas a la Divina Providencia.
Después pudo comprender que su pobreza no había sido buena ni querida como daño, pero que Dios no permitió que tuviera la última palabra. Aquella herida educó su compasión y le impidió mirar al necesitado desde arriba. Juan vio que recibir con humildad también puede preparar una misión.
Lo que en su juventud parecía solo carencia reveló un lenguaje con el que Cristo le enseñaría a reconocer a quienes esperaban ser acogidos.
01
Lo que parecía
Que depender de la ayuda de otros disminuía su libertad y hacía más incierto el camino de su vocación.
02
Lo que descubrimos
Que haber sido sostenido le daba una memoria compasiva: podía reconocer al muchacho pobre y transmitirle el don que él había recibido.
03
Para tu vida
No ocultaré que necesité ayuda: hoy convertiré ese don en una puerta abierta para quien atraviesa lo que yo atravesé.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de San Juan Calabria, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de canonización de san Juan Calabria, plaza de San Pedro, 18 de abril de 1999.
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