Vida de un siervo de Dios
Dejó sus estudios de Medicina para entrar en la Compañía de Jesús. Dieciocho años después, aquella formación reapareció entre las ruinas de Hiroshima para atender a los heridos.
Pedro Arrupe nació en Bilbao en 1907. Entre 1923 y 1927 estudió Medicina en Madrid y visitó a personas pobres y enfermas con las Conferencias de San Vicente de Paúl. En enero de 1927 dejó la carrera para entrar en el noviciado de la Compañía de Jesús. No era médico titulado: poseía una formación que parecía quedar vinculada a una etapa ya cerrada.
Fue ordenado sacerdote y enviado a Japón. En 1945 era maestro de novicios en Nagatsuka, a las afueras de Hiroshima. La mañana del 6 de agosto la bomba atómica destruyó la ciudad y causó una devastación humana inmensa. Nada permite presentar aquel crimen y sufrimiento como un instrumento querido por Dios para dar sentido a los estudios de Arrupe.
Cuando empezaron a llegar supervivientes, Arrupe reunió a la comunidad y transformó el noviciado en un hospital improvisado. Con medios muy escasos utilizó lo que recordaba de Medicina para limpiar heridas, retirar fragmentos y organizar la atención. La documentación de su causa habla de unas doscientas personas socorridas; no significa que él las curara o salvara a todas.
Aquella respuesta fue comunitaria. Los jesuitas prepararon espacios y cuidados, y personas de la zona aportaron alimentos y ayuda. Arrupe no convirtió una tragedia en una escena heroica centrada en sí mismo. Puso una capacidad antigua al servicio de heridas que superaban todo lo que los presentes habían conocido.
La fase diocesana de su causa terminó en Roma en 2024 y actualmente es Siervo de Dios. Su historia no dice que cada aprendizaje vaya a reaparecer de una forma espectacular. Sí impide declarar inútil con demasiada rapidez una etapa terminada. Hay conocimientos, destrezas y experiencias cuyo servicio futuro todavía no podemos ver cuando creemos haberlos dejado atrás.
01
Lo que parecía
Que al dejar Medicina para hacerse jesuita aquella formación podía haber perdido ya su utilidad.
02
Lo que descubrimos
Que dieciocho años después pudo ponerla al servicio de los heridos en Hiroshima, dentro de una respuesta comunitaria.
03
Para tu vida
Recordaré una capacidad aprendida en una etapa cerrada y buscaré hoy una persona o necesidad concreta a la que todavía pueda servir.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos al Siervo de Dios Pedro Arrupe, recibe a las víctimas de la guerra y fortalece a quienes cuidan a los heridos. Enséñanos a poner todo lo aprendido al servicio de la paz. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un siervo de Dios. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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