Vida de un venerable
Había vivido como esposo, padre, trabajador y cuidador. A los sesenta y cinco años entró en los Redentoristas y comenzó un capítulo que todavía no estaba escrito.
Francisco Barrecheguren nació en 1881. Se casó con Concha García Calvo en 1904 y al año siguiente nació su única hija, Conchita. Durante décadas vivió su fe como esposo, padre y laico. Trabajó en la empresa familiar, educó y catequizó personalmente a su hija y procuró que la posición económica de la familia no lo apartara de una vida sobria y caritativa.
Conchita enfermó y murió en 1927, con veintidós años. Después se agravó la enfermedad de su esposa, a la que Francisco cuidó con paciencia hasta su muerte en 1937. Estas pérdidas no fueron instrumentos preparados para empujarlo hacia otra vocación. Fueron dolores familiares reales dentro de una vida matrimonial que la Iglesia reconoce como fiel y entregada.
Ya viudo, se dedicó con mayor intensidad a la oración y a las obras de caridad. En 1945 promovió un patronato de escuelas para niños pobres con el nombre de su hija. Después, aconsejado y tras discernirlo, entró en la Congregación del Santísimo Redentor cuando tenía sesenta y cinco años.
Profesó en 1947 y continuó su formación. Con dispensa de la Santa Sede, fue ordenado sacerdote en Madrid el 25 de julio de 1949, cerca de los sesenta y ocho años. Regresó a Granada como redentorista y dedicó su ministerio especialmente a enfermos y ancianos. No borró la vida anterior: llevó al sacerdocio lo aprendido como esposo, padre y cuidador.
Fue declarado Venerable en 2020. Su biografía impide confundir “he vivido ya la mayor parte de mi vida” con “ya no puede comenzar nada nuevo”. La segunda vocación no desautoriza la primera. Muestra que una vida puede contener fidelidades sucesivas y que la edad no convierte automáticamente el futuro en un simple epílogo.
01
Lo que parecía
Que tras la muerte de su hija y de su esposa la parte decisiva de su vida podía haber quedado definitivamente atrás.
02
Lo que descubrimos
Que a los sesenta y cinco años todavía podía comenzar una vida religiosa y un ministerio sacerdotal nuevos.
03
Para tu vida
Nombraré una llamada o servicio que he descartado solo por mi edad y daré un primer paso prudente para discernirlo.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos al venerable Francisco Barrecheguren, bendice a esposos, padres, viudos, ancianos y sacerdotes. Danos libertad para responderte en cada edad. Santa María, llévanos siempre a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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