Vida de un beato
Estaba prometido y preparaba una vida entera. Condenado a muerte con veintidós años, convirtió sus últimas cartas en una forma de cuidar a quienes continuarían sin él.
Francisco Castelló nació en 1914, estudió Química y trabajó como ingeniero en Lleida. Participaba en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña y estaba prometido con Mariona Pelegrí. A los veintidós años imaginaba un futuro profesional, matrimonial y familiar apenas comenzado.
En julio de 1936 fue detenido por ser católico. El tribunal lo condenó a muerte después de que confesara públicamente su fe. No presentamos aquel asesinato como plan de Dios ni como final necesario de su vocación. Le arrebataron injustamente el futuro que preparaba.
En la cárcel, sabiendo que sería ejecutado, escribió cartas de despedida a su familia, a sus hermanas y a Mariona. Ya no podía recuperar los años que esperaba vivir con ellos, pero todavía podía escoger qué palabras dejarles y cómo sostenerlos en el dolor.
Sus cartas expresaron gratitud, fe, perdón y amor. No borraban el miedo ni convertían la muerte en algo bueno. Eran una acción posible cuando casi todas las demás habían sido eliminadas: continuar cuidando mediante palabras que llegarían cuando él ya no estuviera.
Fue asesinado el 29 de septiembre de 1936 y san Juan Pablo II lo beatificó en 2001. Su historia enseña con sobriedad que, cuando ya no podemos cambiar lo que sucederá, quizá aún podamos decidir cómo despedirnos, agradecer, pedir perdón y evitar que el último mensaje sea el odio.
01
Lo que parecía
Que la condena destruía de golpe el matrimonio, la profesión y toda la vida futura que había preparado.
02
Lo que descubrimos
Que todavía podía amar a quienes seguirían viviendo mediante palabras de gratitud, perdón y despedida.
03
Para tu vida
No esperaré a una situación límite para decir hoy a una persona querida aquello que merece recibir de mí.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión del beato Francisco Castelló, acompaña a quienes afrontan una despedida injusta y a las personas que continuarán sin ellos. Danos palabras de amor y perdón. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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