Sheshan — Historia del santuario chino

Sheshan (佘山) — Historia del santuario mariano de China

El corazón de la fe católica en la República Popular China

Una colina, una promesa, una fe

Sheshan —literalmente «montaña de brezos»— es una modesta colina de apenas 97 metros de altitud situada a unos 30 kilómetros al suroeste de Shanghái. Sin embargo, su altura espiritual supera con creces la geográfica: es el lugar de peregrinación mariana más importante de toda China y uno de los santuarios católicos más singulares del mundo.

La presencia cristiana en Sheshan se remonta al siglo XVII, cuando los jesuitas establecieron allí una pequeña residencia. Pero fue en el año 1871 cuando se construyó la primera iglesia dedicada a Nuestra Señora de Sheshan, sobre los cimientos de una ermita anterior. El impulso llegó de los jesuitas que regresaban de las misiones tras años de persecución y clausura, con el corazón lleno de gratitud a la Virgen por haber sobrevivido.

La Basílica de Nuestra Señora de Sheshan (1925)

A comienzos del siglo XX, la creciente devoción de los fieles católicos de la región de Shanghái hizo necesaria una iglesia de mayor envergadura. Así, entre 1923 y 1925, se levantó la actual Basílica de Nuestra Señora de Sheshan, de estilo románico-lombardo, coronada por una estatua dorada de la Virgen que extiende los brazos sobre el horizonte chino.

La basílica ocupa la cima de la colina, a la que se accede por una escalinata de unos 300 peldaños. Cada uno de esos escalones es, para los peregrinos, una oración: la costumbre de subir rezando el rosario convierte la ascensión en un Via Crucis de amor filial a María. A lo largo del camino, pequeñas capillas y hornacinas jalonan el recorrido, invitando a la meditación.

«A Nuestra Señora de Sheshan, que desde hace siglos cuida de la Iglesia en China.» — Inscripción en la base de la estatua de la cima

La Revolución Cultural: el tiempo de la prueba (1966-1976)

Con la Revolución Cultural promovida por Mao Zedong a partir de 1966, todos los lugares de culto de China fueron cerrados o destruidos. Sheshan no fue una excepción: la basílica fue clausurada, profanada y convertida en otros usos. Las imágenes religiosas fueron retiradas o destruidas y el acceso a los fieles, prohibido.

Aquellos años de silencio forzado no apagaron, sin embargo, la fe de los católicos chinos. En la clandestinidad, muchos continuaron rezando por China y por la intercesión de Nuestra Señora de Sheshan. La devoción sobrevivió en los hogares, en los corazones, en el susurro de las oraciones nocturnas.

La restauración y el renacer (desde 1988)

Tras el fin de la Revolución Cultural y la progresiva apertura religiosa que siguió a las reformas de Deng Xiaoping, el santuario de Sheshan fue restaurado y volvió a abrirse al culto en 1988. Desde entonces, especialmente en el mes de mayo, miles de peregrinos de toda China acuden a la colina para honrar a la Virgen.

La peregrinación de mayo —que culmina el día 24, fiesta de Nuestra Señora Auxiliadora— se ha convertido en la expresión más visible de la vitalidad católica en China. En esas jornadas, la escalinata se llena de fieles de todas las edades: ancianos que suben apoyados en bastones, familias con niños pequeños, jóvenes universitarios, todos rezando el rosario peldaño a peldaño.

El papa Benedicto XVI y el Día de la Virgen de Sheshan (2007)

El 27 de mayo de 2007, el papa Benedicto XVI publicó una carta pastoral dirigida a los católicos de China, en la que instituyó el 24 de mayo como Día de Oración por la Iglesia en China, poniendo ese día bajo la protección de Nuestra Señora de Sheshan. Era un gesto de cercanía espiritual sin precedentes hacia una comunidad que, dividida entre la Iglesia oficial y la subterránea, llevaba décadas sufriendo en silencio.

«A vosotros todos os encomiendo a la protección materna de Nuestra Señora de Sheshan, cuya fiesta celebráis el 24 de mayo.» — Benedicto XVI, Carta a los católicos de China, 27 de mayo de 2007

Un santuario, dos Iglesias, una misma fe

Una de las particularidades de Sheshan es que es venerado tanto por los católicos de la Iglesia «patriótica» (registrada oficialmente en China) como por los de la Iglesia «subterránea» (en comunión plena con Roma). En la devoción a la Virgen de Sheshan, ambas comunidades —tantas veces separadas por la historia y la política— encuentran un punto de unión y de esperanza.

El santuario de Sheshan está reconocido por el Vaticano como lugar de peregrinación oficial. Cada 24 de mayo, el papa se une espiritualmente a los peregrinos de Sheshan desde Roma.
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Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

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