Sagrada Escritura
La pregunta buscaba delimitar al prójimo; Jesús respondió mostrando a alguien que dejó interrumpir su viaje.
Un maestro de la Ley preguntó a Jesús quién era su prójimo. La pregunta podía servir para trazar una frontera y saber hasta dónde llegaba la obligación. Jesús contó que un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó cuando unos bandidos lo dejaron medio muerto. Un sacerdote y un levita lo vieron, pero pasaron de largo. Para el herido, cada paso que se alejaba parecía confirmar que nadie iba a detenerse.
Llegó un samaritano, alguien de quien el oyente difícilmente habría esperado el ejemplo. Al verlo, se compadeció: se acercó, vendó sus heridas, lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada, pagó y prometió volver. Después Jesús cambió la dirección de la pregunta: no quién merece ser mi prójimo, sino quién se hizo prójimo del herido. La compasión dejó de ser un sentimiento abstracto y tomó cuerpo en tiempo, aceite, dinero, demora y responsabilidad. «Haz tú lo mismo» convirtió el relato en una decisión presente.
01
Lo que parecía
Parecía que lo importante era definir hasta dónde llegaba la obligación y quién podía quedar fuera de ella.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que prójimo es quien permite que el dolor concreto de otro interrumpa su camino y se responsabiliza.
03
Para tu vida
Hoy dejaré que una necesidad concreta altere mi agenda: me acercaré, ayudaré con algo real y no pasaré de largo.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, líbrame de mirar el dolor desde lejos; dame compasión que se acerque, cuide y se responsabilice. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Lucas 10,25-37
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