Vida de una beata
Laura llevó a Cristo su impotencia por la vida de su madre, sin convertir su enfermedad en precio de una conversión.
Laura Vicuña conoció la fe con las salesianas en Junín de los Andes y empezó a mirar ante Cristo la situación dolorosa de su madre. Era una niña: no podía ordenar la vida de un adulto ni asegurar su conversión. Esa impotencia debía resultarle difícil de comprender.
Al escuchar que el amor cristiano puede llegar a la entrega de la vida, convirtió su preocupación en oración y ofrecimiento a Jesús por su madre. Este gesto no significa que Dios provocara su enfermedad ni que aceptara una muerte como pago por una conversión. Laura enfermó; dentro de esa enfermedad, que no debe atribuirse a un intercambio divino, unió libremente su sufrimiento a Cristo y perseveró en su súplica.
Poco antes de morir contó a su madre lo que llevaba en el corazón, y ella prometió cambiar de vida y acudir a la confesión. Entonces se hizo visible una luz que Laura no podía producir ni controlar: su amor filial había dejado de ser angustia solitaria y se había vuelto intercesión confiada. La conversión fue respuesta libre de su madre a la gracia, no el precio de la enfermedad de la hija.
01
Lo que parecía
Que una niña no podía cambiar la dolorosa situación de su madre y que su amor parecía quedar reducido a preocupación impotente.
02
Lo que descubrimos
Que podía entregar esa impotencia a Cristo como oración; el sufrimiento no fue moneda de cambio, y la respuesta de su madre permaneció libre ante la gracia.
03
Para tu vida
No puedo convertir a quien amo, pero hoy puedo dejar de controlarlo, decir su nombre a Jesús y amarle sin abandonar la verdad.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de Beata Laura Vicuña, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de beatificación de Laura Vicuña, Colle Don Bosco, 3 de septiembre de 1988.
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