Sagrada Escritura
Pedro descubrió en una mirada tanto la verdad de su caída como un amor que no se retiraba.
Pedro había prometido acompañar a Jesús hasta la cárcel y la muerte. Sin embargo, en el patio de la casa del sumo sacerdote negó tres veces conocerlo. Mientras aún hablaba cantó el gallo. Aquello que Pedro consideraba imposible en sí mismo acababa de suceder; su seguridad se había derrumbado en pocas horas.
El Señor se volvió y lo miró. Pedro recordó la palabra con que Jesús había anunciado sus negaciones, salió fuera y lloró amargamente. Lucas no describe aquella mirada con adjetivos ni pone palabras en ella. Su lugar dentro del relato, sin embargo, enfrenta a Pedro con la verdad sin borrar la relación: el mismo Jesús que lo había advertido había rezado para que su fe no desfalleciera y le había hablado de volver y confirmar a sus hermanos. Después de la resurrección, Pedro será nuevamente llamado. La mirada no volvió pequeña su culpa; atravesó sus defensas y abrió el llanto de quien todavía podía regresar.
01
Lo que parecía
Que su promesa bastaba para garantizar fidelidad y, tras negarlo, que la caída podía haber destruido para siempre su relación con Jesús.
02
Lo que descubrimos
Que la mirada de Cristo muestra a la vez la verdad del pecado y un amor que no retira la llamada, haciendo posible el arrepentimiento y el regreso.
03
Para tu vida
Cuando mi pecado rompa mis defensas, no huiré de la mirada de Cristo: dejaré que me diga la verdad sin olvidar que aún me ama.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, la mirada tras las negaciones — todavía amado. Sostén mi fe cuando no comprenda, enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con verdad y amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Lucas 22,54-62
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