Novena a Nuestra Señora de Nazaré

Novena a Nuestra Señora de Nazaré

Oraciones y novenas marianas · Brasil

Nueve días de oración a Nuestra Señora de Nazaré, venerada en Belém do Pará, cuyo Círio congrega cada octubre a una de las mayores muchedumbres marianas del mundo.

Círio de Nazaré: segundo domingo de octubre

Fachada de la basílica-santuario de Nuestra Señora de Nazaré en Belém do Pará (Brasil)
Basílica-santuario de Nuestra Señora de Nazaré, Belém do Pará (Brasil). Foto: Coleny · Wikimedia Commons · CC BY 4.0. La imagen muestra la fachada del santuario, no la talla venerada.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de Nazaré, Madre que peregrina con su pueblo

Bajo la advocación de Nuestra Señora de Nazaré, la Iglesia contempla a la Virgen María unida al misterio de Nazaret, la aldea de Galilea donde el Verbo se hizo carne y donde María vivió la vida escondida junto a José y al Niño Jesús. Esta devoción, nacida en Portugal y extendida con fuerza extraordinaria a Brasil, une dos orillas del Atlántico en una misma súplica confiada. En Belém do Pará, la pequeña imagen de la Virgen es honrada cada segundo domingo de octubre en el Círio de Nazaré, una de las mayores manifestaciones marianas del mundo, en la que millones de peregrinos acompañan a la Madre por las calles de la ciudad.

Conviene recordar, antes de comenzar, una verdad que sostiene toda la piedad católica: a María no se la adora. La adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Virgen la veneramos y la amamos como Madre, y a ella acudimos para que interceda ante su Hijo, del mismo modo que en Caná dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga». Cuanto pidamos en esta novena lo pedimos, por tanto, a Jesucristo, único Salvador, poniendo nuestra oración en las manos maternales de María para que la presente al Señor.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de Nazaré (Nossa Senhora de Nazaré).
  • Lugar: Belém do Pará (Brasil), donde se venera la imagen en la Basílica-Santuario de Nazaré; el origen de la advocación se remonta a Nazaré, en Portugal.
  • Custodios: la comunidad de la Basílica-Santuario de Nuestra Señora de Nazaré de Belém, bajo la Iglesia local de la archidiócesis de Belém do Pará.
  • Marco eclesial: devoción mariana católica aprobada y profundamente arraigada en la piedad popular de Brasil y de Portugal.
  • Fiesta: el Círio de Nazaré se celebra el segundo domingo de octubre en Belém (fecha móvil, según el calendario de ese mes).
  • Devoción: peregrinación, acompañamiento de la imagen, oración confiada y súplica de intercesión ante Jesucristo por las necesidades del pueblo.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino de nueve días de oración perseverante. No se trata de multiplicar palabras, sino de disponer el corazón para escuchar a Dios y confiarle nuestra vida por medio de María. Conviene elegir un momento fijo del día, un lugar sereno y, si es posible, una pequeña imagen o estampa de la Virgen ante la cual recogerse. La constancia, más que la intensidad de un solo día, es lo que da fruto a esta forma de oración.

Antes de empezar, es bueno acercarse al sacramento de la reconciliación y, cuando la vida lo permita, unir la novena a la participación en la Eucaristía. Así la súplica no queda aislada, sino injertada en la oración de toda la Iglesia. Puede ayudar tener a mano la Sagrada Escritura para leer con calma la Palabra de Dios propuesta cada día y dejar que ilumine la meditación.

Finalmente, conviene rezar con una intención concreta, pero sin encerrarse en ella. Presentamos a la Virgen nuestras necesidades y las de quienes amamos, y las ponemos ante el Señor con la libertad de quien confía en que Dios sabe lo que verdaderamente nos conviene. Pedir con fe incluye siempre aceptar la voluntad de Dios, como hizo la propia María en la Anunciación.

Orden propuesto para cada día

  1. Comienza haciendo la señal de la cruz y poniéndote en la presencia de Dios con un breve silencio.
  2. Reza la oración inicial, la misma para todos los días.
  3. Invoca al Espíritu Santo con la oración prevista, para que disponga tu corazón.
  4. Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día correspondiente.
  5. Proclama la Palabra de Dios sugerida y guarda un momento de silencio orante.
  6. Formula interiormente el propósito del día y pide la gracia de cumplirlo.
  7. Reza la oración del día y añade tus peticiones personales.
  8. Concluye con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y termina con la señal de la cruz.

Uvodna molitva za svaki dan

Señor Jesucristo, que quisiste nacer de la Virgen María y crecer en la casa de Nazaret, te bendecimos y te damos gracias por habernos dado a tu Madre como Madre nuestra. Bajo la advocación de Nuestra Señora de Nazaré acudimos a ti con humildad y confianza. Concédenos, por su intercesión maternal, un corazón dócil a tu voluntad, firme en la fe y perseverante en la oración. A ti, único Señor y Salvador, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Tú que descendiste sobre María en la Anunciación y la hiciste morada del Verbo, ilumina mi entendimiento y purifica mi voluntad, para que sepa escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Ayúdame a rezar esta novena no con los labios solamente, sino con todo el corazón, unido a la Madre que acompaña siempre a su pueblo. Amén.

Día primero — El origen: Nazaret y la tierra de Portugal

Memoria histórica

La advocación de Nuestra Señora de Nazaré hunde sus raíces en el nombre mismo de Nazaret, la aldea de Galilea donde María vivió la mayor parte de su vida. La devoción se difundió en Portugal desde antiguo, asociada a una pequeña imagen de la Virgen venerada en la costa atlántica, en el lugar que hoy se llama precisamente Nazaré. La piedad popular narra que allí, en el siglo XII, un caballero llamado Fuas Roupinho se habría salvado de despeñarse por el cabo gracias a la intervención de la Virgen. Conviene decirlo con honestidad: este episodio es una tradición piadosa transmitida por la devoción, no un hecho histórico comprobado. Su valor no está en la certeza documental, sino en la fe que ha suscitado durante siglos.

Meditación

Al comenzar esta novena volvemos la mirada a Nazaret, la casa donde el Hijo de Dios creció «en sabiduría, en estatura y en gracia». Nazaret nos enseña que Dios se acerca en lo pequeño y en lo escondido. La imagen venerada bajo esta advocación es también pequeña, casi humilde, y sin embargo ha congregado a multitudes. En ella aprendemos que la grandeza del Reino no se mide por lo aparente, sino por la fidelidad silenciosa. Pidamos, en este primer día, la gracia de valorar lo escondido y de encontrar a Dios en la sencillez de cada jornada.

Palabra de Dios sugerida

«El niño iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él» (Lc 2, 40).

Propósito

Buscaré hoy a Dios en las tareas pequeñas y ocultas de mi jornada, ofreciéndolas con amor.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que en la casa de Nazaret guardaste en tu corazón las palabras y los gestos del Señor, enséñame a valorar lo humilde y lo escondido. Intercede por mí ante tu Hijo, para que aprenda a hallarlo en la sencillez de cada día. Amén.

Día segundo — La travesía del mar: la fe que cruza el océano

Memoria histórica

La devoción a Nuestra Señora de Nazaré cruzó el Atlántico con los navegantes y colonos portugueses y echó raíces profundas en tierras de Brasil, especialmente en la región amazónica de Belém do Pará. La fe mariana viajó, como tantas veces en la historia, en el equipaje sencillo de gentes que llevaban consigo sus imágenes y sus oraciones. Así, una devoción nacida en la costa portuguesa se convirtió con el tiempo en corazón de la piedad popular brasileña, hasta hacer de Belém uno de los grandes centros marianos del mundo.

Meditación

La fe no es una posesión que se guarda para uno mismo, sino un don que se comparte y se transmite. Quienes cruzaron el mar llevando consigo la devoción a la Virgen nos recuerdan que el Evangelio siempre está en camino, buscando nuevos corazones. También nosotros hemos recibido la fe de otros: de nuestros padres, de nuestros abuelos, de una comunidad que nos precedió. En este segundo día damos gracias por quienes nos entregaron la fe y pedimos ser, a nuestra vez, transmisores fieles de este tesoro.

Palabra de Dios sugerida

«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19).

Propósito

Daré gracias por quien me transmitió la fe y buscaré compartirla hoy con un gesto o una palabra sencilla.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que acompañaste a tu pueblo por los caminos del mar y de la tierra, haz que sepa custodiar la fe recibida y transmitirla con generosidad. Preséntame a tu Hijo, para que mi vida sea testimonio de su amor. Amén.

Día tercero — El hallazgo: la humildad de un labrador

Memoria histórica

La tradición brasileña cuenta que, en tierras de Belém, un humilde labrador llamado Plácido halló junto a un riachuelo la pequeña imagen de la Virgen de Nazaré, en torno a la cual comenzó a crecer la devoción que hoy congrega a multitudes. Como en el caso portugués, se trata de una tradición piadosa, no de un hecho documentado con certeza histórica; así lo reconocemos con honestidad. Lo que sí es cierto y comprobable es el inmenso fruto de fe que de esa devoción brotó: capillas, un santuario, y una de las procesiones marianas más multitudinarias del mundo.

Meditación

Dios se sirve de los pequeños y de los sencillos para obrar cosas grandes. En los relatos de hallazgo de imágenes marianas, tan frecuentes en la piedad popular, resuena siempre la misma enseñanza: el Señor mira a los humildes y los escoge. Plácido, en la tradición, es un labrador, un hombre de trabajo y de tierra. Nos recuerda que la santidad no es privilegio de unos pocos, sino vocación de todos, también de quienes viven una existencia oculta y laboriosa. Pidamos hoy un corazón humilde, capaz de reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano.

Palabra de Dios sugerida

«Ha mirado la humillación de su esclava… porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc 1, 48-49).

Propósito

Cultivaré hoy la humildad, reconociendo que todo lo bueno que hay en mí es don de Dios.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que quisiste hacerte cercana a la gente sencilla y trabajadora, concédeme un corazón humilde y agradecido. Intercede por mí ante el Señor, para que reconozca su mano en las cosas pequeñas de cada día. Amén.

Día cuarto — El Círio de Nazaré: un río de fe

Memoria histórica

Cada segundo domingo de octubre, la ciudad de Belém do Pará vive el Círio de Nazaré, una de las mayores manifestaciones de piedad mariana del mundo. Millones de peregrinos acompañan la pequeña imagen de la Virgen a lo largo de las calles, en una procesión que se prolonga durante horas y que congrega a familias enteras, venidas de la ciudad y de todo el interior amazónico. La palabra «círio» evoca el cirio, la luz encendida; y, en efecto, esa multitud es como un río de fe y de luz que atraviesa la ciudad para honrar a la Madre.

Meditación

El Círio nos ofrece una imagen elocuente de la Iglesia: un pueblo en camino que acompaña a su Madre y, con ella, se dirige a Cristo. Nadie peregrina solo; se camina en comunión, hombro con hombro, sosteniéndose unos a otros. La devoción popular, cuando es auténtica, no es superstición ni espectáculo, sino expresión sincera de un pueblo que reza con el cuerpo, con el canto y con las lágrimas. En este cuarto día pedimos amar a la Iglesia como familia, y no vivir la fe como un asunto meramente privado.

Palabra de Dios sugerida

«¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor!» (Sal 122, 1).

Propósito

Rezaré hoy por la Iglesia y por mi comunidad concreta, sintiéndome parte de un pueblo en camino.

Oración del día

Virgen de Nazaré, a quien tu pueblo acompaña con fervor por las calles de Belém, enséñame a caminar en comunión con la Iglesia. Preséntame a tu Hijo, para que nunca separe mi fe del amor a mis hermanos. Amén.

Día quinto — María peregrina con su pueblo

Memoria histórica

La imagen de Nuestra Señora de Nazaré es una imagen que se lleva, que sale a las calles y recorre los caminos junto a los fieles. En esto la devoción brasileña ha subrayado un rasgo entrañable: María no permanece encerrada, sino que sale al encuentro de su pueblo y lo acompaña. El santuario de Belém es meta de peregrinación, pero la Virgen misma se hace peregrina cuando su imagen es conducida entre la multitud, recordando que Dios camina con su pueblo.

Meditación

Toda la vida cristiana es una peregrinación hacia la casa del Padre. No estamos instalados, sino en marcha; y en ese camino no vamos solos. María, la primera discípula, peregrinó en la fe: fue a visitar a su prima Isabel, subió a Jerusalén, siguió a su Hijo hasta el pie de la cruz. Ella conoce las fatigas del camino y por eso puede sostenernos. Cuando el trayecto se hace duro, la Madre no nos abandona. Pidamos hoy la gracia de no detenernos ni desalentarnos, sabiendo que ella peregrina a nuestro lado.

Palabra de Dios sugerida

«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lc 1, 39).

Propósito

Acompañaré hoy a alguien que camina con dificultad, con mi ayuda, mi tiempo o mi oración.

Oración del día

Virgen de Nazaré, peregrina de la fe que caminas con tu pueblo, sostenme en los momentos de fatiga y de duda. Intercede ante tu Hijo, para que no me detenga en el camino que lleva a la casa del Padre. Amén.

Día sexto — María en la prueba y la enfermedad

Memoria histórica

Desde antiguo, la piedad mariana ha visto en la Virgen un refugio para los enfermos, los afligidos y cuantos atraviesan pruebas. Los santuarios marianos, y también el de Nazaré en Belém, recogen incontables testimonios de fieles que acuden a encomendar sus dolencias y las de sus seres queridos. La Iglesia acoge con respeto estos testimonios de gratitud, sin necesidad de proclamar cada uno de ellos como milagro, pues lo esencial es la fe con que el pueblo se pone en manos de Dios por medio de María.

Meditación

El sufrimiento forma parte de la existencia humana, y la fe no lo suprime, pero lo transforma. María estuvo junto a la cruz de su Hijo: no huyó del dolor, sino que permaneció firme, en pie. Por eso puede acompañar a cuantos sufren. Acudir a la Virgen en la enfermedad no es evadirse de la realidad, sino confiarla a quien nos comprende y nos sostiene. En este sexto día llevamos ante ella a los enfermos, a los ancianos solos, a quienes atraviesan la noche del dolor, y los ponemos en las manos de Cristo, médico de cuerpos y almas.

Palabra de Dios sugerida

«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre…» (Jn 19, 25).

Propósito

Visitaré o llamaré hoy a un enfermo, o rezaré expresamente por quien sufre en soledad.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que permaneciste firme junto a la cruz de tu Hijo, consuela a los que sufren y sostén a los enfermos. Preséntalos a Jesucristo, para que encuentren en él fortaleza, alivio y esperanza. Amén.

Día séptimo — La caridad: amar como fruto de la fe

Memoria histórica

Alrededor de la devoción a Nuestra Señora de Nazaré han florecido a lo largo del tiempo innumerables obras de caridad y de acogida, propias de toda auténtica piedad mariana. El pueblo que se reúne en torno a la Virgen no se queda en la sola emoción religiosa, sino que se abre a los pobres, a los peregrinos y a los necesitados. La fiesta y la procesión son también ocasión de solidaridad, hospitalidad y ayuda a quienes más lo necesitan, pues no hay verdadera devoción sin amor concreto al prójimo.

Meditación

La fe sin obras está muerta, nos advierte el apóstol Santiago. Venerar a María sin imitar su caridad sería vaciar la devoción de su contenido. La Virgen, apenas concebido el Salvador, corrió a servir a su prima Isabel; su primer gesto fue de servicio. Así debe ser también el nuestro. La verdadera medida de nuestra oración es el amor con que tratamos a los demás, especialmente a los más pobres y olvidados. En este séptimo día pedimos que la fe se traduzca en gestos concretos de caridad.

Palabra de Dios sugerida

«Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40).

Propósito

Realizaré hoy un acto concreto de caridad hacia alguien necesitado, por pequeño que sea.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que te apresuraste a servir a tu prima Isabel, enséñame a amar con obras y no solo con palabras. Intercede ante tu Hijo, para que mi fe se haga caridad viva hacia los más necesitados. Amén.

Día octavo — La esperanza de un pueblo: la Amazonia ante María

Memoria histórica

Belém do Pará es puerta de la Amazonia, y la devoción a Nuestra Señora de Nazaré está profundamente entrelazada con la vida de ese vasto territorio y de sus gentes. El Círio congrega a habitantes de la ciudad y de las comunidades ribereñas del interior, que se acercan a la Madre con sus alegrías, sus fatigas y sus esperanzas. En torno a esta advocación, la Iglesia de la región expresa su cercanía a un pueblo trabajador y creyente, custodio de una tierra de enorme riqueza y también de grandes desafíos.

Meditación

La esperanza cristiana no es un optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios no abandona a su pueblo. Ante las dificultades de la vida, la fe nos enseña a levantar la mirada. María es figura y madre de la esperanza: en ella, la humanidad entera contempla lo que Dios quiere realizar en quienes se fían de él. Encomendemos hoy a la Virgen a los pueblos que sufren, a las familias que luchan por salir adelante y al cuidado de la creación, obra de Dios confiada a nuestras manos. Pidamos que la esperanza no se apague en ningún corazón.

Palabra de Dios sugerida

«El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en la fe» (Rom 15, 13).

Propósito

Llevaré hoy en mi oración a un pueblo o a una familia que atraviesa dificultades, pidiendo por su esperanza.

Oración del día

Virgen de Nazaré, madre de la esperanza, sostén a cuantos luchan por salir adelante y cuida de tus hijos. Preséntalos a Jesucristo, para que ninguna dificultad apague en ellos la luz de la esperanza. Amén.

Día noveno — El envío: vivir como discípulos de Nazaret

Memoria histórica

Al terminar el Círio, la imagen de Nuestra Señora de Nazaré regresa a su santuario, y el pueblo vuelve a la vida ordinaria llevando consigo la fuerza de lo vivido. La fiesta no es un fin en sí misma, sino un impulso para el resto del año. Así también nuestra novena concluye hoy, no para cerrar un paréntesis, sino para reanudar la vida cotidiana con un corazón renovado. La devoción a la Virgen de Nazaré culmina, como toda devoción mariana, en el seguimiento más fiel de su Hijo.

Meditación

Nazaret fue el lugar donde Jesús vivió la mayor parte de su vida en el trabajo, la oración y la familia. De ese hogar aprendemos que la santidad se forja en lo ordinario. Al concluir esta novena, María nos envía de vuelta a nuestra casa, a nuestro trabajo y a nuestras relaciones, para vivir allí el Evangelio. Que la última palabra sea la misma que ella pronunció en Caná: «Haced lo que Él os diga». En eso se resume toda la vida cristiana. Demos gracias a Dios por estos nueve días y pidamos perseverar en el bien comenzado.

Palabra de Dios sugerida

«Su madre dijo a los sirvientes: haced lo que él os diga» (Jn 2, 5).

Propósito

Elegiré un compromiso concreto y duradero con el que prolongar en mi vida el fruto de esta novena.

Oración del día

Virgen de Nazaré, que nos envías a vivir el Evangelio en lo cotidiano, guárdame fiel a tu Hijo. Intercede ante él, para que cuanto he pedido y meditado en estos días dé fruto abundante en mi vida. Amén.

Završna molitva

Nuestra Señora de Nazaré, Madre del Señor y Madre nuestra, te damos gracias por habernos acompañado en estos nueve días de oración. Tú, que fuiste honrada en Nazaret y en Portugal, y que reúnes hoy a multitudes en Belém do Pará, vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros. Presenta a tu Hijo Jesucristo las súplicas que te hemos confiado y alcánzanos la gracia de una fe firme, una esperanza viva y una caridad ardiente. Enséñanos a caminar como pueblo peregrino, sosteniéndonos unos a otros, hasta llegar a la casa del Padre. A Dios, único digno de adoración, sea la gloria y la alabanza, por Cristo, con Cristo y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia, para que sea siempre pueblo peregrino y acogedor, fiel a Cristo y cercano a los pobres.
  • Por los enfermos, los ancianos solos y cuantos atraviesan la prueba del dolor, para que encuentren consuelo y fortaleza.
  • Por las familias, especialmente las que luchan por salir adelante, para que no les falte la fe ni la esperanza.
  • Por los pueblos de la Amazonia y por el cuidado de la creación confiada a nuestras manos.
  • Por quienes han perdido la fe o viven alejados de Dios, para que la intercesión de María los devuelva al corazón del Padre.
  • Por todos los que rezan esta novena y por sus intenciones, para que el Señor las acoja según su santa voluntad.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

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Poruka za meditaciju

Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

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