La Virgen de Pocháyiv y el manto que detuvo a los turcos
Monasterio de Pocháyiv, Ucrania · 1675
La roca de Pocháyiv y la huella de la Virgen
En la región de Volinia, en el noroeste de la actual Ucrania, existe desde la Edad Media una montaña sagrada donde según la tradición la Virgen María se apareció a dos monjes en el siglo XII y dejó una huella de su pie sobre la roca. Del lugar donde posó el pie brotó un manantial de agua que los fieles han considerado milagrosa durante siglos. Sobre esa montaña se levantó el monasterio de Pocháyiv, que se convertiría en uno de los mayores centros de peregrinación del mundo eslavo.
El asedio turco de 1675
En julio de 1675, una poderosa fuerza tártara y otomana —parte de la gran campaña que amenazaba toda la Europa central y que ese mismo año sería detenida ante Leópolis— cercó el monasterio de Pocháyiv. Los monjes y los refugiados civiles que se habían guarecido en el recinto eran pocos y estaban sin armas. La situación era desesperada.
Según la crónica monástica, en el momento en que los atacantes comenzaban a escalar las murallas, la Virgen María apareció visiblemente sobre el monasterio, extendiendo su manto luminoso sobre el recinto. Los iconos de los santos que la acompañaban parecían vivos. En ese momento, las flechas que los soldados tártaros disparaban hacia el interior del monasterio se volvieron contra ellos mismos, causando bajas en sus propias filas.
La derrota sin combate
Los atacantes huyeron del cerco sin haber tomado el monasterio. Varios de los soldados tártaros, impresionados por lo que habían visto, se convirtieron al cristianismo. El monasterio de Pocháyiv salió indemne del único asedio que sufrió en toda su historia.
El santuario en la actualidad
El monasterio de Pocháyiv es hoy uno de los mayores centros de peregrinación del mundo ortodoxo oriental. La icono milagroso —el Icono de la Virgen de Pocháyiv, donado al monasterio por la noble polaca Ana Hoiská en el siglo XVI— sigue siendo el objeto de veneración central del santuario. La fiesta principal se celebra el 5 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Transfiguración en el calendario juliano.
sobre los que no tenían más defensa que la oración,
cúbrenos también a nosotros cuando las fuerzas del mundo
parecen demasiado grandes para resistirlas. Amén.
