{"id":9424,"date":"2026-06-29T13:53:37","date_gmt":"2026-06-29T13:53:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-06-29T13:53:37","modified_gmt":"2026-06-29T13:53:37","slug":"martires-islas-salomon-historia-profunda","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/rezaelrosario.org\/sk\/advocaciones-marianas\/martires-islas-salomon-historia-profunda","title":{"rendered":"Los M\u00e1rtires de las Islas Salom\u00f3n \u2014 Sangre que Riega el Pac\u00edfico"},"content":{"rendered":"<style>.rr-vd{max-width:900px;margin:0 auto;padding:40px 20px;font-family:Inter,system-ui,sans-serif;color:#1E2A36;background:#F5F0FA}.rr-vd-hero{text-align:center;padding:2.5rem 1.5rem 2rem;background:linear-gradient(135deg,#4A2060 0%,#6B3FA0 100%);border-radius:20px;color:#fff;margin-bottom:2rem}.rr-vd-hero h1{font-family:Merriweather,Georgia,serif;font-size:clamp(1.5rem,3.5vw,2.4rem);margin:0 0 .5rem;color:#fff;line-height:1.15}.rr-vd-hero p{color:#E8D5FF;font-style:italic;margin:.3rem 0 0}.rr-vd h2{font-family:Merriweather,serif;color:#4A2060;font-size:1.25rem;border-bottom:3px solid #6B3FA0;padding-bottom:.3rem;margin:2.5rem 0 1rem}.rr-vd p{line-height:1.85;margin:0 0 1.1rem;color:#344054}.rr-vd blockquote{border-left:5px solid #6B3FA0;margin:2rem 0;padding:1rem 1.5rem;background:#EDE5F5;border-radius:0 12px 12px 0;font-style:italic;color:#4A2060;font-size:1.05rem}.rr-vd figure{margin:2rem 0;text-align:center}.rr-vd figure img{max-width:100%;border-radius:12px;box-shadow:0 6px 24px rgba(0,0,0,.15)}.rr-vd figcaption{font-size:.83rem;color:#667085;margin-top:.6rem;font-style:italic}.rr-vd .rr-timeline{list-style:none;padding-left:24px;margin:2rem 0;border-left:3px solid #6B3FA0}.rr-vd .rr-timeline li{margin-bottom:1.3rem;position:relative}.rr-vd .rr-timeline li::before{content:'';width:12px;height:12px;background:#6B3FA0;border-radius:50%;position:absolute;left:-29px;top:5px}.rr-vd .rr-year{font-family:Merriweather,serif;color:#4A2060;font-weight:700;display:block}.rr-vd .rr-dato{background:#EDE5F5;border:1px solid #C8A8E8;border-radius:10px;padding:16px 20px;margin:1.5rem 0;font-size:.95rem;line-height:1.7}.rr-vd .rr-cta{background:#6B3FA0;color:#fff;text-decoration:none;padding:12px 28px;border-radius:8px;display:inline-block;font-weight:700;margin-top:1.5rem}<\/style>\n\n<div class=\"rr-vd\">\n  <div class=\"rr-vd-hero\">\n    <h1>Los M\u00e1rtires de las Islas Salom\u00f3n<\/h1>\n    <p>Sangre que riega el Pac\u00edfico \u2014 la historia de los que no huyeron<\/p>\n  <\/div>\n\n  <p>Hay islas en el Pac\u00edfico cuya belleza duele. Las Islas Salom\u00f3n son de esas: casi mil kil\u00f3metros de archipi\u00e9lago que se extiende al noreste de Australia, con mares de un azul imposible, selvas que guardan secretos de milenios, y una historia humana que pasa por la violencia y por la gracia con una intensidad que pocas tierras del mundo conocen. Esta es la historia de c\u00f3mo la fe lleg\u00f3 a esas islas, de cu\u00e1nto cost\u00f3 arraigarla, y de c\u00f3mo Mar\u00eda se convirti\u00f3 en compa\u00f1era inseparable de su pueblo en los momentos m\u00e1s oscuros.<\/p>\n\n  <h2>El primer desembarco: el obispo Epalle y los nueve muertos<\/h2>\n  <p>El 2 de diciembre de 1845, un grupo de misioneros maristas franceses avist\u00f3 las costas de las Islas Salom\u00f3n. Los dirig\u00eda el obispo Jean-Baptiste Epalle, un hombre de fe ardiente que hab\u00eda cruzado medio mundo para plantar el Evangelio en ese archipi\u00e9lago que los mapas europeos mostraban como un espacio en blanco. No sab\u00eda \u2014 no pod\u00eda saber \u2014 que el precio de esa primera huella ser\u00eda alt\u00edsimo.<\/p>\n  <p>El grupo desembarc\u00f3 primero en Makira, luego en Isabel, en Thousand Ships Bay. Casi de inmediato, la tragedia. Al intentar establecer contacto con los habitantes locales en el puerto de Astrolabe, el propio obispo Epalle fue atacado. Muri\u00f3 a los pocos d\u00edas de sus heridas. Los misioneros restantes \u2014 siete sacerdotes y seis hermanos laicos \u2014 intentaron instalarse en Makira Harbour. Pero los a\u00f1os siguientes fueron un calvario. Enfermedades, violencia, incomprensi\u00f3n. Entre 1845 y 1853, nueve misioneros maristas hab\u00edan muerto sin ver m\u00e1s que el primer y fr\u00e1gil amanecer de la evangelizaci\u00f3n en estas islas.<\/p>\n  <p>La misi\u00f3n fue abandonada. Las islas quedaron sin presencia misionera estable durante d\u00e9cadas. El sacrificio de esos primeros ap\u00f3stoles parec\u00eda in\u00fatil. Pero la sangre derramada sobre la tierra nunca es en vano.<\/p>\n\n  <h2>El regreso: 1898, una nueva esperanza<\/h2>\n  <p>Cuarenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s del primer intento fallido, los maristas volvieron. En mayo de 1898, el obispo Julian Vidal desembarc\u00f3 en Tulagi con tres sacerdotes y nueve asistentes laicos. Esta vez eligieron un punto diferente: la peque\u00f1a isla de Rua Sura, frente a la bah\u00eda de Aola en Guadalcanal, la isla m\u00e1s grande del archipi\u00e9lago. Desde all\u00ed comenzaron a irradiar hacia Malaita, Makira, las islas del Shortland.<\/p>\n  <p>El crecimiento fue lento pero constante. Para 1911, la misi\u00f3n contaba con diez sacerdotes maristas y varios hermanos. Se construyeron escuelas, se aprendieron lenguas locales, se comenz\u00f3 la traducci\u00f3n de textos sagrados. Poco a poco, los Salom\u00f3nicos que se acercaban a la fe encontraban en Mar\u00eda \u2014 en la imagen de la madre que protege, que no abandona \u2014 un rostro familiar de Dios.<\/p>\n  <p>Para 1942, los cat\u00f3licos en las Islas Salom\u00f3n eran ya 27.000. Cuarenta y cuatro a\u00f1os de trabajo silencioso, de paciencia y de amor hab\u00edan transformado el archipi\u00e9lago.<\/p>\n\n  <div class=\"rr-dato\">\n    <strong>Datos de la Iglesia en Islas Salom\u00f3n hoy<\/strong><br>\n    M\u00e1s de 140.000 cat\u00f3licos (un quinto de la poblaci\u00f3n total). Tres di\u00f3cesis: Arquidi\u00f3cesis de Honiara, Di\u00f3cesis de Gizo, Di\u00f3cesis de Auki. La patrona del pa\u00eds es Nuestra Se\u00f1ora de Guadalcanal, celebrada el 8 de septiembre.\n  <\/div>\n\n  <h2>1942: la tormenta de fuego<\/h2>\n  <p>El 7 de diciembre de 1941, el ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor cambi\u00f3 el mundo. En semanas, la guerra lleg\u00f3 al Pac\u00edfico sur con una velocidad que dej\u00f3 a todos sin respuesta. Las Islas Salom\u00f3n, que hasta entonces hab\u00edan sido un protectorado brit\u00e1nico aparentemente tranquilo, se convirtieron de repente en un teatro de operaciones militar de primera magnitud.<\/p>\n  <p>Las tropas japonesas ocuparon Guadalcanal en mayo de 1942. Para los misioneros maristas que llevaban a\u00f1os trabajando en las islas, la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 de una angustia extrema. Algunos fueron evacuados por los americanos hacia Nueva Caledonia \u2014 el ej\u00e9rcito japon\u00e9s sospechaba que los maristas colaboraban con los Aliados, lo que no era del todo falso: varios misioneros pasaban informaci\u00f3n sobre los movimientos japoneses a las fuerzas aliadas. Otros se quedaron, se escondieron en el interior, rezaron.<\/p>\n  <p>Los que permanecieron en las zonas bajo ocupaci\u00f3n japonesa vivieron meses de terror. La misi\u00f3n de Visale, en la costa noroeste de Guadalcanal, tuvo que trasladarse hacia el interior, a Tangarare, buscando refugio entre las comunidades del \u00abbush\u00bb. Fue all\u00ed donde ocurri\u00f3 algo que ning\u00fan misionero olvidar\u00eda: las familias salom\u00f3nicas de la selva, que hab\u00edan aprendido el Rosario apenas unos a\u00f1os antes, se convirtieron en guardianes de la fe cuando los sacerdotes tuvieron que huir. Mujeres sobre todo, que reun\u00edan a los ni\u00f1os y a los ancianos cada noche para rezar el Avemar\u00eda, que conservaban las im\u00e1genes de Mar\u00eda envueltas en telas para protegerlas de la humedad y del peligro, que guardaban el Rosario como se guarda una reliquia.<\/p>\n\n  <h2>La Batalla de Guadalcanal y las iglesias que quedaron en pie<\/h2>\n  <p>La Batalla de Guadalcanal (agosto de 1942 &#8211; febrero de 1943) fue una de las m\u00e1s largas y sangrientas del teatro del Pac\u00edfico. Marines americanos y soldados japoneses combatieron durante meses en la selva y en las playas de una isla que hasta ese momento el mundo apenas conoc\u00eda. M\u00e1s de 7.000 soldados americanos y decenas de miles de japoneses murieron en esa campa\u00f1a.<\/p>\n  <p>Entre los marines que desembarcaron en Guadalcanal hab\u00eda muchos hombres de fe. Y varios de ellos dejaron testimonio de algo que los sorprendi\u00f3 profundamente: en medio de la devastaci\u00f3n de la guerra, en pueblos y aldeas que hab\u00edan sido abandonados precipitadamente, algunas peque\u00f1as iglesias permanec\u00edan en pie, intactas. Dentro de ellas, las im\u00e1genes de Mar\u00eda \u2014 talladas en madera, pintadas con colores vivos, colocadas en altares improvisados \u2014 miraban al visitante desde la oscuridad como si hubieran estado esperando que alguien viniera a rezar.<\/p>\n  <p>Para los soldados que encontraban esas im\u00e1genes, hab\u00eda algo en ellas que deten\u00eda el tiempo. La violencia de la guerra, el ruido de los ca\u00f1ones, el miedo constante \u2014 todo eso se interrump\u00eda por un momento ante el rostro sereno de la Madre. Varios marines recogieron aquellas im\u00e1genes como si fueran tesoros, las transportaron con sus equipos durante toda la campa\u00f1a, las rezaron en los foxholes bajo la lluvia tropical. La fe de los salom\u00f3nicos hab\u00eda dejado sus huellas en el coraz\u00f3n de hombres que ven\u00edan del otro extremo del mundo.<\/p>\n\n  <blockquote>En Guadalcanal, en los meses m\u00e1s oscuros de la guerra, algunas iglesias permanecieron en pie entre las ruinas. Las im\u00e1genes de Mar\u00eda que hab\u00eda en ellas parec\u00edan no haberse movido. Como si hubieran estado guardando el lugar, esperando que sus hijos volvieran.<\/blockquote>\n\n  <h2>Los misioneros que no huyeron<\/h2>\n  <p>Entre los maristas que permanecieron en las islas durante la ocupaci\u00f3n japonesa, varios pagaron con la vida su decisi\u00f3n de no abandonar a sus comunidades. La Iglesia guarda su memoria con el respeto debido a quienes eligieron quedarse cuando el instinto de supervivencia les dec\u00eda que huyeran.<\/p>\n  <p>El padre Ambrosio Bain MSC es uno de los nombres que aparece en los registros de la Iglesia de esa \u00e9poca. Otros misioneros de diversas congregaciones \u2014 maristas, marisanos, misioneros del Sagrado Coraz\u00f3n \u2014 encontraron la muerte en circunstancias que la guerra hac\u00eda inevitables. Sus nombres no est\u00e1n siempre en los altares, pero s\u00ed en la memoria viva de las comunidades que ellos hab\u00edan formado.<\/p>\n  <p>Lo m\u00e1s significativo no es s\u00f3lo que murieron. Es que las comunidades que hab\u00edan formado sobrevivieron. La fe que hab\u00edan plantado no depend\u00eda ya de la presencia de los misioneros. Los salom\u00f3nicos ten\u00edan el Evangelio en el coraz\u00f3n, el Rosario en las manos, la imagen de Mar\u00eda en las paredes de sus casas. Pod\u00edan rezar solos. Pod\u00edan sostenerse mutuamente. La evangelizaci\u00f3n hab\u00eda echado ra\u00edces que ninguna guerra pod\u00eda arrancar.<\/p>\n\n  <h2>Las mujeres del Rosario: la paz que naci\u00f3 de rodillas<\/h2>\n  <p>Medio siglo despu\u00e9s de la guerra, las Islas Salom\u00f3n volvieron a conocer la violencia. Entre 1998 y 2003, un conflicto \u00e9tnico entre las milicias de Guadalcanal y las de Malaita desgarr\u00f3 el archipi\u00e9lago. Las ra\u00edces del conflicto eran complejas: la masiva migraci\u00f3n de malaite\u00f1os a Guadalcanal desde la Segunda Guerra Mundial hab\u00eda generado tensiones crecientes por la tierra y los recursos. En 1998, la violencia estall\u00f3. El asesinato de una mujer de Guadalcanal desencaden\u00f3 una espiral de represalias que oblig\u00f3 a decenas de miles de personas a huir de sus hogares, destruy\u00f3 comunidades enteras y puso al pa\u00eds al borde del abismo.<\/p>\n  <p>En ese contexto de miedo y violencia, las mujeres de muchas comunidades hicieron lo que las mujeres de las Islas Salom\u00f3n hab\u00edan hecho ya en 1942: se reunieron para rezar el Rosario. No era una respuesta pol\u00edtica. No era una estrategia. Era simplemente lo que sab\u00edan hacer cuando el mundo se romp\u00eda en pedazos: llamar a la Madre.<\/p>\n  <p>En las comunidades del interior \u2014 las comunidades del \u00abbush\u00bb que los misioneros del siglo XIX hab\u00edan evangelizado a veces m\u00e1s despacio que las de la costa, pero con una profundidad que se revel\u00f3 en esos momentos \u2014 el Rosario se convirti\u00f3 en el hilo que manten\u00eda unidas a las familias mientras los hombres combat\u00edan o hu\u00edan. Las mujeres rezaban por la paz. Rezaban por sus maridos e hijos. Rezaban por los enemigos. Y el Rosario que hab\u00edan recibido de los misioneros maristas, que hab\u00edan conservado durante la guerra, que hab\u00edan transmitido de madre a hija durante generaciones, se revel\u00f3 en esos momentos como lo que siempre hab\u00eda sido: no un objeto religioso, sino una cuerda de salvamento.<\/p>\n  <p>En julio de 2003, la Misi\u00f3n de Asistencia Regional a las Islas Salom\u00f3n (RAMSI) intervino militarmente y detuvo el conflicto. Pero quienes conocen el archipi\u00e9lago dicen que la paz que RAMSI consolid\u00f3 hab\u00eda sido preparada desde abajo, desde los grupos de oraci\u00f3n de las aldeas, desde las mujeres que se negaron a que el odio tuviera la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n  <h2>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalcanal: patrona de las islas<\/h2>\n  <p>La Iglesia Cat\u00f3lica en las Islas Salom\u00f3n celebra el 8 de septiembre la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalcanal, patrona del pa\u00eds. La elecci\u00f3n de Guadalcanal como nombre de la devoci\u00f3n mariana nacional no es casual: es la isla donde m\u00e1s sangre se derram\u00f3, tanto en la guerra de 1942 como en el conflicto \u00e9tnico de 1998-2003. Es la isla donde la fe ha sido probada con m\u00e1s dureza. Y es ah\u00ed, precisamente ah\u00ed, donde Mar\u00eda ha recibido el t\u00edtulo m\u00e1s honroso: el de patrona de todo el archipi\u00e9lago.<\/p>\n  <p>La imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalcanal que se venera en la catedral de Honiara combina rasgos europeos y melanesios. Mar\u00eda tiene la piel m\u00e1s oscura que en las representaciones cl\u00e1sicas occidentales. Sus ojos miran con esa expresi\u00f3n que trasciende las culturas: compasi\u00f3n, firmeza, esperanza. Lleva al Ni\u00f1o Jes\u00fas en brazos, y el Ni\u00f1o tiene tambi\u00e9n rasgos salom\u00f3nicos. Es la imagen de una fe que se ha apropiado de los rostros de su pueblo, que ya no necesita importar la divinidad de otro lugar: la ha encontrado aqu\u00ed, en estas islas.<\/p>\n\n  <ul class=\"rr-timeline\">\n    <li><span class=\"rr-year\">1845<\/span>El obispo Epalle y los primeros maristas llegan a las Islas Salom\u00f3n (2 de diciembre). Epalle muere herido casi de inmediato.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1845-1853<\/span>Nueve misioneros muertos. La misi\u00f3n es abandonada temporalmente.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1898<\/span>El obispo Julian Vidal regresa a las Salom\u00f3n con tres sacerdotes y nueve asistentes. Nueva evangelizaci\u00f3n.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1942<\/span>Ocupaci\u00f3n japonesa. Misioneros evacuados o muertos. Las comunidades del \u00abbush\u00bb conservan el Rosario como reliquia.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1942-1943<\/span>Batalla de Guadalcanal. Marines americanos encuentran iglesias intactas con im\u00e1genes de Mar\u00eda entre las ruinas.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1946<\/span>Los misioneros regresan. Comienza la reconstrucci\u00f3n. Escuela de Tenaru reabierta.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">1998-2003<\/span>Conflicto \u00e9tnico. Las mujeres de las comunidades rezan el Rosario por la paz.<\/li>\n    <li><span class=\"rr-year\">2003<\/span>RAMSI interviene. El conflicto se detiene. La Iglesia juega un papel crucial en la reconciliaci\u00f3n.<\/li>\n  <\/ul>\n\n  <h2>El Rosario como reliquia: la fe que se transmite de mano en mano<\/h2>\n  <p>En las comunidades del interior de las islas m\u00e1s remotas del archipi\u00e9lago \u2014 en Malaita, en Makira, en las islas del Santa Cruz \u2014, hay familias que guardan rosarios que tienen tres, cuatro generaciones. Algunos est\u00e1n hechos de semillas del bosque, ensartadas en hilo de c\u00e1\u00f1amo. Otros son de pl\u00e1stico, tra\u00eddos por alg\u00fan misionero en el siglo XX. Todos han pasado por muchas manos: de la abuela a la madre, de la madre a la hija, en ese gesto silencioso que es tambi\u00e9n una forma de decir: \u00abEsto es lo que somos. Esto es lo que nos sostiene.\u00bb<\/p>\n  <p>El Rosario ha sobrevivido a la guerra de 1942. Ha sobrevivido al conflicto \u00e9tnico de 1998. Ha sobrevivido a los ciclones, a las erupciones volc\u00e1nicas, a las inundaciones que peri\u00f3dicamente azotan el archipi\u00e9lago. No porque sea m\u00e1gico, sino porque las manos que lo sostienen lo son. La fe de las mujeres de las Islas Salom\u00f3n es una de esas fuerzas silenciosas que no aparecen en los libros de historia pero que explican por qu\u00e9 algunas comunidades sobreviven cuando todo a su alrededor se derrumba.<\/p>\n\n  <blockquote>\u00abLas mujeres de nuestra comunidad rezaban el Rosario todas las noches durante el conflicto. No sab\u00edamos si al d\u00eda siguiente \u00edbamos a seguir vivos. Pero rez\u00e1bamos. Era lo \u00fanico que pod\u00edamos hacer. Y funcion\u00f3.\u00bb<\/blockquote>\n\n  <h2>La Iglesia de las Salom\u00f3n hoy: m\u00e1s de 140.000 cat\u00f3licos<\/h2>\n  <p>Hoy, m\u00e1s de 140.000 salom\u00f3nicos \u2014 cerca de un quinto de la poblaci\u00f3n total del archipi\u00e9lago \u2014 son cat\u00f3licos. La Iglesia Cat\u00f3lica es la segunda instituci\u00f3n m\u00e1s grande del pa\u00eds despu\u00e9s del Estado, y en muchos sentidos m\u00e1s arraigada en la vida cotidiana de las comunidades. Gestiona escuelas, dispensarios m\u00e9dicos, programas de desarrollo rural. Sus sacerdotes y religiosas son el primer punto de contacto de muchas familias cuando necesitan ayuda.<\/p>\n  <p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las estad\u00edsticas y de las instituciones, la fe salom\u00f3nica vive sobre todo en esa cadena ininterrumpida de oraci\u00f3n que los misioneros maristas del siglo XIX pusieron en marcha y que las mujeres de las comunidades han conservado a trav\u00e9s de guerras, conflictos y tempestades. El Rosario que reza hoy una abuela en una aldea del interior de Malaita llega directamente, a trav\u00e9s de esa cadena de manos, hasta aquellos primeros misioneros que murieron en 1845 sin ver los frutos de su sacrificio.<\/p>\n  <p>La sangre que derramaron reg\u00f3 bien. El \u00e1rbol creci\u00f3. Y da frutos todav\u00eda.<\/p>\n\n  <a class=\"rr-cta\" href=\"\/sk\/category\/oceania\/\">M\u00e1s devociones de Ocean\u00eda<\/a>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los M\u00e1rtires de las Islas Salom\u00f3n Sangre que riega el Pac\u00edfico \u2014 la historia de los que no huyeron Hay islas en el Pac\u00edfico cuya belleza duele. 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