Nuestra Señora de las Rocosas de Butte

Advocación mariana

Nuestra Señora de las Rocosas de Butte

Patrona de Butte

### Historia documentada

La estatua de Nuestra Señora de las Rocosas sobre Butte (Mon
La estatua de Nuestra Señora de las Rocosas sobre Butte (Montaña). Foto: Gillfoto · CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).

Datos principales

Lugar: Butte (Montaña, Estados Unidos)

Origen e historia

### Historia documentada

En 1979, Bob O’Bill, electricista de las minas de cobre de Butte, hizo una promesa a la Virgen María cuando su esposa enfermó gravemente de cáncer. Si se recuperaba, levantaría una estatua de la Virgen de aproximadamente metro y medio en el patio de su casa. La esposa sanó por completo y O’Bill decidió cumplir el voto.

La iniciativa personal se transformó rápidamente en un proyecto comunitario: vecinos, antiguos mineros y voluntarios se unieron para levantar una estatua mucho mayor, visible desde la ciudad, en la cima de la montaña sobre la Continental Divide. La imagen, construida en secciones de acero, fue izada por partes; la última pieza, la cabeza de la Virgen, fue colocada el 17 de diciembre de 1985, fecha que suele considerarse la culminación del monumento. Desde entonces, Nuestra Señora de las Rocosas se ha convertido en un referente visual y espiritual de Butte y uno de los monumentos marianos más conocidos de Estados Unidos.

### Tradición y elementos de leyenda

Diversos relatos devocionales señalan que, durante la construcción, se produjeron “una larga serie de milagros” o intervenciones providenciales, especialmente vinculados a la financiación, la seguridad de los trabajadores y la coordinación de medios técnicos muy limitados para una obra de tal envergadura. Estos testimonios proceden principalmente de los protagonistas recogidos en vídeos y crónicas divulgativas y forman parte de la tradición oral asociada al santuario. Aunque son muy difundidos en la piedad popular, no constan como milagros canonizados por un proceso eclesiástico formal.

La imagen y el santuario

La imagen de Nuestra Señora de las Rocosas es una gran estatua de acero, de color blanco, de aproximadamente 27–30 metros de altura (unos 90 pies) y entre 16 y más de 60 toneladas según distintas estimaciones periodísticas. Representa de modo sencillo a la Virgen María de pie, con manto y túnica, los brazos extendidos hacia la ciudad en gesto de acogida y protección, sin una iconografía muy elaborada, lo que refuerza su carácter de homenaje universal a la maternidad. Situada más de mil metros por encima del valle, se alza sobre la línea de división continental de las Montañas Rocosas y se ilumina por la noche, siendo visible desde kilómetros de distancia.

A los pies de la estatua se ha desarrollado un pequeño complejo devocional y turístico, con instalaciones para la acogida de visitantes y peregrinos, accesible habitualmente mediante visitas guiadas en autobús que ascienden desde Butte. La estatua y el entorno se conocen simplemente como Our Lady of the Rockies y son gestionados por una organización local sin ánimo de lucro; no consta que el lugar haya sido erigido canónicamente como basílica menor ni como santuario nacional, y no se menciona un título oficial como “santuario diocesano” en la documentación fácilmente accesible. Se trata, por tanto, de un lugar de devoción mariana y memorial con fuerte arraigo católico, abierto también a la visita de personas de otras confesiones o sin afiliación religiosa.

Patronazgo y coronación

Nuestra Señora de las Rocosas está dedicada a todas las mujeres y, de modo especial, a todas las madres, según subrayan las descripciones institucionales y turísticas del monumento. No consta un decreto formal de patronazgo canónico que la establezca como patrona de la ciudad de Butte, de la diócesis o del estado de Montaña; más bien su patronazgo es entendido de manera amplia y afectiva, como signo de protección sobre la ciudad y homenaje a la maternidad y al sacrificio de las mujeres, incluidas las esposas y madres de mineros.

En la documentación consultada no consta una coronación canónica documentada de la imagen (ni por mandato pontificio ni por delegado episcopal), ni tampoco una coronación litúrgica reconocida oficialmente por la Santa Sede. Ninguna de las fuentes principales (prensa católica, crónicas marianas o información local) menciona rito de coronación canónica.

Fiesta y devoción

Las fuentes no indican una fecha litúrgica propia de fiesta para Nuestra Señora de las Rocosas; la devoción se integra en el calendario mariano general y se apoya sobre todo en la visita al lugar, más que en una celebración patronal específica. No consta, por tanto, una memoria litúrgica oficial con rango diocesano o superior.

La devoción popular se expresa principalmente mediante:

Peregrinaciones y visitas organizadas: se ofrecen recorridos en autobús desde Butte hasta la cima de la montaña, especialmente en los meses de mejor clima, que incluyen explicaciones históricas y momentos de recogimiento. – Iluminación nocturna de la imagen, que cumple un papel simbólico de “presencia vigilante” de la Virgen sobre la ciudad, muy apreciado por la población local. – Oración por las madres, las familias y los enfermos, en continuidad con la historia fundacional vinculada a la enfermedad y curación de la esposa de Bob O’Bill.

Los datos de afluencia varían según las temporadas turísticas; las reseñas de visitantes destacan el carácter espiritual del lugar, la vista panorámica y el testimonio de fe de la comunidad que hizo posible la estatua. No se dispone, en las fuentes consultadas, de cifras oficiales consolidadas de peregrinos anuales.

Vínculo con el Rosario

Las crónicas disponibles sobre Nuestra Señora de las Rocosas se centran en la promesa personal, la curación, la construcción de la estatua y el homenaje a las madres; no se menciona explícitamente una confraternidad del Rosario ni una práctica organizada del Rosario como elemento definitorio de este santuario. En consecuencia, no consta un vínculo específico y documentado con el rezo del Rosario (por ejemplo, indulgencias particulares, cofradías rosarianas o fiestas explícitamente vinculadas a la Virgen del Rosario).

Sin embargo, dado que la advocación se inscribe claramente en la tradición mariana católica latina y que muchos peregrinos acuden a dar gracias, pedir salud y encomendar a sus familias, es razonable que el Rosario acompañe de manera habitual la piedad de quienes suben a la montaña: el Rosario permite meditar los misterios de la vida de Cristo con María, presentar las propias necesidades y, en este caso concreto, orar por las madres, los enfermos y la ciudad de Butte a la sombra de la gran imagen blanca que domina las Montañas Rocosas. Esta dimensión contemplativa y suplicante armoniza profundamente con el origen de la advocación, nacido de una súplica confiada y de la gratitud por un favor recibido.

🌹 Una flor para la Virgen

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Rezar un Ave María
Fuentes: tradición del santuario, información diocesana y Wikipedia en español. La distinción entre la piedad popular y la historia eclesial documentada es propia de esta ficha; los relatos extraordinarios se presentan como devoción y no como pronunciamiento doctrinal.

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