La Virgen de los Pobres de Banneux
Banneux, Ardenas, Bélgica · 15 de enero – 2 de marzo de 1933
Mariette Beco y la señora de luz
El domingo 15 de enero de 1933, a las siete de la tarde, Mariette Beco —una niña de once años de una familia humilde de Banneux, a 25 kilómetros de Lieja— cuidaba a su hermano pequeño mirando por la ventana en busca de su padre. En el jardín helado, junto a la huerta, vio a una señora luminosa vestida de blanco con un cinturón azul y una rosa dorada sobre el pie derecho. La niña tomó el rosario y comenzó a rezar.
Su madre, escéptica, le dijo que era el demonio. Pero las apariciones continuaron. En total, la Virgen se apareció a Mariette en ocho ocasiones, entre el 15 de enero y el 2 de marzo de 1933. Siempre por la noche, siempre en el jardín o junto a un manantial cercano.
Los mensajes: «Soy la Virgen de los Pobres»
En la segunda aparición, la Señora guió a Mariette hasta una fuente en el camino y le pidió que metiera las manos en el agua fría. Le anunció: «Esta fuente está reservada para todas las naciones, para aliviar a los enfermos.» En la tercera aparición, al preguntarle Mariette quién era, respondió con claridad: «Soy la Virgen de los Pobres.»
Sus mensajes fueron sencillos y directos: pedía una capilla pequeña, invitaba a rezar con fervor, prometía alivio a los enfermos a través del manantial y pedía orar por todos los países. Mariette, que llevaba años alejada de la práctica religiosa, retomó los sacramentos y recibió la primera comunión en el curso de las apariciones.
Aprobación de la Iglesia y culto universal
La diócesis de Lieja abrió una comisión de investigación en 1935, cuyos trabajos se prolongaron hasta 1937 y cuyo informe fue enviado a Roma. En mayo de 1942, el obispo de Lieja, Louis-Joseph Kerkhofs, dio una primera aprobación oficial de las apariciones. La Santa Sede emitió una aprobación preliminar en 1947 y la declaró definitiva el 22 de agosto de 1949. Banneux es una de las pocas apariciones marianas del siglo XX con aprobación pontificia plena.
Mariette Beco vivió una vida discreta, casada y madre de familia, hasta su muerte en diciembre de 2011 a los 90 años. El manantial señalado por la Virgen sigue brotando; millones de enfermos y peregrinos de todo el mundo han visitado Banneux desde 1933, y numerosas curaciones han sido atribuidas a la intercesión de la Virgen de los Pobres.
«Virgen de los Pobres, que señalaste el agua fría de Banneux
para alivio de los enfermos del mundo entero,
acoge a los pobres de hoy y alivia su dolor.»
