Mariánská oddanost
Santos Francisco y Jacinta Marto
Los pastorcitos de Fátima (1917) · primeros niños no mártires canonizados
Dva bratři pastýři, bratranci Lucie, kteří spatřili Pannu Marii ve Fatimě a zemřeli velmi mladí, když přinášeli oběti „z lásky k Ježíši a za hříšníky“; kanonizováni papežem Františkem v roce 2017.

Quiénes eran
Francisco Marto nació el 11 de junio de 1908 y su hermana Jacinta el 11 de marzo de 1910, en Aljustrel, en una familia de campesinos pobres; eran primos de Lucía dos Santos y, como ella, pastorcitos. Niños sencillos, sin estudios, inmersos en la religiosidad popular de la sierra portuguesa.
Zjevení
En 1916, antes que la Virgen, los tres niños recibieron tres apariciones del «Ángel de la Paz», que les enseñó a orar y a ofrecerse. Después, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, vieron seis veces a la Virgen en la Cova da Iria. Francisco veía a la Señora pero no la oía; Jacinta la veía y oía, pero no hablaba con ella: era Lucía quien conversaba.
Las palabras de la Virgen y su respuesta
La Virgen les pidió rezar el rosario por la paz y ofrecer sacrificios por los pecadores. Los dos hermanos tomaron aquella petición con una seriedad conmovedora. De Francisco, de espíritu contemplativo, se recuerda su deseo constante de «consolar a Jesús, que está tan triste por los pecados»; pasaba largos ratos rezando solo ante el sagrario. Jacinta, marcada por la visión del infierno, repetía: «¡Tantas almas se pierden! Hay que rezar y sacrificarse por los pecadores», y ofrecía con generosidad cuanto le costaba: la sed, las renuncias, la enfermedad.
Anécdotas y muerte temprana
Tras las apariciones sufrieron incomprensiones e incluso fueron encarcelados un día por las autoridades, que querían que se desdijeran; los niños no cedieron. La epidemia de gripe «española» se llevó pronto a los dos: Francisco murió en casa, en Aljustrel, el 4 de abril de 1919, a los diez años; Jacinta, tras ofrecer largos sufrimientos en hospitales, murió sola en Lisboa el 20 de febrero de 1920, a los nueve, tal como la Virgen le había anunciado. San Juan Pablo II los beatificó en el año 2000 y el papa Francisco los canonizó el 13 de mayo de 2017, en el centenario de las apariciones: son de los pocos niños no mártires elevados a los altares.
Frutos
Su ejemplo de oración y sacrificio infantil, sencillo y heroico, ha movido a millones de fieles, y forma parte inseparable del mensaje de Fátima de conversión, rosario y reparación.
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