La Escuela del Rosario te acompaña desde la primera Avemaría hasta una oración más contemplativa. Avanza sin prisa: el objetivo no es terminar lecciones, sino conocer y amar más a Jesucristo.
¿Por dónde quieres empezar?
No necesitas saberlo todo. Elige el camino que responda mejor a tu situación actual.
Tres niveles para crecer
Puedes permanecer el tiempo que necesites en cada nivel y volver atrás siempre que quieras.
Aprender
- La señal de la cruz.
- Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- Cómo anunciar un misterio.
- Rezar una primera decena.
Contemplar
- Leer el pasaje del Evangelio.
- Mirar a Jesús con María.
- Unir la intención al misterio.
- Aprender a rezar sin precipitación.
Perseverar y servir
- Crear un horario posible.
- Rezar en familia o comunidad.
- Ofrecer intenciones concretas.
- Convertir la oración en caridad.
Plan de siete días
Una semana para acercarte al Rosario sin exigirte hacerlo todo desde el primer día.
Camino de treinta días
No es una competición ni una medida de tu fe. Si un día no puedes rezar, vuelve al siguiente sin culpa.
Cuando rezar cuesta
Vuelve con serenidad al misterio. Descubrir que te has distraído ya es una oportunidad para regresar a Dios.
Reza una decena con atención. Un comienzo pequeño y fiel puede ayudarte a crecer.
Las Avemarías crean un ritmo para contemplar a Cristo. El centro no es contar palabras, sino permanecer en el misterio.
La oración no depende siempre del sentimiento. Puedes ofrecer a Dios incluso tu cansancio y tu pobreza.
No tienes que compensar los días perdidos. Empieza hoy con una sola Avemaría.
Rosario en familia y en comunidad
Con niños, mayores o personas que están aprendiendo, es mejor una oración breve y verdadera que una experiencia larga vivida como obligación.
Biblioteca esencial del Rosario
«Recitar el Rosario, en efecto, es en realidad contemplar con María el rostro de Cristo».
San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 3.
