Sagrada Escritura
Pidió con urgencia por su criado, pero dejó en manos de Jesús el modo de responder.
Un centurión se acercó a Jesús porque su criado estaba en casa paralítico y sufría mucho. Jesús se dispuso a ir, pero el oficial reconoció que no era digno de recibirlo bajo su techo. Acostumbrado a dar órdenes y verlas cumplidas, comprendió que bastaba una palabra de Jesús. Desde su preocupación, podía haber intentado fijar cada detalle de la respuesta; en cambio, expuso la necesidad y confió.
Jesús se admiró de aquella fe y anunció que sucedería según había creído; el criado quedó curado en aquella hora. Después se vio que la confianza del centurión no consistía en pedir poco, sino en pedir intensamente sin pretender gobernar a Dios. La escena que está detrás del «Señor, no soy digno» de la liturgia enseña una libertad difícil: presentar lo que duele, reconocer el poder de Cristo y no convertir la oración en instrucciones. La fe no controla el procedimiento; descansa en la persona a quien se confía.
01
Lo que parecía
Parecía que, para asegurar la ayuda, el centurión debía conseguir que Jesús actuara de una manera concreta.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que una fe grande puede pedir con toda el alma y, a la vez, confiar el modo de responder a Cristo.
03
Para tu vida
Hoy diré con claridad lo que necesito, pero no le impondré a Dios el procedimiento: me fiaré de su palabra.
Oración
Una oración para hoy
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya basta; enséñame a pedir sin querer controlarte. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 8,5-13
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