Sagrada Escritura
Había cumplido mucho, pero una posesión legítima había terminado poseyendo su libertad.
Un hombre corrió hasta Jesús y le preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna. Conocía los mandamientos y afirmó haberlos guardado desde joven. Todo parecía indicar una vida correcta. Jesús lo miró con amor y le mostró lo que aún faltaba: vender lo que tenía, darlo a los pobres y seguirlo. La llamada no nació del desprecio, sino de aquella mirada amorosa.
El hombre se entristeció y se marchó porque era muy rico. Solo entonces quedó visible una esclavitud que el cumplimiento exterior ocultaba: poseía muchos bienes, pero no era libre para soltarlos cuando Cristo lo invitó. Los discípulos se asombraron y Jesús les enseñó que la salvación es posible para Dios, no fruto de la autosuficiencia humana. La escena no presenta los bienes como malos en sí mismos; pregunta qué ocupa el primer lugar. Después se comprendió que una persona puede evitar muchas acciones malas y, sin embargo, estar gobernada por algo bueno o legítimo que no consigue entregar.
01
Lo que parecía
Parecía que cumplir los mandamientos bastaba para mostrar que aquel hombre era plenamente libre ante Dios.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que un bien legítimo puede adueñarse del corazón hasta impedir responder a la mirada y la llamada de Cristo.
03
Para tu vida
Hoy preguntaré con nombre propio qué me posee; daré un primer paso concreto para que eso deje de decidir por mí.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, mírame con amor y muéstrame sin engaños aquello que me impide seguirte con libertad. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Marcos 10,17-27
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