Sagrada Escritura
Una espada pretendió defender a Jesús; Jesús detuvo la violencia y reparó su herida.
Cuando fueron a arrestar a Jesús, uno de quienes estaban con Él sacó una espada y cortó la oreja derecha del criado del sumo sacerdote. Juan identifica al discípulo como Pedro y al criado como Malco. El golpe podía parecer una defensa valiente del Maestro frente a una detención injusta. El celo religioso, unido al miedo, había convertido a otra persona en blanco.
Jesús ordenó detener la violencia y mandó guardar la espada. En el relato de Lucas tocó la oreja del herido y lo curó. Después quedó claro que sus discípulos no podían proteger su causa contradiciendo su modo de actuar. Jesús, aun siendo arrestado, atendió la herida causada por uno de los suyos. La escena no niega la injusticia que se cometía contra Él; revela que esa injusticia no autorizaba a reproducir el daño. El gesto que parecía fidelidad quedó corregido por el propio Cristo, que reparó sus consecuencias y se entregó libremente.
01
Lo que parecía
Que herir al adversario podía justificarse como valentía y fidelidad cuando se trataba de defender a Jesús y una causa considerada santa.
02
Lo que descubrimos
Que los métodos también deben parecerse a Cristo: Él detiene la violencia y repara incluso la herida causada por uno de sus discípulos.
03
Para tu vida
Antes de defender a Dios hiriendo a alguien, me preguntaré: «¿Se parece a Jesús mi modo de actuar?», y repararé el daño que haya causado.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, jesús cura la herida — el celo no justifica dañar. Sostén mi fe cuando no comprenda, enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con verdad y amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Lucas 22,47-53
- Evangelio según san Juan 18,10-11
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