Put krunice
Recorre los veinte misterios del Rosario acompañándolos con un gran santuario mariano en cada paso. Una peregrinación que puedes hacer sin salir de casa —un misterio cada día— o soñar para tus viajes. Cada decena, una etapa; cada Avemaría, un paso hacia Cristo.
Misterios Gozosos
La alegría de la Encarnación · se rezan lunes y sábado
En la casa de Nazaret, María dice «sí» y el Verbo se hace carne. Aprende a decir tu propio sí.
Como llevó a Cristo a casa de Isabel, María lo lleva a los pueblos de América. ¿A quién se lo llevas tú?
Dios nace pobre entre los pobres; la pequeña imagen hallada por una mujer humilde lo recuerda.
La fiesta de la Candelaria es la Presentación del Señor: la luz que ilumina a las naciones.
Junto a la columna de la fe, María nos enseña a buscar a Jesús cuando parece perdido.
Misterios Luminosos
La vida pública de Jesús · se rezan el jueves
En el agua de la fuente, la gracia del Bautismo lava y renueva: «penitencia, penitencia».
«Haced lo que Él os diga.» La Moreneta repite la única orden que María nos dejó.
Conversión y oración: el mensaje de Fátima es el Evangelio del Reino que se acerca.
El rostro de la Virgen Negra, marcado y luminoso, refleja la luz del Tabor en medio del dolor.
Rezando juntos en la selva, los perseguidos hallaron a la Madre: donde está la Eucaristía, está la esperanza.
Misterios Dolorosos
La pasión del Señor · se rezan martes y viernes
En la cueva del silencio y la prueba, aprende a decir con Jesús: «hágase tu voluntad».
Ante la Esperanza, contempla al Señor herido por amor y no pierdas nunca la esperanza.
Con el pueblo que carga y trabaja, ofrece tus penas unidas a la corona del Rey humilde.
Subir el cañón del Guáitara hasta la imagen en la roca es hacer, paso a paso, la Vía Dolorosa.
Al pie de la cruz, María recibe el cuerpo de su Hijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Misterios Gloriosos
La gloria de Cristo y de su Madre · se rezan miércoles y domingo
La devoción que parecía muerta resucitó: nada queda perdido para siempre en Cristo.
Desde la montaña, los pueblos miran al cielo: nuestra patria está donde Cristo nos precede.
La romería de Pentecostés: el Espíritu desciende sobre quien, como María, persevera en oración.
El 15 de agosto María es llevada al cielo: prenda de la gloria que espera a sus hijos.
Coronada Reina, María extiende sus brazos sobre los pueblos pidiendo la paz.
