Anegdote o Djevici Mariji
"Dobra Majka Marseillea: šuma zavjetnih darova mornara"

En la colina que domina el Viejo Puerto de Marsella, a unos ciento cincuenta metros sobre el Mediterráneo, se alza la basílica de Notre-Dame de la Garde, a la que los marselleses llaman con ternura «la Bonne Mère», la Buena Madre. Desde lo alto, su gran estatua dorada de la Virgen con el Niño se ve desde casi cualquier rincón de la ciudad, como una madre que no pierde de vista a sus hijos, sobre todo a los que se hacen a la mar.
La historia documentada arranca en 1214, cuando un sacerdote llamado Pierre mandó construir una pequeña capilla mariana en la cima. Por su posición sobre el puerto, la Virgen allí venerada fue tenida desde antiguo por guardiana de marinos y pescadores y protectora de toda la ciudad. La capilla conoció destrucciones y reconstrucciones a lo largo de los siglos, hasta que en el XIX el arquitecto Henri-Jacques Espérandieu levantó la actual basílica de estilo románico-bizantino, consagrada el 5 de junio de 1864.
Ese «bosque de exvotos» es lo más conmovedor del santuario. Junto a los barquitos de los marineros agradecidos cuelgan placas por accidentes superados, enfermedades vencidas e incluso curiosidades modernas: restos de un camión de bomberos que sobrevivió a un incendio o agradecimientos del club de fútbol de la ciudad. Todo ello cuenta cómo la devoción a la Bonne Mère se ha entretejido con la vida cotidiana de Marsella entera.
Hay que distinguir con cariño. Es hecho documentado la capilla mariana de 1214, la función del santuario como protección de la gente de mar, la basílica de Espérandieu consagrada en 1864 y la enorme tradición de exvotos. Es leyenda piadosa, en cambio, la aparición de la Virgen en 1219 a dos pescadores atrapados en una tormenta, que algunos relatos dan como origen de la primera capilla: no consta en las fuentes históricas sobrias. Y respecto al Rosario, no consta un vínculo histórico particular más allá de la devoción mariana común de un santuario tan vivo.
🌹 Cvijet za Djevicu
Zahvalite Djevici Mariji za njezinu ljubav. Izmolite Zdravomariju sjećajući se ove priče.
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