Vida de un santo/una santa
En Majdanek no descubrió una explicación que volviera bueno el horror; descubrió que el horror todavía no podía impedirle acompañar como sacerdote a quienes sufrían.
Omelian Kovch era sacerdote greco-católico ucraniano, casado y padre de seis hijos, como permite la tradición oriental. Durante la ocupación nazi ayudó a judíos perseguidos. Fue detenido y enviado al campo de Majdanek. Entonces, desde fuera, su familia y otras personas intentaron conseguir su liberación. Salir era un deseo legítimo: el campo era un lugar de deshumanización y muerte, no una oportunidad enviada por Dios ni una realidad que necesitara ser reinterpretada como buena.
Ocurrió que Kovch pidió a su familia que no insistiera en sacarlo. Explicó que allí había personas de muchas naciones y religiones que necesitaban un sacerdote. No afirmó comprender por qué existía aquel horror. Tampoco su decisión obliga a una víctima a rechazar la posibilidad de escapar. Fue una respuesta personal y cristiana dentro de una situación impuesta: mientras permaneciera allí, todavía podía escuchar, consolar, rezar y recordar la dignidad de quienes el sistema quería reducir a números.
Después murió en Majdanek el 25 de marzo de 1944 y san Juan Pablo II lo beatificó en 2001. El giro debe conservar su límite: Kovch no convirtió el campo en algo bueno ni resolvió el misterio del mal. Comprendió únicamente que el mal no había decidido del todo quién sería él dentro del campo. Podían encerrarlo, pero no obligarlo a dejar de ser pastor para las personas concretas que sufrían junto a él.
01
Lo que parecía
Que el campo de Majdanek solo dejaba espacio para esperar la liberación o padecer, y que allí ya no podía ejercer realmente como sacerdote.
02
Lo que descubrimos
Que, sin explicar ni ennoblecer el horror, todavía podía acompañar a personas de muchas naciones y religiones y permanecer pastor entre ellas.
03
Para tu vida
No llamaré bueno a lo que hace daño; dentro de lo que hoy no puedo cambiar, elegiré una presencia concreta que alivie la soledad de alguien sin juzgar su modo de sobrevivir.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, presente junto a quienes sufren, por intercesión del beato Omelian Kovch haznos capaces de acompañar sin explicar el mal ni abandonar a la persona herida. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
