Sagrada Escritura
El comienzo era tan pequeño que nadie habría adivinado las ramas capaces de albergar vida.
Jesús comparó el Reino de los cielos con un grano de mostaza que alguien tomó y sembró en su campo. A la vista, era una semilla diminuta. Juzgada solo por su tamaño inicial, podía parecer incapaz de sostener nada grande y fácil de perder entre la tierra. No había todavía ramas, sombra ni pájaros: únicamente un comienzo que apenas se distinguía.
Con el tiempo, la semilla creció hasta hacerse una planta grande, y las aves acudieron a anidar en sus ramas. Después se vio que la medida del inicio no contenía la medida del fruto. Jesús no invita a fantasear con resultados grandiosos para cada proyecto personal; habla de la fuerza del Reino, que Dios hace crecer desde lo pequeño. Una oración breve, una conversación verdadera, una catequesis, una decisión fiel o un gesto escondido pueden participar de esa lógica. Lo pequeño no es todavía lo completo, pero tampoco es despreciable por no mostrar hoy todo lo que puede llegar a cobijar.
01
Lo que parecía
Parecía que una semilla casi invisible era demasiado poca cosa para convertirse en refugio de otros.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que el Reino puede comenzar sin imponerse y desplegar con el tiempo una fecundidad que nadie calculaba.
03
Para tu vida
Hoy no despreciaré mi pequeño gesto fiel: sembraré esa oración, conversación o ayuda sin exigir ver ya sus ramas.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, dame fidelidad para sembrar lo pequeño y humildad para confiarte el tamaño final de su fruto. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 13,31-32
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