Príbehy o Panne Márii
Panna Mária, ktorá plakala krv v Jordánsku
En el norte de Jordania, en la pequeña población de Anjara, hay una parroquia latina atendida por el Instituto del Verbo Encarnado y las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. El santuario está vinculado a una gruta que la memoria cristiana local venera como lugar de descanso de Jesús y María en sus viajes entre Galilea y Jerusalén. Conviene decir que esta tradición de la cueva no se apoya en documentos antiguos; es piedad transmitida de generación en generación, no hecho históricamente probado.
Lo que sí ocurrió, y fue testimoniado, sucedió el 6 de mayo de 2010. Una religiosa limpiaba el santuario y, al acercarse a la puerta de la gruta, vio algo extraño en la imagen de madera de la Virgen a través del cristal. Le pareció que parpadeaba; pensó al principio que era un reflejo del agua en el vidrio. Pero al acercarse, la imagen tomó un aspecto natural, como de persona viva, parpadeó de nuevo y comenzaron a caer dos lágrimas de sangre de sus ojos. La religiosa gritó asustada, y dos jóvenes que trabajaban con ella acudieron y también lo vieron. Cuando cesó el llanto, las lágrimas quedaron secas, marcadas en las mejillas de la talla.
Intervinieron entonces el Patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, y el obispo auxiliar para Jordania, Selim Sayegh. Se cerró el santuario y se pidió a las Hermanas del Rosario, enfermeras que dirigen un hospital en Irbid, que analizaran la sustancia. El análisis confirmó que se trataba de sangre humana. Los testigos fueron interrogados y considerados veraces, descartándose el fraude en el ámbito de la investigación local. Como memoria, se autorizó colocar una placa junto a la imagen que recuerda el hecho, una especie de exvoto oficial de la Iglesia local. No consta, en cambio, un decreto solemne de la Santa Sede ni una inclusión en listas universales de apariciones reconocidas: lo aceptado es la realidad fáctica de la lacrimación y su valor de signo.
El párroco de Anjara ha leído este signo con hondura pastoral: María que llora por la Iglesia que sufre en Oriente Medio, por los cristianos perseguidos y por la paz. Cada 6 de mayo se celebra el aniversario con Misa, procesiones y oración mariana, en la que el Rosario tiene lugar central. No consta una «fiesta del Rosario de Anjara» como tal, pero las congregaciones que custodian el lugar viven una acusada espiritualidad rosariana, y fueron precisamente las Hermanas del Rosario quienes analizaron aquellas lágrimas. Así, el Rosario se reza allí por los que más sufren, al amparo de una Madre que también llora.
🌹 Kvet pre Pannu Máriu
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