La Virgen de Vladímir y la retirada de Tamerlán

La Virgen de Vladímir y la retirada de Tamerlán

Vladímir · Moscú, Rusia · 1395

El conquistador que llegó hasta las puertas de Moscú

En el verano de 1395, Timur —el conquistador conocido en Occidente como Tamerlán— avanzaba hacia Moscú al frente de un ejército que había arrasado todo a su paso: Persia, el Cáucaso, la Horda de Oro. Nadie le había detenido. El Gran Principado de Moscovia era su siguiente objetivo, y las fuerzas rusas no podían ofrecer resistencia militar de ninguna clase. El pueblo vivía en un estado de terror colectivo.

El príncipe Vasili I y los boyardos moscovitas tomaron entonces una decisión que revelaba en qué ponían su última esperanza: ordenaron trasladar desde la ciudad de Vladímir a Moscú el icono más sagrado de Rusia, la imagen de la Virgen de Vladímir.

El icono sagrado llega a Moscú

La Virgen de Vladímir —atribuida por la tradición a san Lucas el Evangelista, aunque los expertos modernos la datan en el siglo XII en Bizancio— había sido el icono protector de Rusia durante siglos. Representaba a la Virgen y el Niño en un gesto de extraordinaria ternura: el Niño apoya su mejilla en la mejilla de su Madre, y esta lo envuelve con una mirada que mezcla el amor y la presciencia del dolor futuro.

El 26 de agosto de 1395, la procesión con el icono llegó a las puertas de Moscú. Según las crónicas, fue recibida por toda la ciudad de rodillas, con el pueblo rezando y los monjes cantando. El icono fue instalado en la catedral de la Dormición del Kremlin.

«Reina de los cielos, no nos abandones. Acude en nuestra ayuda, pues no tenemos otro refugio.»— Oración que el pueblo de Moscú elevó ante el icono de la Virgen de Vladímir, agosto de 1395, según las crónicas rusas

La retirada inexplicable

Lo que ocurrió a continuación desafió toda lógica militar. Tamerlán, en el momento en que sus exploradores avanzaban ya sobre el territorio moscovita, ordenó detener la marcha. Estuvo dos semanas en el campamento sin moverse. Y después, sin combate, sin negociación, sin causa aparente, ordenó la retirada hacia el sur. Moscú había sobrevivido.

Las crónicas rusas recogen un relato según el cual el propio Tamerlán habría tenido en sueños una visión de una mujer luminosa rodeada de guerreros celestiales, que le ordenó retirarse. Sea cual sea la explicación histórica, el hecho es que el mayor conquistador de su época se retiró de Moscú sin atacarla, y que ese mismo día el icono llegaba a la ciudad.

Un icono que define una nación

La Virgen de Vladímir fue invocada en todos los momentos críticos de la historia rusa durante los siglos siguientes: la invasión mongola, la guerra con Polonia, la batalla de Borodino. El icono original se conserva hoy en la Galería Tretiakov de Moscú, donde los fieles siguen acudiendo a venerar ante él. La festividad del 26 de agosto, instituida en memoria de la salvación de 1395, se celebra hasta hoy en la Iglesia Ortodoxa Rusa.

🌹 Virgen de Vladímir, madre de todos los pueblos del este de Europa,
intercede por quienes hoy sufren guerras en esas mismas tierras
donde tu icono fue llevado en procesión hace seis siglos. Amén.

Matutong magdasal ng Rosaryo · Mga debosyon kay Maria

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