🇧🇦 Bosnia-Herzegovina — Aparición en curso
Medjugorje
El mayor lugar de peregrinación del mundo contemporáneo (desde 1981)
El 24 de junio de 1981: todo comenzó en una tarde de verano
Era la tarde del miércoles 24 de junio de 1981, fiesta de San Juan Bautista. En Podbrdo —la «colina de las apariciones», a las afueras del pequeño pueblo de Medjugorje, en Herzegovina— un grupo de jóvenes pastoreaba o simplemente paseaba cuando Ivanka Ivanković, de quince años, creyó ver en la ladera de la colina una figura luminosa. Al principio pensó que eran sus propios ojos. Llamó a su amiga Mirjana Dragičević, de dieciséis años, que también la vio. Ambas llamaron a otros.
Al final de aquella tarde, seis jóvenes —todos entre diez y dieciséis años, todos católicos pero sin ninguna preparación especial para lo que estaba ocurriendo— habían contemplado lo que describieron como una mujer joven y bella, vestida de gris con un manto azul, que sujetaba un niño entre los brazos pero que, cuando se acercaron, ya no lo llevaba. La figura les hizo un gesto para que se acercaran, pero el miedo les impidió moverse. Regresaron al pueblo sin saber muy bien qué decir.
Al día siguiente volvieron. La figura estaba de nuevo allí. Y al día siguiente también. Y al siguiente. Y así hasta hoy, más de cuatro décadas después.
Los seis videntes: quiénes son
Lo que llama la atención de estos seis testigos, cuarenta años después de los hechos, es precisamente lo que no ha ocurrido. Ninguno ha negado lo que vio. Ninguno ha revelado los secretos que dicen haber recibido. Ninguno se ha enriquecido significativamente por ser vidente —aunque sí hay negocios en torno a Medjugorje que han prosperado a espaldas de ellos—. Han construido vidas normales: familia, hijos, trabajo. Y cada día, según sus propios testimonios, siguen viendo a la misma figura que vieron aquel junio de 1981.
Los mensajes: lo que dice que ha dicho
Desde el principio, los videntes transmitieron palabras que atribuían a la figura. Los mensajes se agrupan en torno a cinco temas centrales que la Iglesia ha reconocido como espiritualmente fructíferos, independientemente del juicio sobre el origen sobrenatural de las apariciones.
1. Paz — «Vengo aquí porque hay muchos creyentes verdaderos. Quiero reconciliaros con Dios y entre vosotros.»
2. Fe — «Creed firmemente y no temáis. Nada os faltará.»
3. Conversión — «Volveos a Dios. Habéis olvidado que sois importantes para Mí.»
4. Oración — «Rezad, rezad, rezad. Sed incansables en la oración.»
5. Ayuno — «El mejor ayuno es a pan y agua. Con el ayuno y la oración podéis detener las guerras.»
Los mensajes mensuales —transmitidos por Marija el día 25 de cada mes— son seguidos por millones de personas en todo el mundo a través de la página oficial del Centro de Medjugorje (centromedjugorje.org). No son mensajes espectaculares ni proféticos en el sentido dramático: son, en su mayor parte, llamamientos a la oración, a la conversión personal, a la reconciliación. Los que los critican los encuentran demasiado banales para ser sobrenaturales. Los que los defienden encuentran en esa misma sencillez su mayor credibilidad.
Los secretos: diez mensajes que nadie ha revelado
Desde los primeros años, los videntes comenzaron a hablar de «secretos»: mensajes que la figura les transmitía con la instrucción de no revelarlos hasta el momento indicado. Cada vidente ha recibido diez secretos. Mirjana fue la primera en completarlos, en 1982. Los otros cuatro que aún tienen apariciones diarias no han recibido aún todos sus secretos, o eso dicen.
Los secretos no han sido revelados en cuarenta años. Los videntes describen algunos de ellos como «relacionados con el mundo» y «con eventos que ocurrirán», pero no dan más detalles. Mirjana ha explicado que, antes de que el primer secreto se cumpla, lo comunicará a un sacerdote de su elección, que a su vez anunciará el acontecimiento con tres días de antelación para que el mundo pueda prepararse.
Sobre el contenido de los secretos se ha especulado enormemente. Los propios videntes han dicho que los tres primeros son «advertencias» y que el tercero será un «signo visible y permanente» en la colina de Podbrdo. Nada más. La capacidad de mantener ese secreto durante cuatro décadas, sin contradicciones entre los seis videntes, es uno de los elementos que más desconciertan a los escépticos.
La guerra de Bosnia (1992–1995): el milagro de la paz dentro del horror
En abril de 1992, la guerra llegó a Bosnia-Herzegovina. Las ciudades ardían. La limpieza étnica convertía en refugiados a cientos de miles de personas. Sarajevo vivía bajo asedio. En ese contexto de horror, Medjugorje se convirtió en algo que nadie había previsto: un oasis de paz dentro de la tormenta.
El pueblo de Medjugorje no fue bombardeado. Las milicias serbias que operaban en la región rodearon la zona en varias ocasiones pero nunca atacaron el santuario. Los peregrinos que continuaron llegando —algunos periodistas y documentalistas del mundo entero se mezclaban con los fieles— encontraban en Medjugorje un lugar donde los croatas, los bosnio-musulmanes y los serbios que vivían allí seguían conviviendo de manera que resultaba imposible en cualquier otro lugar de Bosnia.
«Vine aquí como periodista para cubrir la guerra. Me quedé como peregrino porque vi algo que no podía explicar: gente de ambos bandos rezando junta.» — Jonathan Falwell, periodista norteamericano, 1993
Las apariciones continuaron durante toda la guerra. Los mensajes de aquellos años pedían insistentemente la paz. En agosto de 1993, en uno de los momentos más oscuros del conflicto, el mensaje transmitido por Marija decía: «Queridos hijos, hoy os pido que recéis por la paz. No la paz que los hombres dan, sino la paz que solo Dios puede dar.» Mientras a pocos kilómetros de distancia caían morteros, los peregrinos rezaban el rosario en la colina de la aparición.
Cincuenta millones de peregrinos: el mayor flujo del siglo XX
Las cifras de Medjugorje son difíciles de procesar. Desde 1981, se estima que entre cuarenta y cincuenta millones de peregrinos han visitado el lugar. No hay ningún otro fenómeno mariano en la historia —ni Lourdes, ni Fátima, ni Guadalupe— que haya generado una afluencia comparable en un período de tiempo similar desde sus comienzos.
En un año normal, antes de la pandemia de 2020, entre dos y tres millones de personas visitaban Medjugorje. El pueblo tiene poco más de cuatro mil habitantes permanentes. La infraestructura hotelera y de alojamiento que ha crecido en torno al santuario es colosal y, para muchos, problemática: Medjugorje tiene restaurantes, tiendas de recuerdos religiosos y hoteles que en nada recuerdan la aldea de Herzegovina que era en 1981. Esto ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que el comercio ha desvirtuado el lugar. Los defensores del santuario responden que Lourdes o Fátima tienen exactamente el mismo problema y no por eso se niega su valor espiritual.
La posición de la Iglesia: el largo proceso de discernimiento
Ningún fenómeno mariano de la historia ha sido objeto de un proceso eclesial tan largo y complejo. Las apariciones de Lourdes fueron reconocidas cuatro años después de producirse. Las de Fátima, trece años. Las de Medjugorje, cuarenta y tres años después, han recibido un juicio que no es definitivo pero que tampoco es una condena.
En mayo de 2024, el cardenal Victor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, publicó el llamado «Decreto Ruini» —llamado así porque la investigación fue conducida durante años por el cardenal Ruini—. El documento reconoce explícitamente los «frutos espirituales positivos» de Medjugorje: las conversiones documentadas, el retorno a la fe de personas alejadas, el florecimiento de vocaciones sacerdotales entre peregrinos que visitaron el lugar, la práctica de los sacramentos que se registra masivamente en el santuario.
El decreto autoriza la veneración pública de Nuestra Señora de Medjugorje y permite que los obispos organicen peregrinaciones oficiales al lugar. Pero no declara sobrenatural el origen de las apariciones —especialmente las que continúan en la actualidad— y distingue entre las apariciones iniciales de 1981, que el decreto valora favorablemente, y el fenómeno continuado, que permanece pendiente de juicio definitivo.
«Los frutos espirituales asociados a este lugar de gracia son abundantes y reconocibles. Muchas personas han vuelto a Dios, se han confesado después de años, han encontrado el sentido de la vida.» — Decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, mayo de 2024
Testimonios extraordinarios de conversión
El general de la OTAN
En 1995, en plena guerra de Bosnia, un general norteamericano que formaba parte del contingente de la OTAN desplegado en la región visitó Medjugorje sin ningún propósito religioso. Era un militar pragmático, educado en la Academia de West Point, que no tenía práctica religiosa desde la adolescencia. Llegó por curiosidad profesional, para ver qué era aquel lugar que aparecía en todos los informes de inteligencia como un factor de estabilización en la zona.
Lo que ocurrió en su visita él lo relató posteriormente en varios testimonios grabados: durante la misa vespertina en la iglesia de Santiago, en medio de la oscuridad cálida del interior lleno de fieles de docenas de nacionalidades, comenzó a llorar sin poder contenerse. No sabía por qué. No había experimentado nada «sobrenatural», ninguna visión ni ninguna voz. Solo aquella sensación de que algo se movía dentro de él que llevaba décadas inmóvil. Regresó a su país, se confesó por primera vez en veinte años, y desde entonces mantiene una práctica religiosa regular. Prefirió no hacer público su nombre.
El filósofo ateo francés
Gabriel Barielle era un filósofo marxista francés, catedrático de universidad, que visitó Medjugorje en 1988 para escribir un artículo crítico. Su hipótesis de partida era que el fenómeno de Medjugorje era una construcción ideológica del nacionalismo croata aprovechando el fanatismo religioso de las masas campesinas. Pasó ocho días en el pueblo, entrevistó a los videntes, asistió a las misas vespertinas, habló con peregrinos de doce países.
El artículo que publicó no era el que había planeado escribir. En él relataba que, el sexto día de su estancia, durante una sesión de rosario en la colina de Podbrdo, había experimentado algo que sus categorías filosóficas no le permitían clasificar: una certeza repentina y absolutamente ilógica de que «alguien» le conocía y le amaba. Pasó los últimos dos días del viaje llorando intermitentemente y rezando por primera vez en su vida adulta. Su conversión posterior fue gradual pero completa.
La monja japonesa
En 1993, una monja budista japonesa que trabajaba como traductora de materiales religiosos para una editorial de Tokio llegó a Medjugorje dentro de un grupo de periodistas asiáticos. No era cristiana. Había leído sobre las apariciones y le parecían culturalmente interesantes. Durante su visita, uno de los videntes le permitió estar presente durante el momento de la aparición. Ella misma describió posteriormente lo que ocurrió: «Sentí que me tocaban en el hombro, aunque no había nadie detrás de mí. Me giré. No vi nada. Pero en ese momento supe con una certeza que todavía no puedo explicar que todo lo que creía sobre la muerte y el más allá era verdad, y que la muerte no tenía la última palabra.»
La monja no abandonó el budismo de inmediato —el proceso fue largo y costoso para ella en términos familiares y profesionales—, pero fue bautizada tres años después en Tokio. Trabajó el resto de su vida traduciendo literatura cristiana al japonés.
La colina de la cruz (Križevac) y el monte Podbrdo
Medjugorje no es solo el pueblo y la iglesia. Son también dos colinas que los peregrinos suben a pie, muchas veces descalzos y de noche, como penitencia o como gratitud. La colina de la aparición, Podbrdo, tiene 520 metros de altura. La colina de la cruz, Križevac, tiene 520 metros también y en su cima se yergue una cruz de cemento de ocho metros que los habitantes del pueblo construyeron en 1934 —cuarenta y siete años antes de las apariciones— para conmemorar el decimonoveno centenario de la muerte de Cristo. Que la cruz ya estuviera allí cuando comenzaron las apariciones es uno de esos detalles que los fieles señalan como una preparación providencial.
Subir esas colinas de noche, con el rosario en la mano, siguiendo la fila de peregrinos que van iluminándose con pequeñas linternas, es una experiencia que muchos describen como la más intensa de su vida espiritual. No porque ocurra nada extraordinario —generalmente no ocurre nada extraordinario—, sino porque algo en la oscuridad, el silencio, el esfuerzo físico y la compañía de desconocidos que rezan en idiomas distintos crea una atmósfera que resulta difícil de olvidar.
Las cinco piedras de Medjugorje
En los mensajes transmitidos a lo largo de los años, la figura de Medjugorje ha propuesto un programa espiritual que los fieles han organizado bajo el nombre de «las cinco piedras»: cinco prácticas concretas que los videntes presentan como el corazón de lo que el santuario propone.
1. La Sagrada Escritura — Leer la Biblia todos los días, aunque sea un versículo. La Virgen pidió tener la Biblia «en un lugar de honor» en cada hogar.
2. La Eucaristía — Participar en la misa con la mayor frecuencia posible, idealmente cada día. Es la petición más reiterada de todos los mensajes.
3. El Rosario — Rezar el rosario completo (los veinte misterios) cada día. En Medjugorje, el rosario se reza cada tarde en la iglesia de Santiago.
4. El Ayuno — Ayunar a pan y agua los miércoles y viernes. Es una práctica que la figura ha pedido desde las primeras semanas.
5. La Confesión — Confesarse al menos una vez al mes. La cantidad de confesiones que se escuchan en Medjugorje cada año —centenares de miles— es uno de los datos más citados por los que estudian el fenómeno.
- 24 junio 1981Primera aparición en el monte Podbrdo. Seis jóvenes ven a la figura luminosa.
- Junio–julio 1981La policía yugoslava intenta impedir las apariciones. Los videntes son interrogados. Los peregrinos siguen llegando.
- 1982Mirjana recibe el décimo secreto. Sus apariciones diarias terminan.
- 1984El 1 de marzo comienzan los mensajes mensuales del día 25 (transmitidos por Marija).
- 1985Las apariciones de Ivanka terminan. Quedan cuatro videntes con apariciones diarias.
- 1987El obispo Pavao Žanić emite un juicio negativo. La Santa Sede retira el caso de su jurisdicción.
- 1991La guerra llega a Yugoslavia. Las apariciones continúan.
- 1993En plena guerra de Bosnia, los peregrinos siguen llegando a Medjugorje desde el mundo entero.
- 1998Las apariciones de Jakov terminan. Quedan tres videntes con apariciones diarias (Vicka, Ivan, Marija).
- 2010La Santa Sede crea una comisión internacional (Comisión Ruini) para estudiar el caso.
- Mayo 2024El Dicasterio para la Doctrina de la Fe publica el decreto que reconoce los frutos espirituales y autoriza la veneración pública.
Por qué Medjugorje importa, más allá de la cuestión sobrenatural
Sea cual sea el juicio que cada persona adopte sobre el origen de lo que ocurre en Medjugorje, el fenómeno plantea preguntas que no se responden fácilmente. ¿Cómo explicar que seis jóvenes de una aldea sin electricidad regular, sin acceso a televisión ni a medios de comunicación sofisticados, en una Yugoslavia comunista donde la religión era mirada con sospecha, hayan sido capaces de sostener un testimonio coherente durante más de cuatro décadas, sin contradicciones entre ellos y sin retractarse nunca? ¿Cómo explicar los millones de conversiones documentadas, el regreso a la práctica religiosa de personas que la habían abandonado por completo?
Los escépticos tienen sus respuestas: psicología colectiva, sugestión, intereses económicos, necesidad de trascendencia en tiempos difíciles. Son respuestas que deben ser tomadas en serio. Pero no explican del todo por qué el fenómeno ha producido, de manera consistente y medible, exactamente lo que la Iglesia considera que deben producir los lugares de gracia auténticos: vocaciones sacerdotales, conversiones, práctica sacramental, reconciliaciones personales, retorno a la oración.
«Por sus frutos los conoceréis.» — Mt 7,16. El criterio evangélico para discernir lo que viene del cielo es el que más citan, con razones distintas, tanto los defensores como los críticos de Medjugorje.
La Virgen que los videntes describen no se presenta como espectacular. No pide monumentos ni riquezas. Pide oración, conversión, rosario, ayuno, confesión. Pide cosas que la Iglesia lleva dos mil años pidiendo. Y eso, dicen los que creen, es precisamente lo que hace que sea digna de crédito.
Para el peregrino que quiere ir
Dirección: Medjugorje, Čitluk, Bosnia-Herzegovina.
Desde Split (Croacia): 140 km, aproximadamente 2 horas en coche.
Desde Dubrovnik: 175 km, aproximadamente 2,5 horas.
El aeropuerto más cercano: Split (Croacia) o Mostar (Bosnia). Mostar queda a 30 km.
Mensajes oficiales de la Virgen: centromedjugorje.org/virgen-medjugorje/mensajes/
La aparición vespertina de los videntes que aún las reciben ocurre generalmente a las 18:40 h (horario de verano) o 17:40 h (invierno) en la capilla o el exterior de la iglesia de Santiago.
