Nuestra Señora de Cocharcas, «Mamacha Cocharcas», venerada en el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas

Advocación mariana

Nuestra Señora de Cocharcas, «Mamacha Cocharcas», venerada en el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas

Advocación mariana de Cocharcas (Apurímac)

Historia documentada. Según los estudios históricos y la tradición recogida en fuentes académicas, el culto a Nuestra Señora de Cocharcas se forma a fines del siglo XVI, en territorio de los antiguos chankas, en la actual región de Apurímac (Perú). La imagen es de tipo copacabano, procedente del santuario de Copacabana (actual Bolivia), y fue traída en 1598 por un indígena pobre llamado Sebastián Quimichi, que obtuvo autorización del obispo del Cuzco para su veneración y para la fundación de una cofradía en su honor. El santuario se consolidó rápidamente como uno de los primeros grandes santuarios marianos de los Andes, con influencia en la formación de la piedad popular dentro y fuera de Apurímac.

Lienzo de Nuestra Señora de Cocharcas (escuela cuzqueña)
Lienzo de Nuestra Señora de Cocharcas (escuela cuzqueña). Foto: PPazo1995 · CC BY 4.0 (Wikimedia Commons).

Datos principales

Lugar: Cocharcas (Apurímac, Perú)
Fiesta: 8 de septiembre

Origen e historia

Historia documentada. Según los estudios históricos y la tradición recogida en fuentes académicas, el culto a Nuestra Señora de Cocharcas se forma a fines del siglo XVI, en territorio de los antiguos chankas, en la actual región de Apurímac (Perú). La imagen es de tipo copacabano, procedente del santuario de Copacabana (actual Bolivia), y fue traída en 1598 por un indígena pobre llamado Sebastián Quimichi, que obtuvo autorización del obispo del Cuzco para su veneración y para la fundación de una cofradía en su honor. El santuario se consolidó rápidamente como uno de los primeros grandes santuarios marianos de los Andes, con influencia en la formación de la piedad popular dentro y fuera de Apurímac.

La construcción del Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas se inicia precisamente a raíz de esta devoción, en torno a fines del siglo XVI e inicios del XVII, convirtiéndose con el tiempo en uno de los santuarios marianos más antiguos e importantes de América del Sur. Desde el período virreinal, la devoción irradió hacia otras regiones andinas, dando origen a réplicas en diversos pueblos y ciudades, especialmente en la sierra central del Perú.

Tradición y leyenda. La memoria popular andina recoge el relato de Sebastián Quimichi como un indígena humilde que, movido por la fe y tras peregrinar a Copacabana, habría prometido llevar una imagen de la Virgen a su tierra y promover su culto entre los suyos. En torno a este hecho se han tejido relatos orales de viajes arduos, curaciones, favores recibidos y protección especial de la Virgen sobre la región chanka, que forman parte de la tradición devocional, pero no siempre se encuentran documentados con detalle en fuentes escritas. Esta tradición ha contribuido a perfilar la imagen entrañable de la Virgen como «Mamacha Cocharcas», madre cercana y protectora de los peregrinos.

La imagen y el santuario

La imagen. La efigie de Nuestra Señora de Cocharcas es una talla en madera policromada, de tipo copacabano, estrechamente emparentada con la célebre Virgen de Copacabana. Se trata de una imagen de pie, de regular tamaño, que sostiene al Niño Jesús en el brazo izquierdo, mientras que en la mano derecha porta la candela y el canastillo, elementos característicos de la iconografía original relacionada con la Virgen de la Candelaria/Copacabana. La Virgen viste un amplio manto y vestido ricamente bordados, según el gusto barroco andino, y es presentada como una reina y madre, enmarcada por la estética festiva y colorida propia de los Andes. Algunas fuentes populares destacan también que el Niño sostiene el mundo en sus manos y bendice al fiel, aunque este detalle se recoge con más claridad en síntesis divulgativas que en la documentación académica.

El santuario. El Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas es un templo católico erigido en la localidad de Cocharcas, provincia de Chincheros, departamento de Apurímac (Perú), dedicado específicamente a esta advocación mariana. Está ubicado sobre una meseta cercana al río Pampas, y se le describe como un monumental santuario mariano, uno de los primeros grandes centros de peregrinación mariana de los Andes. Arquitectónicamente, responde al modelo de gran iglesia andina de época colonial, con sucesivas ampliaciones y remodelaciones; sin embargo, en las fuentes consultadas no consta que el santuario haya sido elevado al título de basílica menor ni que cuente con un reconocimiento específico como santuario nacional por parte de la Conferencia Episcopal; se le menciona sobre todo como santuario diocesano y regional de peregrinación dentro de la diócesis de Abancay.

Patronazgo y coronación

Patronazgo. La diócesis de Abancay reconoce expresamente a Nuestra Señora de Cocharcas como Patrona y Protectora de la Diócesis de Abancay. Además, su influencia devocional abarca toda la región de Apurímac, donde es conocida popularmente como «Reina de los Andes peruanos» y donde su fiesta constituye el eje religioso y cultural de la provincia de Chincheros. No consta un patronazgo de carácter nacional para el Perú, pero sí una fuerte identificación regional y diocesana.

Coronación canónica. Las fuentes históricas señalan que el 8 de septiembre de 1946 se celebró la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de Cocharcas en su santuario. Esta coronación fue precedida por una asamblea mariana en Ayacucho y seguida de un Congreso Mariano en torno al santuario. Las fuentes consultadas no especifican con claridad el nombre del pontífice que autorizó formalmente la coronación ni el delegado pontificio que la realizó; dado que el año corresponde al pontificado de Pío XII, puede inferirse que la concesión se hizo durante su pontificado, pero esta precisión no figura expresamente en los textos disponibles, por lo que, en estricta fidelidad a las fuentes, solo consta con seguridad el año 1946 y la realización de la coronación canónica.

Fiesta y devoción

La fiesta principal de Nuestra Señora de Cocharcas se celebra el 8 de septiembre, coincidiendo con la Natividad de la Virgen María. En la diócesis de Abancay, esta fiesta es celebrada como Solemnidad. El Gobierno Regional de Apurímac ha declarado este día como feriado regional, subrayando la centralidad de la celebración para la identidad cultural y religiosa de la zona.

El santuario de Cocharcas es descrito como un gran centro de peregrinación interregional: miles de fieles de toda Apurímac y de otras regiones andinas acuden cada año a la fiesta de la «Mamacha Cocharcas», formando una de las mayores concentraciones devocionales marianas del sur peruano. La afluencia de peregrinos, las procesiones, las misas solemnes y las expresiones de piedad popular –danzas, cantos, ofrendas, promesas y velas– constituyen el corazón de la festividad, que ha sido calificada como el «alma» del departamento de Apurímac.

La devoción a Nuestra Señora de Cocharcas se ha extendido más allá de su santuario original, con réplicas de la imagen en diversos lugares; se documenta con claridad su presencia en Sapallanga y Orcotuna (región Junín), así como un templo de esta advocación en Barrios Altos (Lima), de origen virreinal. En todos estos lugares, la figura de la «Mamacha Cocharcas» se asocia a la protección de las familias, los campesinos y los viajeros de la sierra, manteniendo un fuerte carácter popular e interétnico.

Vínculo con el Rosario

Las fuentes consultadas sobre Nuestra Señora de Cocharcas no documentan de forma específica una confraternidad rosariana propia, ni un vínculo histórico particular entre esta advocación y la difusión del Rosario, más allá de la práctica general del rezo mariano en los santuarios. Por tanto, no consta una relación singular y explícita entre la historia de esta advocación y un movimiento rosariano concreto.

Sin embargo, como en la mayoría de los santuarios marianos de los Andes, el Rosario forma parte habitual de la piedad de los per

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Fuentes: tradición del santuario, información diocesana y Wikipedia en español. La distinción entre la piedad popular y la historia eclesial documentada es propia de esta ficha; los relatos extraordinarios se presentan como devoción y no como pronunciamiento doctrinal.

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