Oraciones y novenas marianas · Tenerife
Nueve días de oración a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Diócesis Nivariense, venerada en la catedral de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife).
31 de agosto – 8 de septiembre · Fiesta: 8 de septiembre (Natividad de María)

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Remedio en el auxilio de María
Nuestra Señora de los Remedios es titular y patrona de la catedral de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, y de toda la Diócesis Nivariense. Bajo este dulce título, el pueblo canario ha acudido durante siglos a la Madre de Dios buscando amparo en la enfermedad, consuelo en la tribulación y luz en la incertidumbre. «Remedios» no es un nombre triunfalista ni mágico: es la confesión humilde de que, cuando el ser humano no encuentra salida por sus propias fuerzas, hay una Madre que lo lleva de la mano hasta Aquel que todo lo puede.
Conviene recordar, desde el primer momento, que esta novena no adora a María. La adoración se debe únicamente a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Virgen la veneramos y honramos como Madre del Señor y modelo de fe, y le pedimos que interceda por nosotros. Cuando la llamamos «remedio de los afligidos», reconocemos que ella no es la fuente de la salvación, sino la que nos conduce a Cristo, único Salvador y único Mediador. Todo cuanto pidamos a María, lo pedimos en definitiva a Dios por medio de ella, como la esposa de Caná que se limitó a decir a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de los Remedios.
- Lugar: Catedral de San Cristóbal de La Laguna, isla de Tenerife (Canarias).
- Custodios: Cabildo catedralicio de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna.
- Marco eclesial: Diócesis Nivariense de San Cristóbal de La Laguna.
- Fiesta: 8 de septiembre, Natividad de la Bienaventurada Virgen María.
- Devoción: Piedad popular canaria, con intercesión ante la enfermedad, la tribulación y las necesidades de la comunidad.
Cómo prepararse para rezar la novena
Una novena es un camino sereno de nueve días de oración confiada. No se trata de acumular fórmulas ni de arrancar favores a fuerza de repetición, sino de disponer el corazón para escuchar a Dios y dejar que él ordene nuestros deseos. Conviene elegir un momento fijo cada día, apartar el ruido y las prisas, y acercarse con la sencillez de quien pide a una madre lo que necesita, sin miedo y sin cálculo.
Es bueno tener cerca un ejemplar de la Sagrada Escritura, para leer con calma la Palabra de Dios sugerida cada jornada, y detenerse en ella antes que en cualquier otra cosa. La imagen de Nuestra Señora de los Remedios, o una simple estampa mariana, puede ayudar a recogerse; pero recuérdese que veneramos lo que la imagen representa, no la madera ni el color. Lo que sostiene la oración no es el objeto, sino la fe.
Finalmente, esta novena se reza mejor unida a la vida sacramental: participando en la santa misa cuando sea posible, acudiendo al sacramento de la reconciliación si el alma lo necesita, y ejercitando la caridad con los que sufren cerca de nosotros. El auténtico «remedio» que buscamos no es sólo alivio de nuestras penas, sino la conversión del corazón y la esperanza que no defrauda.
Orden propuesto para cada día
- Ponerse en la presencia de Dios y hacer la señal de la cruz con calma.
- Rezar la oración inicial común a todos los días.
- Invocar al Espíritu Santo para pedir docilidad y luz.
- Leer despacio la memoria histórica y la meditación del día.
- Acoger en silencio la Palabra de Dios sugerida.
- Formular interiormente el propósito de la jornada.
- Rezar la oración del día y presentar las peticiones propias y de la comunidad.
- Concluir con un padrenuestro, un avemaría y un gloria, y una jaculatoria a Nuestra Señora de los Remedios.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que en tu bondad quisiste darnos por Madre a la Virgen María y hacerla auxilio de los que sufren, míranos reunidos ante ti bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios. Acepta la oración humilde de tus hijos y concédenos, por la intercesión de la Madre, el verdadero remedio de nuestras necesidades: la fe que no se apaga, la esperanza que no se rinde y la caridad que no se cansa. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, único Salvador, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena nuestro corazón durante estos nueve días. Enséñanos a orar como conviene, purifica nuestros deseos y haznos dóciles a la voluntad del Padre, como lo fue María. Que tu luz nos descubra el rostro de Cristo, tu fuego encienda nuestra caridad y tu consuelo nos sostenga en la prueba. Amén.
Día primero — La Laguna y su patrona
Memoria histórica
San Cristóbal de La Laguna nació a finales del siglo XV, tras la incorporación de Tenerife a la Corona de Castilla, y fue durante mucho tiempo capital histórica de la isla; su casco antiguo está reconocido como Patrimonio de la Humanidad. En el corazón de la ciudad se levanta la catedral, cuyo templo primitivo se dedicó bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, título que dio nombre a la parroquia matriz de la que después nacería la sede episcopal. Es prudente distinguir aquí lo bien documentado —la existencia antigua de la parroquia de los Remedios— de los detalles legendarios sobre orígenes concretos, que la tradición popular ha ido enriqueciendo con el tiempo.
Meditación
Comenzar la novena mirando a La Laguna es reconocer que la fe siempre se encarna en un lugar y en un pueblo concreto. María no es una idea abstracta: es venerada en una ciudad, en un templo, entre gentes que rezan con su acento y su historia. También nuestra fe necesita raíces, comunidad y hogar. Pedimos hoy que, como aquella ciudad puso a la Virgen en su centro, sepamos nosotros poner a Dios en el centro de nuestra vida.
Palabra de Dios sugerida
«Haced lo que él os diga» (Jn 2,5).
Propósito
Dedicar hoy un momento de silencio para agradecer a Dios el don de la fe recibida y las personas que me la transmitieron.
Oración del día
Señora de los Remedios, patrona de La Laguna, que presides tu ciudad como Madre atenta, intercede por nosotros ante tu Hijo para que también él presida nuestra vida. Enséñanos a acudir a ti con confianza sencilla y a obedecer siempre la voz de Cristo. Amén.
Día segundo — La catedral y la diócesis Nivariense
Memoria histórica
La Diócesis Nivariense, con sede en San Cristóbal de La Laguna, fue erigida en el siglo XIX para atender a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, separándose de la más antigua diócesis canariense. Su iglesia catedral, dedicada a Nuestra Señora de los Remedios, es custodiada por el cabildo catedralicio y ha conocido diversas obras y reconstrucciones a lo largo de su historia. El nombre «Nivariense» remite al antiguo topónimo con que se designaba la isla, y expresa la continuidad entre la fe de los primeros cristianos de Tenerife y la comunidad diocesana de hoy.
Meditación
Una catedral no es sólo un edificio hermoso: es el signo visible de una Iglesia local reunida en torno a su obispo. Que la sede de la diócesis esté dedicada a la Virgen de los Remedios nos recuerda que toda la comunidad camina bajo el amparo de María y hacia Cristo. Rezar esta novena es rezar con la Iglesia, no solos: nos unimos a los sacerdotes, a los enfermos, a las familias y a cuantos, en Tenerife y en el mundo entero, invocan hoy a la Madre.
Palabra de Dios sugerida
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador» (Lc 1,46-48).
Propósito
Rezar hoy explícitamente por mi obispo, por los sacerdotes de mi comunidad y por la Iglesia que peregrina en mi tierra.
Oración del día
Virgen de los Remedios, titular de la catedral de La Laguna, reúne bajo tu manto a toda la diócesis Nivariense y a la Iglesia entera. Que, unidos a nuestros pastores, seamos piedras vivas del único templo que es Cristo, y demos gloria a Dios con nuestra vida. Amén.
Día tercero — María, remedio de los afligidos
Memoria histórica
El título de «Remedios» pertenece a la larga tradición de advocaciones que expresan la maternidad espiritual de María sobre los que padecen. En muchos lugares de España y de América, iglesias y hospitales se pusieron bajo este nombre, precisamente porque el pueblo cristiano vio en la Madre del Señor un signo de la misericordia de Dios hacia los enfermos y los angustiados. No se atribuía a la imagen un poder propio, sino que se confiaba en la intercesión de aquella que está más cerca del corazón de su Hijo.
Meditación
«Remedio de los afligidos» es una de las invocaciones de las letanías marianas, y resume bien lo que hoy meditamos. María conoce la aflicción: la vivió al pie de la cruz. Por eso no mira nuestras penas desde lejos, sino desde dentro, con el corazón de una madre que ha sufrido. Acudir a ella no nos dispensa del dolor, pero nos enseña a atravesarlo sin desesperar, sabiendo que ninguna lágrima cae en el vacío ante Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bendito sea Dios, Padre de misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación» (2 Cor 1,3-4).
Propósito
Acercarme hoy, con una palabra o un gesto, a alguien que esté afligido, para ser yo mismo instrumento del consuelo de Dios.
Oración del día
Nuestra Señora de los Remedios, consuelo de los afligidos, tú que estuviste firme junto a la cruz, sostén a cuantos hoy lloran y no encuentran salida. Preséntalos al Padre de las misericordias e intercede para que reciban el verdadero remedio, que sólo viene de Dios. Amén.
Día cuarto — El auxilio verdadero que viene de Dios
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, la piedad popular ha atribuido a la intercesión de la Virgen de los Remedios numerosos favores recibidos: alivio en epidemias, ayuda en sequías, consuelo en naufragios y tribulaciones. La Iglesia acoge con respeto estos testimonios de fe, pero enseña siempre a leerlos con prudencia, distinguiendo la devoción sincera del pueblo de cualquier pretensión mágica. El auxilio, cuando llega, es reconocido como don de Dios, no como poder autónomo de la imagen o de la advocación.
Meditación
Es importante purificar nuestra manera de pedir. No buscamos a María como quien busca un talismán, sino como quien busca a una madre que le lleva a su Padre. El único que salva es Dios; el único Mediador es Cristo. María intercede, acompaña, sostiene, pero nunca ocupa el lugar del Señor. Cuando entendemos esto, nuestra oración se vuelve más limpia y más libre: pedimos lo que necesitamos, pero deseamos por encima de todo que se haga la voluntad de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Sal 121,2).
Propósito
Revisar hoy mis oraciones de petición y añadir siempre, con sinceridad, la súplica: «hágase tu voluntad».
Oración del día
Madre de los Remedios, enséñanos a esperar el auxilio de Dios sin pretender arrancárselo a la fuerza. Que confiemos como tú, que dijiste «hágase en mí según tu palabra», y que sepamos reconocer los dones del Señor con corazón agradecido. Amén.
Día quinto — La fe del pueblo canario y el mar
Memoria histórica
Las Islas Canarias han vivido siempre vueltas hacia el mar: de él vinieron los conquistadores y misioneros, por él partieron generaciones de emigrantes hacia América, y en él se jugaba la vida de pescadores y marinos. Esta condición insular marcó también la devoción mariana: muchas advocaciones canarias están ligadas a la protección en la travesía y al regreso a casa. La Virgen de los Remedios, en el corazón de La Laguna, formó parte de esa fe hecha de espera, de despedidas y de agradecimiento por el buen puerto alcanzado.
Meditación
El mar es imagen antigua de la vida: hermoso y peligroso, sereno y tempestuoso. También nosotros navegamos entre olas que a veces amenazan con hundirnos. Invocar a la Madre en la travesía es reconocer que no vamos solos, que hay una mano tendida cuando el miedo aprieta. Como los discípulos en la barca, aprendemos a llamar a Cristo en medio de la tormenta, seguros de que él puede decir todavía: «¿Por qué teméis? ¿Aún no tenéis fe?».
Palabra de Dios sugerida
«¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» (Mc 4,40).
Propósito
Poner hoy en manos de Dios, con un acto de confianza, aquella preocupación que más me inquieta, como quien entrega el timón.
Oración del día
Señora de los Remedios, estrella que guía en la travesía, acompaña a cuantos navegan entre tormentas del cuerpo y del alma. Alcánzanos de tu Hijo la calma que sosiega el mar, y llévanos con bien al puerto seguro que es el mismo Dios. Amén.
Día sexto — María en la enfermedad
Memoria histórica
La advocación de los Remedios ha estado tradicionalmente unida al cuidado de los enfermos. En numerosas ciudades, hospitales y ermitas dedicados a Nuestra Señora de los Remedios acogieron a los que padecían, cuando la medicina disponible era escasa y la confianza en la intercesión de la Madre sostenía la esperanza. La Iglesia siempre ha unido la atención al cuerpo y el cuidado del alma, sin oponer la fe a los medios humanos, sino integrándolos.
Meditación
Pedir a la Virgen «remedio» en la enfermedad no significa despreciar a los médicos ni desdeñar los cuidados; al contrario, la fe agradece esos dones de Dios y reza para que den fruto. Pero hay dolencias que ningún remedio humano cura del todo, y hay una salud más honda que la del cuerpo. A María le pedimos que, sane o no sane el cuerpo, nunca falte la salud del alma: la paz con Dios, la aceptación serena y la esperanza de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«¿Sufre alguno entre vosotros? Que rece» (St 5,13).
Propósito
Rezar hoy por nombre por un enfermo que conozca, y si me es posible, visitarlo o llamarlo para acompañarlo.
Oración del día
Madre de los Remedios, salud de los enfermos, mira con ternura a cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu. Alcánzales de tu Hijo el alivio que necesitan y, sobre todo, la paz que sólo él da; y a quienes los cuidan, hazlos manos de la misericordia de Dios. Amén.
Día séptimo — La caridad que brota de la fe
Memoria histórica
La devoción a la Virgen de los Remedios no se ha quedado nunca en el interior de los templos: ha impulsado obras de caridad, cofradías, hospitales y ayuda a los más pobres. En la tradición cristiana, honrar a la Madre lleva siempre a imitar su servicio: como ella se puso en camino para ayudar a su prima Isabel, la verdadera devoción mariana se traduce en manos tendidas al necesitado. La piedad que no se hace caridad se vuelve estéril.
Meditación
El mejor «remedio» que podemos ofrecer al mundo es el amor concreto. María, apenas concibió al Señor, fue deprisa a servir. Su alegría no la guardó para sí, la compartió. También nosotros, si de verdad hemos recibido consuelo de Dios en esta novena, estamos llamados a convertirnos en consuelo para otros. La fe que pedimos no es para nuestro provecho privado, sino para ser instrumentos del bien de Dios en medio de los hombres.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa» (Lc 1,39).
Propósito
Realizar hoy una obra concreta de caridad, callada y sin buscar reconocimiento, como servicio ofrecido a Dios.
Oración del día
Nuestra Señora de los Remedios, que corriste a servir llevando a Cristo en tu seno, haznos prontos en la caridad. Que no guardemos para nosotros el consuelo recibido, sino que lo llevemos a los pobres, a los solos y a los olvidados, para gloria de Dios. Amén.
Día octavo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
Durante siglos, en tiempos de peste, de guerra o de calamidad, los pueblos acudieron a la Virgen bajo el título de los Remedios buscando no sólo alivio inmediato, sino sostén para no desesperar. La memoria de estas súplicas, guardada en actas, exvotos y celebraciones, es testimonio de una esperanza que atravesó las pruebas más duras. La Iglesia recuerda estos episodios sin exagerarlos, valorando ante todo la fe perseverante del pueblo que no dejó de confiar en Dios.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo ni seguridad de que todo saldrá como queremos. Es la certeza de que Dios es fiel y de que nada podrá separarnos de su amor. María es figura de esa esperanza: creyó cuando todo parecía perdido junto a la cruz, y su fe fue coronada en la mañana de la resurrección. A ella le pedimos que sostenga la nuestra cuando flaquea, para que, incluso en la noche, sigamos esperando contra toda esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
Propósito
Hacer hoy un acto de esperanza, renunciando a una queja o a un pensamiento de desánimo, y confiando esa carga al Señor.
Oración del día
Madre de los Remedios, esperanza nuestra, sostén a los que están al borde del desaliento. Que, mirándote firme junto a la cruz, aprendamos a esperar en Dios cuando todo parece oscuro, seguros de que él no defrauda a quien en él confía. Amén.
Día noveno — Envío hacia el ocho de septiembre
Memoria histórica
La fiesta de Nuestra Señora de los Remedios se celebra el 8 de septiembre, día en que la Iglesia conmemora la Natividad de la Bienaventurada Virgen María. En la catedral de La Laguna, esta jornada reúne al pueblo fiel y a la comunidad diocesana en torno a su patrona, con la solemnidad propia de una fiesta principal. Celebrar el nacimiento de María es recordar que en ella empezó a despuntar la aurora de la salvación, pues de ella nacería el Sol que es Cristo.
Meditación
Terminamos la novena mirando hacia la fiesta. El nacimiento de la Virgen anuncia una alegría: Dios ha empezado a cumplir sus promesas. Nosotros, que durante nueve días hemos pedido remedio para nuestras necesidades, salimos ahora enviados: no para guardar la gracia recibida, sino para vivir con más fe, más caridad y más esperanza. Que la fiesta del 8 de septiembre no sea un punto final, sino el comienzo de una vida más entregada a Dios y más atenta a los hermanos.
Palabra de Dios sugerida
«Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,48-49).
Propósito
Preparar la fiesta del 8 de septiembre con un propósito duradero de conversión, y participar, si es posible, en la santa misa de ese día.
Oración del día
Nuestra Señora de los Remedios, cuya Natividad celebramos con gozo, condúcenos a tu Hijo Jesucristo. Que, terminada esta novena, no volvamos atrás, sino que caminemos renovados en la fe, generosos en la caridad y firmes en la esperanza, hasta llegar a la patria del cielo. Amén.
Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que nos has permitido honrar a la Madre de tu Hijo bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, recibe la oración que durante estos nueve días te hemos dirigido por su intercesión. Concédenos el verdadero remedio de nuestras necesidades: perdón para nuestras culpas, alivio para nuestras penas, salud para los enfermos, consuelo para los afligidos y esperanza para los que desfallecen. Y si lo que pedimos conviene a nuestra salvación, otórganoslo con largueza; y si no conviene, dánosla a desear tu voluntad por encima de la nuestra. Que, imitando a María en su fe y en su servicio, lleguemos un día a contemplarte cara a cara, junto a ella y a todos los santos. Por Jesucristo, tu Hijo, único Salvador, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia que peregrina en la diócesis Nivariense y en el mundo entero, para que sea fiel al Evangelio y acogedora con los que sufren.
- Por los enfermos de nuestras familias y comunidades, para que encuentren en Dios salud del cuerpo y del alma, y en la Virgen consuelo en la prueba.
- Por los que se hacen a la mar, viajan o están lejos de casa, para que Dios los guarde en el camino y los devuelva con bien a los suyos.
- Por los que atraviesan angustia, soledad o desánimo, para que no pierdan la esperanza y hallen manos amigas que los sostengan.
- Por nuestra comunidad reunida en esta novena, para que la gracia recibida se traduzca en conversión, caridad y agradecimiento a Dios.
- Por los difuntos, especialmente los de nuestras familias, para que la Madre de los Remedios los acompañe a la casa del Padre.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

