Sagrada Escritura
El sarmiento podía esforzarse cuanto quisiera; separado de la vid no podía producir fruto.
Durante la despedida a sus discípulos, Jesús se presentó como la vid verdadera y habló de ellos como sarmientos. Una rama puede parecer activa, llena de proyectos y decidida a producir por su propia fuerza. Sin embargo, si queda separada de la vid, se seca y no da fruto. Para quienes iban a recibir una misión inmensa, esa dependencia podía parecer un límite o una invitación a hacer menos.
Jesús repitió otra palabra: «permaneced». Permanecer en Él y dejar que sus palabras permanezcan en ellos era el origen de una fecundidad abundante y de la gloria del Padre. Después se comprendió el orden: primero la unión, luego el fruto. No se trataba de pasividad, sino de recibir continuamente la vida que ninguna actividad puede fabricarse. Hay una manera de servir que agota porque actúa como si todo dependiera del esfuerzo personal. El sarmiento descubre que su tarea más profunda es no desligarse de Cristo; desde esa comunión, el amor se vuelve fecundo.
01
Lo que parecía
Parecía que dar mucho fruto dependía ante todo de multiplicar el esfuerzo, incluso lejos de la fuente.
02
Lo que descubrimos
Después se comprendió que la fecundidad nace de permanecer unidos a Cristo; la actividad separada de Él termina secándose.
03
Para tu vida
Antes de hacer más por Jesús, hoy permaneceré diez minutos con Jesús: no viviré como si todo dependiera de mí.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, vid verdadera, mantenme unido a ti; que mi oración alimente el servicio y que todo fruto nazca de tu amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 15,1-11
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