Vida de un santo
Llegó a China sin saber cómo acercarse a un pueblo que le resultaba extraño; los años le enseñaron que anunciar el Evangelio empezaba por amar desde dentro.
Cuando José Freinademetz dejó el Tirol para evangelizar en China, sabía qué quería anunciar, pero no comprendía todavía cómo hacerlo en un mundo que le resultaba completamente extraño. Los primeros años fueron muy duros: tuvo que aprender el idioma y las costumbres, soportar viajes difíciles y afrontar agresiones. Entonces podía parecer que la distancia cultural era solo una barrera que debía superar para llevar su mensaje.
Ocurrió, sin embargo, que la convivencia transformó también al misionero. Poco a poco entendió que no bastaba con hablar correctamente ni con trasladar a otro país las formas que él conocía. Evangelizar exigía amar al pueblo chino, respetar su historia y su cultura y hacerse cercano de verdad. Llegó a describir su vocación como la de ser «chino entre los chinos» y escribió que deseaba morir y ser enterrado entre ellos.
Después, aquel extranjero ya no miraba China únicamente como el lugar al que había sido enviado, sino como un pueblo al que pertenecía por amor. Benedicto XVI recordó en su canonización que deseaba ser chino también en el cielo. Su episodio no cuenta una adaptación estratégica, sino una conversión del enviado: quien se acerca al otro para servirlo descubre que también él necesita cambiar. La diferencia deja de ser un problema que borrar y se convierte en una realidad que aprender a querer.
01
Lo que parecía
No comprendía cómo anunciar a Cristo en un mundo que le resultaba completamente extraño.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que evangelizar no era solo hablar el idioma del otro: primero debía amar a su pueblo, su historia y su cultura.
03
Para tu vida
Hoy dejaré de medir al otro por su parecido conmigo y procuraré conocer y amar algo concreto de su historia antes de querer cambiarlo.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, enséñame a acercarme a cada persona con respeto y a dejar que el amor transforme también mi mirada. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Sociedad del Verbo Divino; Benedicto XVI (canonización 2003)
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