Vida de un santo/una santa
El obispo de Győr descubrió en la hora decisiva que su casa, su autoridad y hasta su propia vida le habían sido confiadas para proteger a quienes tenían menos poder.
Vilmos Apor no necesitó una crisis interior inventada para aprender a servir. Como sacerdote y después obispo de Győr, atendió a los pobres, denunció las leyes raciales y defendió a los perseguidos. Entonces su palacio podía parecer el signo visible de una dignidad eclesial: una casa grande, una posición reconocida y una autoridad que otros respetaban. Durante los combates de 1945, sin embargo, lo abrió a numerosos refugiados y él se retiró a una habitación pequeña.
Ocurrió que, el Viernes Santo, soldados soviéticos ebrios entraron en el edificio y exigieron llevarse a varias mujeres escondidas en el sótano. Apor había prometido defenderlas aun a costa de su vida. Se interpuso, trató de hacer salir a los hombres y un oficial le disparó. La violencia no fue querida por Dios ni queda justificada por el desenlace: fue una agresión contra personas indefensas y contra quien decidió protegerlas.
Después, al recobrar el conocimiento, Apor supo que las mujeres estaban a salvo y dio gracias. Murió el lunes de Pascua, y la Iglesia reconoció su muerte como martirio por odio a la fe. Su condición de obispo y su casa no quedaron reveladas como privilegios para conservarse, sino como instrumentos de una respuesta cristiana: ponerse delante. Su lema sobre la cruz que fortalece al débil y hace humilde al fuerte se volvió un gesto concreto antes del martirio.
01
Lo que parecía
Que la casa episcopal, la posición y la autoridad eran sobre todo privilegios que distinguían y protegían al obispo.
02
Lo que descubrimos
Que cuanto había recibido podía convertirse en refugio y que la autoridad cristiana alcanzaba su verdad al ponerse delante de quien no podía defenderse.
03
Para tu vida
Hoy miraré qué posición, espacio, influencia o fuerza tengo, y la usaré para proteger de forma prudente y concreta a una persona vulnerable.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, que en el beato Vilmos Apor mostraste la autoridad hecha servicio, danos valor prudente para proteger a los vulnerables y humildad para poner nuestros dones a su servicio. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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