Vida de un santo/una santa
Su padre lo quería comerciante y él sentía la llamada al sacerdocio; marcharse a Montserrat le permitió expresar con claridad una decisión que ya no podía aplazar.
Entonces, Enrique de Ossó vivía entre dos futuros que otros imaginaban para él. Su madre deseaba que fuese sacerdote; su padre quería encaminarlo al comercio y lo envió como aprendiz a Reus. Enrique sentía una llamada distinta, pero no comprendía cómo responder sin contrariar a su padre. En 1854 su madre murió durante la epidemia de cólera. Aquella pérdida fue un dolor real: no sabemos por qué ocurrió y no debe presentarse como algo permitido por Dios para conducirlo al sacerdocio.
Ocurrió que ese mismo año Enrique dejó el negocio y se marchó a Montserrat. Su partida expresó el choque interior que ya no podía seguir aplazando. Allí pudo afirmar con claridad lo que llevaba dentro. No volvió con una explicación para la muerte de su madre, sino con una decisión sobre su propia vida: amar a su familia no podía consistir en vivir para siempre el futuro que otros habían elegido por él.
Después regresó, y su padre terminó permitiéndole entrar en el seminario. Enrique fue sacerdote, un gran catequista y fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús; san Juan Pablo II lo canonizó en 1993. El giro no convierte la pérdida en una herramienta providencial ni presenta la huida como receta universal. Muestra que una crisis puede obligarnos a revisar la vida sin haber ocurrido «para» enseñarnos algo. Enrique comprendió que hay respuestas ante Dios que nadie puede dar en nuestro lugar y decisiones que el amor filial no exige aplazar indefinidamente.
01
Lo que parecía
No comprendía cómo responder a la llamada que sentía cuando el futuro esperado por su padre era convertirse en comerciante.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que amar a su padre no significaba vivir la vida proyectada para él y que debía asumir personalmente su respuesta ante Dios.
03
Para tu vida
Hoy distinguiré entre amar a quienes esperan algo de mí y entregarles mi decisión: daré un paso honesto hacia la respuesta que solo yo puedo dar ante Dios.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, consuela a quienes sufren una pérdida y dame libertad, respeto y valentía para responder con verdad a mi vocación. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Biografía vaticana de san Enrique de Ossó; san Juan Pablo II, canonización de 1993
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