Vida de una venerable
Estudiaba, tocaba el piano, practicaba deporte y tenía muchos amigos. Pocos meses después de descubrir su camino cristiano en la vida ordinaria, recibió el diagnóstico de sarcoma de Ewing.
Montse Grases nació en Barcelona en 1941. Estudiaba, tocaba el piano, practicaba baloncesto y tenis, participaba en excursiones y teatro y tenía numerosos amigos. Su vida cristiana no nació de apartarse de esa normalidad, sino de buscar a Dios dentro de ella.
En diciembre de 1957, después de oración y consejo, pidió incorporarse al Opus Dei. Tenía delante una vida que parecía empezar. Por esas mismas fechas comenzó a sentir molestias en una pierna; en junio de 1958 recibió el diagnóstico de sarcoma de Ewing.
La enfermedad causó dolores intensos y fue cerrando proyectos que apenas había empezado a formular. Murió el Jueves Santo de 1959, antes de cumplir dieciocho años. No diremos que Dios le envió el cáncer ni que morir joven era necesario para completar una lección.
Los testimonios conservan su respuesta de confianza: «Cuando Tú quieras, como Tú quieras y de la manera que Tú quieras». No fue indiferencia ante la vida ni desprecio de sus planes. Siguió cuidando amistades y convirtió las visitas, el dolor y los pequeños deberes posibles en oración y apostolado.
Fue declarada Venerable en 2016. No tuvo tiempo de realizar muchos proyectos, pero la falta de duración no convierte automáticamente una vida en borrador. Su fecundidad no dependió únicamente de acumular experiencias o llegar a adulta.
01
Lo que parecía
Que una muerte a los diecisiete años dejaba necesariamente una vida sin terminar y hacía inútiles los proyectos que acababa de descubrir.
02
Lo que descubrimos
Que una vida puede ser plena en su entrega aunque no haya tenido tiempo de completar los planes con los que solemos medirla.
03
Para tu vida
No mediré mi vida ni la de quien ha muerto joven solo por la lista de cosas pendientes. Cuidaré hoy los vínculos, deberes y decisiones reales que sí caben en el tiempo recibido.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de la venerable Montse Grases, acompaña a los jóvenes enfermos y a las familias cuyos proyectos se han interrumpido; enséñanos a vivir con amor el tiempo recibido. Santa María, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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