Vida de una santa
Entró en las Adoradoras Perpetuas, pero una grave limitación de salud hizo que tuviera que salir poco después. La vida eucarística que buscaba encontró otra forma en las casas y necesidades de Nápoles.
Catalina Volpicelli nació en Nápoles en 1839 y recibió una formación poco habitual para muchas mujeres de su época: estudió letras, idiomas y música. En su juventud participó en la vida social de la ciudad, pero fue creciendo en ella el deseo de una entrega cristiana más profunda, acompañada por distintos directores espirituales.
El 28 de mayo de 1859 entró en las Adoradoras Perpetuas de Jesús Sacramentado. Poco después tuvo que retirarse por graves motivos de salud. No conocemos todos sus pensamientos al cruzar de nuevo aquella puerta. Sí sabemos que una forma buena de vida contemplativa, elegida con acompañamiento, no pudo sostenerse para ella.
No diremos que Dios le envió la enfermedad para sacarla del convento ni que la clausura fuera un camino inferior. Antes de aquel intento, el beato Ludovico de Casoria ya le había aconsejado permanecer en medio de la sociedad. La salida exigió retomar el discernimiento y descubrir cómo vivir la centralidad de la Eucaristía sin copiar exactamente la forma que había debido abandonar.
Desde su casa conoció y difundió el Apostolado de la Oración. Reunió a otras mujeres y abrió la vida espiritual a tareas concretas: educación de jóvenes, atención a huérfanas, una biblioteca circulante, ayuda a iglesias pobres y acompañamiento de familias. En 1874 fundó en Nápoles el instituto de las Esclavas del Sagrado Corazón.
La nueva familia fue aprobada primero por el arzobispo de Nápoles y recibió el decreto pontificio de alabanza en 1890. Durante el cólera de 1884 sus miembros atendieron a los afectados y organizaron cocinas para los pobres. Catalina murió en 1894 y fue canonizada por Benedicto XVI en 2009.
Salir de una forma de vida que amas puede doler sin convertir en falsa tu entrega. No necesitas despreciar el lugar que dejas ni interpretar de inmediato qué significa todo. Atiende tu salud y vuelve a discernir: quizá debas renunciar a una estructura concreta, pero todavía puedas vivir su verdad más profunda de otra manera, con otros y al servicio de necesidades que antes no veías.
01
Lo que parecía
Que tener que abandonar por salud la vida contemplativa que había elegido cerraba la forma concreta de entrega que buscaba.
02
Lo que descubrimos
Que pudo conservar la raíz eucarística de su vocación y darle una forma apostólica nueva en medio de las familias, los jóvenes y los pobres de Nápoles.
03
Para tu vida
No despreciaré un camino bueno porque yo no pueda permanecer en él. Cuidaré mi salud, agradeceré lo recibido y volveré a discernir qué verdad profunda de aquella llamada puede tomar ahora una forma distinta y responsable.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de santa Catalina Volpicelli, acompaña a quienes deben dejar una forma de vida que amaban por límites de salud. Dales cuidado, gratitud sin amargura y luz para reconocer cómo seguir amándote y sirviendo a los demás. Santa María, mujer eucarística, condúcenos siempre a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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