Nuestra Señora del Buen Socorro (Our Lady of Good Help)
América · Estados Unidos
Qué sucedió
En Champion, antigua Robinsonville, en la diócesis de Green Bay (Wisconsin, Estados Unidos), la joven inmigrante belga Adele Brise afirmó que, en octubre de 1859, la Virgen María se le apareció tres veces, siendo la decisiva la del 9 de octubre. Según el relato transmitido por el santuario, la Virgen apareció entre dos árboles —un arce y una cicuta—, rodeada de un resplandor luminoso, vestida de blanco, con un fajín amarillo y una corona de doce estrellas. A la pregunta de Adele sobre quién era, respondió: «Soy la Reina del Cielo, que ora por la conversión de los pecadores». Le pidió rezar por esa conversión y le confió una misión: «Reúne a los niños en este país salvaje y enséñales lo que deben saber para la salvación». Ante la objeción de Adele por su poca instrucción, la Virgen la animó: «Ve y no temas nada. Yo te ayudaré». Estas fórmulas son núcleo seguro de la tradición fundada en el testimonio de la vidente, no acta firmada de 1859. Lo históricamente comprobable es que Adele dedicó el resto de su vida a esa misión, recorriendo a pie las granjas dispersas de la región para catequizar a los niños y reuniendo junto a la capilla una comunidad de fe.
El mensaje de la Virgen
El mensaje de Champion tiene dos ejes inseparables: la llamada a la conversión de los pecadores por la oración, y el mandato de enseñar la fe a los niños. La Virgen pidió que se instruyera a los pequeños en el catecismo, en cómo signarse con la señal de la cruz y en cómo acercarse a los sacramentos: «Enséñales su catecismo, cómo santiguarse con la señal de la cruz y cómo acercarse a los sacramentos; eso es lo que deseo que hagas». Es un mensaje sencillo y profundamente catequético, centrado en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones en una tierra de frontera, todavía sin instrucción religiosa suficiente.
El santuario hoy
En el lugar de las apariciones se encuentra el National Shrine of Our Lady of Champion, conocido durante más de un siglo como Shrine of Our Lady of Good Help, en Champion, a unas dieciséis millas al nordeste de Green Bay. Recibe peregrinos y mantiene viva la memoria de la misión catequética de Adele Brise, que fundó allí una pequeña escuela junto a la capilla. En 2016, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) designó oficialmente el lugar como Santuario Nacional, confirmando su importancia en la vida de la Iglesia en el país.
El reconocimiento de la Iglesia
El 8 de diciembre de 2010, fiesta de la Inmaculada Concepción, el obispo de Green Bay, Mons. David L. Ricken, declaró dignas de fe las apariciones de Champion, tras un proceso diocesano con peritos teológicos y marianos. La fórmula oficial del decreto declara «con certeza moral y de acuerdo con las normas de la Iglesia que los eventos, apariciones y locuciones dadas a Adele Brise en octubre de 1859 exhiben la sustancia del carácter sobrenatural», aprobándolas como «dignas de fe (aunque no obligatorias)» para los fieles. Fue la primera y, hasta entonces, única aparición mariana reconocida oficialmente por la Iglesia en los Estados Unidos en el sitio mismo de la aparición, según las normas modernas.
Una gracia que conmueve
El signo más recordado del lugar es el gran incendio de Peshtigo, en la noche del 8 de octubre de 1871, uno de los más mortíferos de la historia de Estados Unidos, que devastó buena parte del noreste de Wisconsin. La tradición narra que, mientras el fuego avanzaba, los fieles se refugiaron con Adele Brise en la capilla, llevando el Santísimo y la imagen de la Virgen, y rezaron el Rosario toda la noche, dando incluso una procesión alrededor de la propiedad. El fuego consumió todo en derredor, pero se detuvo en el límite de los terrenos consagrados del santuario, que quedó indemne. Lo históricamente sólido es que el santuario estaba en zona de incendio y no fue destruido mientras ardía la región circundante, y que la comunidad atribuyó su salvación a la intercesión de la Virgen; los detalles exactos de la procesión pertenecen a la tradición piadosa. Conmueve igualmente la fidelidad de Adele, pobre, sin mucha instrucción y ciega de un ojo, que aun así fue de granja en granja enseñando el catecismo a los niños, ofreciéndose a trabajar en el campo con los colonos para poder instruir a los pequeños en los descansos.
Vínculo con el Rosario
El Rosario acompañó desde el inicio la oración de Adele y de la comunidad de Champion —y de modo señalado en la noche del incendio de Peshtigo—, y sigue siendo la oración con que los peregrinos confían a María la conversión de los pecadores y la fe de los niños, como ella misma pidió.
