Anecdotes about the Virgin Mary
The miracles of the Virgin of Atocha in the Cantigas of King Alfonso X the Wise

La Virgen de Atocha es una de las devociones más antiguas de Madrid, anterior a la villa de los Austrias. La tradición piadosa remonta su imagen a tiempos apostólicos —tallada por Nicodemo, traída desde Antioquía—, pero eso es leyenda devota; lo históricamente seguro es que su culto ya estaba vivo en el siglo XIII, y de ello tenemos un testigo de excepción: las Cantigas de Santa María del rey Alfonso X el Sabio, que cantan los milagros de «Santa María de Tocha de Madride«.
El primer relato es el de un labrador que no guardaba el domingo. Trabajaba en día de precepto y, de pronto, las manos se le quedaron agarrotadas, sin poder abrirlas. Arrepentido, acudió a la Virgen de Atocha, y ante ella recobró el uso de sus manos. La Cantiga no lo cuenta para asustar, sino para enseñar con ternura que el descanso del domingo es un don de Dios, y que María acompaña al que se vuelve a Él.
El segundo es aún más entrañable: un niño se atragantó con una espiga y se ahogaba. Su madre, desesperada, lo llevó en brazos ante la imagen de Atocha; y allí, ante la Virgen, el pequeño recobró el aliento y se salvó. Ya en el siglo XIII, una madre madrileña corría con su hijo en peligro a los pies de la Madre de Dios.
Lo hermoso de estos dos relatos es que no son leyenda tardía: están escritos en una fuente regia y contemporánea, del siglo XIII, lo que los convierte en parte de la historia documentada de la devoción madrileña. Que cada milagro ocurriera exactamente así no podemos comprobarlo; pero sí consta que, hace ochocientos años, Madrid ya corría a Atocha con sus enfermos y sus niños, y rezaba a María con la confianza de un hijo.
🌹 A flower for the Virgin
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