Vida de una beata
A los veinticuatro años, tras morir su madre, quedó a cargo de hermanos, primos y ahijados. Años después la guerra llenó su pueblo de heridos y el cuidado doméstico tuvo que aprender una escala nueva.
Susana Paz Castillo Ramírez, después madre Candelaria de San José, nació en Altagracia de Orituco en 1863. Su padre murió cuando ella tenía siete años; la familia perdió progresivamente sus bienes y su educación quedó limitada a lectura, escritura y aritmética elementales.
Cuando murió su madre, Susana tenía veinticuatro años. Asumió una casa formada no solo por sus hermanos, sino también por primos y algunos ahijados de su madre. Durante años su responsabilidad principal tuvo nombres familiares y necesidades cotidianas.
Después del terremoto de 1900, la Revolución Libertadora dejó en Altagracia devastación, miseria y numerosos heridos y abandonados. Susana los atendió personalmente, curó heridas y acompañó a moribundos. No decimos que la guerra fuera necesaria para darle una misión: fue un mal que multiplicó el sufrimiento delante de ella.
En 1903 dos médicos fundaron el hospital de San Antonio y el párroco Sixto Sosa le pidió ayuda para dirigirlo. Otras mujeres se sumaron y formaron una pequeña comunidad. Cuando no había pan o medicinas, Susana salía con una cesta a pedir lo necesario; la comunidad fue erigida como instituto diocesano en 1910.
Más tarde abrió otros hospitales, atendió personalmente una zona aislada durante una epidemia de viruela y dio su propia cama a un enfermo. Fue beatificada en 2008. El cuidado aprendido en una casa no quedó encerrado en ella: cuando cambió la magnitud de la necesidad, también pudo crecer la forma de responder.
01
Lo que parecía
Que una formación elemental y años absorbidos por una familia extensa podían limitar para siempre el alcance de aquello que podía organizar y sostener.
02
Lo que descubrimos
Que la experiencia cotidiana de cuidar personas concretas podía ampliarse, con ayuda de médicos, sacerdote y compañeras, hasta sostener hospitales y una comunidad.
03
Para tu vida
No despreciaré como pequeño lo aprendido cuidando una casa; cuando la necesidad crezca, buscaré colaboradores y estructuras proporcionadas en vez de intentar hacerlo todo a solas.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión de la beata Candelaria de San José, acompaña a quienes sostienen familias amplias y a quienes atienden víctimas de guerra y enfermedad; enséñanos a convertir la compasión en colaboración estable. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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