Sagrada Escritura
Todos miraban las piedras del santuario; Jesús estaba hablando de un cuerpo que resucitaría.
Después de expulsar del templo a quienes vendían animales y cambiaban monedas, Jesús fue interrogado por la señal que autorizaba su actuación. Respondió: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Sus interlocutores pensaron en el edificio que había requerido décadas de trabajo y juzgaron incomprensible su afirmación. En aquel momento, también los discípulos oyeron una frase cuyo verdadero alcance no podían abarcar. Juan aclara al narrar la escena que Jesús hablaba del templo de su cuerpo. La palabra permaneció guardada mientras llegaron la oposición, la entrega y la muerte, momentos en los que podía parecer desmentida. Solo después de que Jesús resucitara de entre los muertos, sus discípulos recordaron lo que había dicho y creyeron en la Escritura y en su palabra. No cambió la frase; cambió el lugar desde el que podían escucharla. La Pascua abrió el capítulo que faltaba y volvió transparente lo que antes parecía absurdo. A veces la memoria creyente reconoce después una verdad recibida mucho antes.
01
Lo que parecía
Parecía imposible que Jesús pudiera reconstruir en tres días el templo de piedra que todos tenían delante.
02
Lo que descubrimos
Tras la Resurrección, los discípulos recordaron la frase y comprendieron que Jesús hablaba de su cuerpo, verdadero templo levantado de la muerte.
03
Para tu vida
Si una palabra de Jesús hoy me resulta opaca, puedo guardarla: quizá todavía no he llegado al capítulo que la ilumina.
Oración
Una oración para hoy
Señor resucitado, conserva tu palabra en mí y abre mis ojos cuando llegue la hora de comprenderla.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 2,13-22
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