Sagrada Escritura
Los discípulos apartaban a quienes parecían no tener nada importante que ofrecer.
Llevaron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendían. Desde una lógica de importancia y mérito, aquellos pequeños podían parecer una interrupción: no tenían autoridad, logros ni argumentos que presentar. Jesús se indignó al verlo y ordenó que los dejaran acercarse, porque de quienes son como ellos es el Reino de Dios.
Entonces añadió una afirmación que cambió el criterio: quien no reciba el Reino como un niño no entrará en él. Después tomó a los niños en brazos y los bendijo imponiéndoles las manos. Lo que parecía insignificante reveló la postura fundamental de la fe. Un niño no compra el abrazo ni puede presumir de haberlo merecido: lo recibe y se deja querer. Jesús no idealiza toda conducta infantil ni invita a la inmadurez; enseña que la relación con Dios comienza como don. Antes de demostrar utilidad, el discípulo aprende a abrir las manos, confiar y acoger una gracia que no se fabrica.
01
Lo que parecía
Parecía que solo quienes podían demostrar importancia o mérito merecían ocupar el tiempo de Jesús.
02
Lo que descubrimos
Después se comprendió que el Reino no se conquista como un premio: se recibe con las manos abiertas de quien se deja amar.
03
Para tu vida
Hoy dejaré de demostrarle a Dios que merezco su amor: abriré las manos y recibiré como regalo su cercanía.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, aparta de mí la autosuficiencia y enséñame a recibir tu Reino con confianza sencilla. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Marcos 10,13-16
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