Vida de una venerable
Dejó una comunidad en la que llevaba veinte años para servir a niñas abandonadas. Apenas fundada la nueva obra, murió el obispo que la sostenía y se marcharon sus primeras compañeras.
Catalina Carrasco Tenorio nació en Puebla de Guzmán en 1840. A los quince años inició el noviciado en la Compañía de María y profesó en 1856. Durante veinte años vivió dentro de aquella comunidad.
Al reconocer una llamada específica a asistir y formar a niñas y jóvenes pobres o abandonadas, discernió durante largo tiempo y, aconsejada por el obispo de Cádiz, dejó la Compañía. En 1878 comenzó con tres jóvenes las Terciarias Franciscanas del Rebaño de María.
Muy pronto desaparecieron los apoyos que parecían sostener el comienzo. Murió el obispo que había respaldado la fundación y las primeras hermanas abandonaron la congregación. No atribuimos esas pérdidas a una estrategia divina ni ocultamos la fragilidad real de la obra.
Catalina, ya María de la Encarnación, continuó el servicio a los niños pobres incluso cuando el proyecto institucional parecía reducirse. En 1887 recibió en herencia una casa destinada a huérfanos y en 1891 fueron aprobadas las constituciones; entonces la congregación pudo extenderse.
Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2016. Haber dejado una comunidad estable no produjo inmediatamente una fundación estable. La confirmación llegó después de atravesar una etapa en la que casi todos los signos visibles podían hacer pensar que se había equivocado.
01
Lo que parecía
Que la muerte de su principal apoyo y la marcha de las primeras compañeras confirmaban que abandonar una comunidad estable para fundar había sido un error.
02
Lo que descubrimos
Que podía seguir sirviendo a las niñas mientras la estructura era frágil; años después llegaron una casa, la aprobación y la expansión.
03
Para tu vida
Cuando un proyecto justo pierda apoyos, distinguiré entre la obra concreta que aún puedo hacer hoy y la estructura futura que todavía no controlo.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos a la venerable María de la Encarnación Carrasco, sostiene a quienes ven desaparecer los primeros apoyos de una obra buena y dales prudencia para perseverar sin negar la realidad. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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