Sagrada Escritura
La encerraron entre dos falsos finales: ser destruida por su pecado o fingir que no importaba.
Unos escribas y fariseos llevaron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. La pusieron en medio y recordaron la pena de la Ley, usando su vida además como trampa contra Él. Para ella, la escena parecía no dejar salida: era reducida públicamente a su pecado y rodeada por manos dispuestas a apedrearla. Jesús se inclinó y escribió en el suelo; ante la insistencia, invitó a tirar la primera piedra a quien estuviera sin pecado.
Uno tras otro se marcharon, comenzando por los mayores. Cuando quedaron solos, Jesús preguntó por sus acusadores y constató que nadie la había condenado. Él tampoco la condenó, pero añadió: «Anda, y en adelante no peques más». Después apareció un camino que la trampa ocultaba: Cristo no eligió entre proteger su dignidad y decir la verdad. Impidió que la destruyeran y, a la vez, no llamó irrelevante al pecado; le abrió un futuro diferente. La misericordia cristiana no apedrea ni se encoge de hombros: salva a la persona para la conversión.
01
Lo que parecía
Parecía que solo cabía condenar y destruir a la mujer o negar que su pecado tuviera importancia.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que Jesús une verdad y misericordia: protege su dignidad y, sin justificar el pecado, le abre otra vida.
03
Para tu vida
Hoy no usaré la verdad como piedra ni la misericordia como excusa: dejaré que Jesús me levante para cambiar un paso concreto.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, defiende mi dignidad, muéstrame la verdad y dame fuerza para abandonar lo que me aparta de la vida. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 8,1-11
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